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	<title>Iván Carrino &#187; Nueva Derecha</title>
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		<title>Milei y el wokismo</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jan 2025 17:43:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Javier Milei, presidente argentino, habló en Davos nuevamente. En un principio, todo bien, defendiendo la política económica de corte liberal, de austeridad fiscal y liberalización privada: “Argentina se ha convertido en ejemplo mundial de responsabilidad fiscal, de compromiso con nuestras obligaciones, de cómo terminar con el problema de la inflación…”. Sí, todo correcto y ¡bienvenido! [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe  id="_ytid_20880" width="480" height="270" src="https://www.youtube.com/embed/dvzm2AQhqRQ?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;modestbranding=0&#038;rel=1&#038;showinfo=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;wmode=opaque&#038;vq=&#038;controls=2&#038;" frameborder="0" class="__youtube_prefs__" allowfullscreen data-no-lazy="1"></iframe></p>
<p>Javier Milei, presidente argentino, <a href="https://www.casarosada.gob.ar/slider-principal/50848-discurso-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-desde-el-foro-de-davos-suiza">habló en Davos</a> nuevamente.</p>
<p>En un principio, todo bien, defendiendo la política económica de corte liberal, de austeridad fiscal y liberalización privada:</p>
<blockquote><p>“Argentina se ha convertido en ejemplo mundial de responsabilidad fiscal, de compromiso con nuestras obligaciones, de cómo terminar con el problema de la inflación…”.</p></blockquote>
<p>Sí, todo correcto y ¡bienvenido! ¡Gracias Milei, toda tuya!</p>
<p>Tras ello el discurso completo pasó por el ataque contra “el <strong>wokismo</strong>”. No sé muy bien cómo se define el wokismo pero seguramente si veo algún video de <strong>Agustín Laje</strong> encontraré una definición precisa.</p>
<p>Para Milei, el wokismo es un “virus mental” y un “cáncer que hay que extirpar”. Todo esto en aras de salvar a la “civilización occidental e incluso la especie humana”.</p>
<p>Raro que un libertario formado en las ideas de la escuela austriaca (metodológicamente individualista) tenga preocupaciones tan AGREGADAS, como la “civilización occidental” o “la especie humana toda”. Pero bueno, sigamos.</p>
<p>Luego Milei dice que cambiamos libertad negativa por una suerte de inflación de derechos.</p>
<p>Me gustó este párrafo al respecto:</p>
<blockquote><p>“De los derechos negativos a la vida, la libertad y a la propiedad, pasamos a una cantidad artificialmente infinita de derechos positivos. Primero fue la educación, luego la vivienda y, a partir de allí, cosas irrisorias como el acceso a Internet, la televisación del fútbol, el teatro, los tratamientos estéticos y un sinfín más de deseos que se transformaron en derechos humanos fundamentales, derechos que, por supuesto, alguien tiene que pagar.”</p></blockquote>
<p>Luego el presidente va en <em><strong>modo full nueva derecha</strong></em> y dice que si bien éstas pasan por causas nobles, “feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo, ideología de género” en realidad son componentes del wokismo que, por un lado, querría “penalizar el disenso” y, por el otro, “justificar el avance del Estado”.</p>
<p>Hay una serie de afirmaciones incomprobables que se lanzan como, por ejemplo, que producto de que el wokismo promueve la “agenda sanguinaria” del aborto, ahora la preocupación por el exceso de población ha mutado en una preocupación por la caída de “la tasa de crecimiento de la población”.</p>
<p>Luego dice que el wokismo “promueve la agenda LGBT, queriendo imponernos que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres sólo si así se auto perciben”.</p>
<p>En realidad, lo que entiendo que se dice es que el sexo no se puede cambiar (nadie ataca a la biología), pero que <strong>existen personas transgénero</strong> y que <a href="https://www.ivancarrino.com/la-biologia-el-liberalismo-y-las-personas-trans/">estaría bueno respetar</a> su autopercepción. No parece algo tan disparatado.</p>
<p>Para enfatizar el punto anterior, Milei agrega que nadie dice nada “cuando un preso alega ser mujer y termina violando a cuanta mujer se le cruce por delante en la prisión&#8230;”</p>
<p>Yo diría que son muchos los que sí dicen, y que está muy bien evitar que <strong>algunos avivados utilicen la autopercepción</strong> para realizar actos deleznables. De hecho tiene mucho sentido lo que hizo Milei al <a href="https://www.argentina.gob.ar/noticias/javier-milei-anuncio-el-fin-de-la-utilizacion-de-la-ley-de-genero-para-lograr-un-traslado">poner fin de la utilización de la Ley de Género para lograr un traslado de penal</a>.</p>
