Krugman se equivoca, otra vez, con Argentina

Iván Carrino / Miércoles 15 de julio de 2015 / 2 Comentarios

Las comparaciones entre la situación económica de Grecia y la de Argentina en 2001 son moneda corriente. Es que, decididamente, en ambos casos se observa con claridad lo que sucede cuando se combina el desborde fiscal con una moneda no manipulable políticamente por el gobierno.

Las alternativas para Grecia no son muchas: o hace los recortes necesarios y cumple con sus acreedores; o restructura su deuda implementando quitas; o bien puede abandonar el euro y comenzar a pagar sus cuentas emitiendo “dracmas”, la moneda del país antes de la introducción de la divisa común.

Esta última opción, el famoso “Grexit”, parece ser la de predilección del premio nobel de economía, Paul Krugman, quien volvió a utilizara Argentina como ejemplo de éxito. El problema es que, una vez más, el prestigioso economista se equivoca.

La semana pasada, Krugman afirmó en su blog:

La economía argentina se encontraba en caída libre en el año 2001 – antes de que se abandonara la paridad con el dólar – gracias, en parte, al colapso bancario y el pánico público (¿les suena familiar?). Pero esa caída libre se frenó muy rápidamente una vez que el peso se devaluó. Sí, el promedio anual del PBI en 2002 era mucho más bajo que el promedio anual del 2001 – pero esto reflejaba la fuerte caída de 2001, que sucedió antes de la devaluación. Si se miran los números trimestrales, a mediados de 2002 el PBI ya estaba creciendo, y la economía crecía rápidamente en 2003.

En otras palabras, esa gran caída desde 2001 a 2002 está mostrando fundamentalmente los efectos del pánico previo a la devaluación, no los efectos de la devaluación misma

Para apoyar su narración, el norteamericano muestra un gráfico trimestral del PBI en donde la peor caída se da en el trimestre anterior a la devaluación. Ahora bien, si tomamos las cifras oficiales publicadas por el Ministerio de Economía, se observa algo muy distinto:


Por un lado, es cierto que la economía venía cayendo con fuerza en términos reales en 2001. Pero por el otro, también es cierto que la máxima caída anual se da después de la devaluación (6 de enero de 2002), en el primer trimestre de 2002, no antes.

Krugman elogia la etapa de crecimiento posterior a la salida de la convertibilidad. Sin embargo, olvida mencionar desde qué lugar se creció. Recordemos que si uno tiene 10 centavos en el bolsillo y ahora le suma un peso, el crecimiento de su riqueza habrá sido de 900%, pero eso no quita que uno siga estando en una mala situación económica.

Esto es lo que se ve si analizamos lo que pasó con el PBI per cápita:

Es cierto que el ingreso por habitante medido en dólares venía cayendo antes de la salida de la convertibilidad. Pero también es cierto que la devaluación lo redujo en un 50% de la noche a la mañana. Eso no refleja, como dice Krugman, el pánico previo a la devaluación, sino la devaluación misma, un verdadero saqueo a la riqueza de los ciudadanos que costó nada menos que 21 trimestres recuperar.

He ahí el verdadero costo del defendido “Grexit”. Claro que Grecia podrá tener tasas positivas de crecimiento después de una salida del euro, pero el problema es a qué costo. Tomando un ejemplo más gráfico, claro que los países involucrados tuvieron tasas de crecimiento positivas después de la Segunda Guerra Mundial, pero al costo de una masiva devastación previa. Nadie debería desear eso para el futuro de un país.

Una última consideración. El abandono de la convertibilidad argentina no solo implicó un enorme sablazo a nuestra riqueza, sino que abrió la puerta a un sinnúmero de problemas que Krugman no está teniendo en cuenta.

En primer lugar, la deuda, que ya costaba pagar, se tornó impagable y todavía hoy ese capítulo no está del todo cerrado. En segundo lugar, la recuperación de la “soberanía monetaria” le abrió la puerta nuevamente a la inflación, flagelo que hoy aparece como una de las principales preocupaciones de la ciudadanía.

Por último, el rol que se le asignó al estado en la recuperación dela economía, le entregó una suerte de “cheque en blanco” para que continúe creciendo e interviniendo en todas las esferas de la vida económica.

Esto puede parecerle muy bien al profesor Kurgman, pero sin lugar a dudas es lo que genera, a mediano plazo, un lastre para el crecimiento económico y, en paralelo, una amenaza constante para la libertad de los ciudadanos.

Es interesante mirar lo que pasó en Argentina en el período previo y posterior a aquel 6 de enero de 2002. Pero no como ejemplo de lo que hay que hacer, sino como ejemplo de lo que se debe evitar.

 Publicado originalmente en El Punto de Equilibrio.

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Comentarios

  1. Hernán

    Lunes 20 de julio de 2015 a las 4:44 pm

    Leí tu nota publicada en http://www.elpuntodeequilibrio.com y como economista (y sobre todo, apasionado de la economía internacional), me nació el impulso de contestar la misma desde la máxima altura y respeto.

    Es cierto que la crisis del 2001 no tiene demasiados puntos en común con la actual crisis griega, pero dos conductos las hacen converger: la malversación de fondos públicos (o “la dilapidación de grandes sumas de dinero de parte de unos pocos”) y sobre todo, el grave y cantado desenlace que ambos países tuvieron por haber seguido recetas tóxicas durante 10 o 15 años.

    No me interesa defender puntualmente a Krugman, no me interesa demasiado en qué trimestre puntual se recuperó la Argentina (pues lo único importante, en definitiva, es que supo recuperarse y despegar después de seguir tanto rumbo equivocado) y por ello no pretendo criticarte en nombre de Krugman ni criticar las matemáticas que te llevaron a establecer el punto de inflexión del caso argentino; tampoco pretendo en realidad criticarte, sino observarte un par de cuestiones que podrían haber enriquecido tu texto y tu análisis.

    Tu crítica hacia Krugman acerca del punto sobre el cual él establece que la economía crece me parece infantil: creo que ser alto, bajo, flaco o gordo depende de la referencia sobre la que hagas la comparación y que, en el caso en cuestión, si estamos de acuerdo en que la Convertibilidad fue un autentico fracaso para nuestro país (y me refiero así al tener en cuenta los índices de desarrollo económico que dejó como legado, PBI al márgen) y que al período de Convertibilidad lo precedieron la hiper del 91 y 8 años anteriores de desmantelamiento industrial pocas veces visto antes, difícil y peor hubiera sido que Krugman partiera su comparación tomando como base el gobierno de facto de 1976 o el Rodrigazo. ¿Por qué? porque, demás está aclararlo, el mundo entero era otro 35 o 40 años antes, la globalización avanzó en los últimos 15 años más que en los anteriores 200 (con lo cual, la dinámica misma de la economía mundial cambió, así como su paradigma) y todo eso vuelve sin sentido a una comparación con aquella época. Explicado esto, creo que no suena desatinada la base de comparación elegida por Krugman.

    Yendo puntualmente al tema “Grecia”, creo que lo mejor que podrías hacer para graficarte el por qué muchos sostenemos que el mejor camino para dicho país es recuperar su soberanía monetaria, es mirar la dinámica bajo la cual se ha movido Grecia (por seguir el “Troika-mode”) como si fuera un caso de análisis microeconómico: si mi empresa pierde desde hace 15 años dinero todos los meses, no produzco nada y pido mensualmente dinero prestado para pagar los sueldos y gastos operativos (en lugar, por ejemplo, de pedir una sola vez dinero para afrontar las indemnizaciones y cerrar el boliche), lo único que lograré es abultar (empeorar) cada vez más mi pasivo; la lógica financiera me diría que tendría que haber bajado la persiana hace rato y dedicarme a otra cosa, con lo cual si decidí no tenerla en cuenta, me tendré que joder nomás cuando me caigan encima las consecuencias de mis actos.
    Hasta ahí, todo bien: Grecia es irresponsable, vaga y a mí me está rompiendo las pelotas su comportamiento.