<p>Tras esto llega tal vez lo más ominoso del discurso de Agustín Laje (perdón, de Javier Milei).</p>
<p>Sostiene que “fue noticia en todo el mundo el caso de dos americanos homosexuales que, enarbolando la bandera de la diversidad sexual, y fueron condenados a cien años de prisión por abusar y filmar a sus hijos adoptivos”.</p>
<p>Los hechos son sagrados, pero qué es eso de “enarbolando la bandera de la diversidad sexual”. <strong>La diversidad sexual existe, es una realidad fáctica de nuestro mundo</strong>, no es una bandera. Bandera puede ser que sea deseable vivir en un mundo donde dicha diversidad sea respetada y donde todo ser humano (heterosexual y homosexual), solo por el hecho de serlo, tenga los<strong> mismos derechos.</strong></p>
<p>Y de esto se trata la igualdad ante la ley. De que parejas heterosexuales y homosexuales no puedan ser discriminadas por la ley si desean adoptar. ¿Deslizar este caso cuando se habla contra la “agenda LGBT” no busca dar la sensación de que el error consiste en permitir que los homosexuales adopten? Parecería ser que lo que se quiere transmitir es que la diversidad sexual es una causa noble, pero cuando los gays adoptan pasan estas cosas.</p>
<p>No tenemos idea qué quiere decir exactamente Milei con estas palabras y le corresponderá a él aclararlo. Pero dado que está rodeado de personajes como Laje y <a href="https://www.ivancarrino.com/los-errores-de-la-nueva-derecha/">Márquez</a>, quienes rechazan abiertamente la adopción homoparental, mis especulaciones no parecen tan desacertadas.</p>
<p>Finalmente, cierra con esto: “Quiero ser claro que cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto, quiero saber quién avala esos comportamientos.”</p>
<p>¿O sea que la ideología de género es la que permite la adopción homoparental con el objetivo de que exista el abuso infantil? Discúlpenme pero esto es sencillamente un disparate.</p>
<p>La cosa no queda ahí, porque la T en LGBT es por “trans” y a ellos también les vuelve a dedicar otro párrafo:</p>
<blockquote><p>“Están dañando irreversiblemente a niños sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones, como si un menor de cinco años pudiera prestar su consentimiento a semejante cosa. Y si ocurriera que su familia no está de acuerdo, siempre habrá agentes del Estado dispuestos a interceder en favor de lo que ellos llaman el interés del menor”.</p></blockquote>
<p>No hay un solo caso probado de “mutilación” de niños de 5 años. Y está todo bien, se puede estar en contra de los tratamientos hormonales en adolescentes, pero ¿Cuál es la necesidad de mentir para hacer un argumento?</p>
<p>Finalmente, veo un<strong> contorsionismo intelectual para justificar la antiliberal política de cierre de fronteras</strong>: es que “el wokismo también ha distorsionado la causa de la inmigración” que está “en los fundamentos del liberalismo” pero ahora “como Occidente es la supuesta causa de todos los males de la historia, debe redimirse abriendo sus fronteras a todo el mundo, culminando necesariamente en una colonización inversa, que se asemeja al suicidio colectivo”</p>
<p>¿Colonización? ¿Suicidio colectivo?</p>
<p>Bueno, ya me cansé. Lo dejo acá.</p>
<p>Saludos.</p>
<p>PD: sobre la cuestión de la inmigración, una vez le respondí a Hoppe en un artículo donde me pregunté si un liberal podía oponerse a ella. Pueden leerlo <a href="https://rlfp.org.ar/revista/index.php/RLFP/article/view/75">acá</a>.</p>
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		<title>Liberalismo, nueva derecha y batalla cultural</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 13:39:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[De un tiempo a esta parte hemos visto la &#8220;caída en desgracia&#8221; del Socialismo del siglo XXI, la más reciente expresión del populismo de izquierda, y el crecimiento con fuerza todo tipo de expresiones anti-izquierdistas. Como hemos comentado aquí (y explica bien J.R. Rallo aquí), estar en contra de la izquierda no significa estar a favor [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De un tiempo a esta parte hemos visto la &#8220;caída en desgracia&#8221; del Socialismo del siglo XXI, la más reciente expresión del populismo de izquierda, y el crecimiento con fuerza todo tipo de expresiones anti-izquierdistas. Como hemos comentado <a href="https://www.ivancarrino.com/los-errores-de-la-nueva-derecha/">aquí</a> (y explica bien J.R. Rallo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8CWrB-4m6_4">aquí</a>), <strong>estar en contra de la izquierda no significa estar a favor del liberalism</strong>o, pero no deja de ser interesante que en el espacio progresista también estén preocupados por su debilidad en la llamada &#8220;batalla cultural&#8221;.</p>