    Lo que NO estoy teniendo en cuenta hasta ahora, es que Grecia fue irresponsable, pero tan irresponsable como quien primero le prestó 2 Euros y antes de ver en Grecia una actitud que refleje un intento por devolver dicho préstamo, le ofreció nuevamente un nuevo préstamo de 2.000 Euros.. ¿se entiende? ¿cuál es la lógica financiera por la cual Alemania (Francia, Italia, o el país acreedor de Grecia que elijas) le siguió prestando dinero, si los griegos nunca mostraron elementos que permitieran avisorar un intento de industrialización, ahorro o esmero por devolver ese dinero y así bajar su pasivo? ¿será acaso que los alemanes (los franceses, los italianos, etc) son todos tontos, carecen de lógica financiera y por eso siguen tirando su dinero a un pozo sin fondo, o es que lo que verdaderamente buscan es colonizar a Grecia, hacerlo reptar sobre sí misma, patearla, basurearla, escupirla y hacerla que les limpie el culo con el único fin de mostrarse poderosos? bien sabrás que las formas de colonización cambiaron (antes invadían en barcos, ahora te ahogan desde la Cuenta Capital), pero el sentido de aquella sigue siendo el mismo… ¿Por qué será que Alemania le sigue ofreciendo prestarle más dinero? ¿será por que lo que los germanos más temen es que Grecia abandone la zona Euro, lo sigan otros países (Irlanda, Portugal, España, etc.) y se de cuenta, cuando entre todos le negocien quita en sus respectivas deudas, que le salió mal el tiro (en caso: perdió dinero que no recuperará y encima pasó “de emitir las reglas” a tener que cumplir las que ellos le indican? ¿no será el miedo de Alemania aquel de darse cuenta que su juego perverso se le puede dar vuelta y quedar siendo víctima de aquella perversión que creó, alimentó y finalmente pudiera herirla profundamente?.

    Pues bien, claramente el costo de la autonomía financiera (y de la irresponsabilidad que le quepa a las autoridades griegas) será alto; pero la alternativa que planteás tan decidido (que Grecia siga adentro del sistema a costa de un recorte fenomenal del gasto) el único desenlace que puede tener es uno peor aún: engrosar sus pasivos para con “los acreedores de siempre”, desmantelar su sistema de contención social y que la Troika siga haciendo su negocio.. si querés verlo desde la medicina: sería dejar conectado a un muerto a un respirador artificial (gastarás consumo de energía, recursos humanos y demás en tener un cadaver acostado durante años).

    Lamentablemente, lo único con lo que hoy podría jugar a favor Grecia si pretende despegar económicamente, es con la devaluación de su moneda (lo que llamamos en economía competitividad espuria); pero por algo se empieza, ¿no? el primer paso hacia una competitividad genuina, podrían empezar a darlo entonces en breve!. ¿Qué volverían a tener inflación? sí, desde ya, pero eso no es ningún pecado! no olvidemos que los Tigres asiáticos tuvieron indices de 30 puntos de inflación anual durante años, protegieron desde el paraguas del Estado su economía y crecieron a tasas sostenidas durante décadas (China es otro claro caso de similares políticas y consecuencias positivas). Bien sabido es, también, que un shock inflacionario muchas veces sirve para reactivar la economía. ¿No es acaso mejor tener que sufrir (o hacerse cargo) de la inflación propia que de la ajena?

    Los países no se pueden manejar como si fueran empresas por un motivo simple pero muy potente: eficiencia y equidad juegan siempre un partido que no acepta empate.
    Si no fuera por el rol del Estado en la economía griega (pues a este caso me estoy refiriendo), la caída del país hubiese sido mucho más estrepitosa y hace cinco años. Por ese motivo, y entendiendo la importancia de intentar sostener el desarrollo económico del país (incluso por más que el crecimiento no acompañe), es que no entiendo tu postura de criticar la intervención del estado griego “en todas las esferas de la vida económica” (salvo que pertenezcas al Tea Party o tengas un diploma de la Universidad de Chicago en tu pared, cosa que desconozco). No te vengo a juzgar, simplemente quiero que intentes analizar la situación desde los pies de ambas partes y no simplemente de una (que, casual y lamentablemente, es la que posee mayor y mejor prensa, recursos e intereses desperdigados por el mundo).

    Hay que saber diferenciar a una decena de políticos, de decenas de millones de habitantes.
    El negocio es siempre el mismo, se trate del país que sea: diez politicos privatizan las decisiones que atañen a toda la población, y socializan las consecuencias de las catástrofes que ellos (pocos) generaron: demasiados sufren las consecuencias de decisiones de muy pocos. El único amortiguador para esos pocos, ante la “socialización de la catástrofe”, es la contención social (y por definición, a ésta la brinda el Estado). Entendiendo ésto, ¿cómo se puede estar en contra de la intervención estatal en la economía? la falta de la misma, genera resultados mucho peores en términos de desarrollo económico (que es, en definitiva, lo que realmente palpa el ciudadano común).

    Responder
    • Iván Carrino

      Martes 21 de julio de 2015 a las 10:58 am

      Hola Hernán,

      Muchas gracias por el extenso y preparado comentario. Te respondo algunos puntos.

      En primer lugar, yo sí creo que hay muchos puntos de contacto entre la crisis griega y la crisis Argentina. Eso queda claro en mi artículo: “en ambos casos se observa con claridad lo que sucede cuando se combina el desborde fiscal con una moneda no manipulable políticamente por el gobierno”

      Por otro lado, no es cierto que la convertibilidad haya sido un auténtico fracaso. En absoluto. Escribí sobre este tema acá (https://www.ivancarrino.com/la-convertibilidad-en-argentina-exito-fracaso-y-el-porque-de-su-final/), acá (https://www.ivancarrino.com/la-convertibilidad-y-la-escuela-austriaca-de-economia/), y acá hay un video de una conferencia que di al respecto (https://www.ivancarrino.com/la-convertibilidad-en-argentina/).

      Luego, el punto de desde donde se crece es de cabal importancia. Es más fácil crecer después de una guerra que después de un período de bonanza económica. Y si porque querés tener altas tasas de crecimiento, proponés hacer una guerra antes, coincidimos en que sería una locura. Bueno, algo parecido sucedió con nuestra megadevaluación.

      Suscribo tu primer comentario sobre Grecia como si fuera una empresa, 100%.

      Y también coincido en la responsabilidad de los acreedores, pero ahí entra el rol que está jugando la socialización de pérdidas que nada tiene que ver con el ajuste, la austeridad o el “neoliberalismo”. Es decir, en cuanto la prima de riesgo comenzó a subir y a ser un problema, se lanzaron un sinnúmero de programas de rescates que prácticamente limpiaron los balances de los bancos pero llenaron de títulos basura griegos a los gobiernos vecinos y los organismos multilaterales.

      ¿Creo que los gobierno vecinos son tontos? No ¿Creo que buscan colonizar a Grecia? Tampoco.

      Lo que sí creo es que hay una doctrina instalada que es la del “demasiado grande para caer” en donde el capitalismo ya quedó como una linda decoración. Ahora si hacés plata pagás impuestos y si la perdés, el gobierno te da un subsidio. Lo mismo con los gobiernos. No veo conspiraciones internacionales, sino miradas demagógicas tanto desde la política como desde la academia (Krugman, Stiglitz y otros son parte de este problema) y eso nos lleva a “rescatar” a países y empresas, prolongando las agonías. De hecho, me parece que tu analogía del respirador artificial es precisamente esto, pero además se termina en un sistema injusto donde los impuestos de unos tienen que ir a pagar los subsidios de los irresponsables.

      Por último, decís que “si no fuera por el rol del Estado en la economía griega (pues a este caso me estoy refiriendo), la caída del país hubiese sido mucho más estrepitosa”. Aquí lamento discrepar totalmente, pero lo que tiene Grecia es una crisis de déficit y deuda de la que el estado es el único responsable.

      Saludos!

      Responder
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