<p>En su edición de marzo de este año, Le Monde Diplomatique -la publicación progresista por excelencia-, dedica casi todo su número a analizar &#8220;El Poder de la Derecha Cultural&#8221;. Curiosamente, <strong>cuando la derecha gritaba que habíamos triunfado en la batalla de la economía pero perdíamos la batalla de la cultura</strong>, ahora es la izquierda la que denuncia que -aparentemente- también en lo cultural hoy sus posiciones pierden encanto.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.eldiplo.org/261-el-poder-de-la-derecha-cultural/"><img class="aligncenter" alt="LMD digital $ 1700 por año - El Dipló" src="https://www.eldiplo.org/wp-content/uploads/2021/02/Tapa-261-1000px.png" width="420" height="587" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de este número hay un artículo del sociólogo Gabriel Vommaro, titulado &#8220;¿<a href="https://www.eldiplo.org/261-el-poder-de-la-derecha-cultural/hasta-donde-puede-llegar-la-derecha-radical/">Hasta dónde puede llegar la derecha radical</a>?&#8221;. Algunos párrafos son realmente precisos a la hora de definir el fenómeno de auge de la nueva derecha:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Las derechas radicales dejaron de ser minorías insignificantes y resabios de otros tiempos para convertirse en vitales movilizadoras de seguidores en las calles y en las redes sociales, a partir de su manejo competente y eficaz de la simplicidad y el desacartonamiento, la ironía -que viste su retórica reaccionaria- y el lenguaje meme.</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En la pluma de los pensadores de la izquierda, podríamos decir, muchas cosas pueden entrar dentro de la bolsa de &#8220;derecha radical&#8221; sin necesariamente serlo. Por ejemplo, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Dtbbq-il3BY">si yo irónicamente comento</a> que al Ministro Kulfas hay que hacerle un monumento porque controlando precios y cantidades va a resolver el problema de la escasez, tal vez yo estaría dentro de la ironía que maneja la derecha radical para oponerse a &#8220;los consensos progresistas&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Al margen de esto, nadie puede negar que economistas liberales (ejemplo, Javier Milei) o politólogos de derecha (como Agustín Laje), movilizan a las redes sociales con buen manejo de la simplicidad, el desacartonamiento y el lenguaje meme. Esta pericia, agrega el autor, <em>&#8220;contrasta con cierta solemnidad y dureza esgrimidas muchas veces por el progresismo en general&#8230;&#8221;</em>. Esto explicaría, a su vez, por qué la rebeldía se está volviendo de derecha, como cuenta Pablo Stefanoni <a href="https://sigloxxieditores.com.ar/libro/la-rebeldia-se-volvio-derecha/">en su último libro</a>.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Derecha cobarde versus derecha iconoclasta </strong></h3>
<p style="text-align: justify;">También hay en el auge de la nueva derecha <strong>una canalización del enojo de la gente con el rumbo de sus sociedades.</strong> Para Vommaro ese enojo que antes dio impulso al Foro de Sao Paulo o el movimiento 15-M, hoy derivó en las presidencias de Trump o Bolsonaro, gobiernos que combinan medidas liberales en lo económico (no en todos los puntos, claro), con un discurso xenófobo y de defensa de &#8220;los valores tradicionales&#8221;. Es decir, una mezcla de cosas liberales con componentes claramente conservadores.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra descripción interesante que hace Vommaro es cuando sostiene que <em>&#8220;la derecha de la derecha local, rebelde e iconoclasta, se muestra crítica de la derecha mainstream por sus titubeos, sus imprecisiones doctrinarias y su aparente vocación conciliadora&#8221;.</em> Esto es muy claro cuando algunos hablan de &#8220;derecha cobarde&#8221; para criticar a partidos tradicionalmente considerados de derecha como el Pro en Argentina, el Partido Popular o Ciudadanos en España, o el Partido Republicano en Estados Unidos. En Argentina a Juntos por el Cambio se lo criticó duramente desde la doctrina liberal por no hacer un ajuste más fuerte. Y desde la derecha por ceder ante la &#8220;ideología de género&#8221; y proponer una política &#8220;genocida&#8221; como la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=p-MdRX2pKQI">despenalización del aborto</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora lo mismo me pasa a mí cuando sostengo que <a href="https://www.ivancarrino.com/las-falacias-homofobicas-de-la-nueva-derecha/">la Nueva Derecha es homofóbica </a>por los argumentos que utiliza contra la adopción y el matrimonio gay y salta un ejército de trolls en redes sociales a catalogarme como <strong>marxista cultural, liberprogre o, simplemente, un comunista</strong>. La estupidez, como se observa, está en todos lados del espectro ideológico.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Consenso conservador</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">Hacia el final de la nota, Vommaro analiza las posibilidades electorales que estos movimientos &#8220;extremistas&#8221; pueden tener en el país, para lo cual revisa algunos estudios de opinión pública sobre temas como el financiamiento público del culto católico, la despenalización del aborto, la adopción homoparental, la política de control migratorio y los pedidos de &#8220;mano dura&#8221; para terminar con la delincuencia.</p>
<p style="text-align: justify;">De esto concluye el autor que los reclamos de mayor seguridad, mayor control de las fronteras y la idea de que los planes sociales financian &#8220;vagos&#8221; pueden ser pilares de un &#8220;consenso conservador&#8221; que amplíe los apoyos de las <em>derechas radicale</em>s y ayude a afirmar la posición de las <em>derechas mainstream</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿cuán extendido está realmente el fenómeno? ¿Hay un verdadero cambio cultural que derivará en un cambio político significativo en Argentina? El autor responde con una reflexión más que interesante:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Hasta ahora, las derechas radicales en Argentina tienen dificultad para hacer pie en la arena electoral. En cambio, tienen menos problemas para hacerse oír en el espacio público digital y en algunas tribunas de medios tradicionales permeables a la espectacularidad de las voces reaccionarias.</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para finalizar, no me gusta -por motivos similares a los que Ricardo Rojas expone <a href="https://www.infobae.com/opinion/2020/09/29/una-apostilla-sobre-la-batalla-cultural/">aquí</a>- la expresión &#8220;batalla cultural&#8221;, pero parece un hecho que tras varios años de hegemonía discursiva de la izquierda, hoy hay mucho más espacio para discursos liberales y también para discursos conservadores y de derecha pura y dura.</p>
<p style="text-align: justify;">A la izquierda le preocupan ambas cosas, a los liberales debería preocuparnos más lo último, pero entiendo que podemos alegrarnos por lo primero.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Manzanas con sal y el derecho a expresarse libremente</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jan 2021 02:18:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[José es un agricultor neuquino que despertó un día con una idea que a él le pareció absolutamente genial: cultivaría sus manzanas de siempre y agregaría, mediante un proceso libre de daño para el consumidor, un sabor salado para las mismas. Comenzaría así la era de las &#8220;manzanas saladas&#8221;, un producto único y revolucionario. Tras [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>José es un agricultor neuquino que despertó un día con una idea que a él le pareció absolutamente genial: cultivaría sus manzanas de siempre y agregaría, mediante un proceso libre de daño para el consumidor, un sabor salado para las mismas. Comenzaría así la era de las &#8220;manzanas saladas&#8221;, un producto único y revolucionario.</p>
<p>Tras producir la primera tanda de unos cuantos cientos de manzanas, José fue a hablar con los dueños de las principales cadenas de supermercado, que en el país -supongamos- representan el <strong>95% de las ventas del sector.</strong> Esta porción de la torta, además, está dividida en <strong>tres cadenas</strong>, llamadas &#8220;San Telmo&#8221;, &#8220;Obelisco&#8221;, y &#8220;Mar del Sur&#8221;.</p>
<h3><strong>Visita a los Supermercados</strong></h3>
<p>María es la gerente de compras de San Telmo. Escuchó atentamente a José, pero rechazó la idea de admitir las manzanas con sal. Para ella, éstas no iban a tener demanda de los consumidores e iban a representar un quebranto para su supermercado.</p>
<p>Sin perder la esperanza, José se acercó a Mariano, CEO de Obelisco y amigo suyo de toda la vida. Mariano le dijo que no era un tema personal con él ni con su negocio, pero que esto de vender manzanas con sal podía traerle problemas con el ente regulador de los alimentos, y que prefería evitar ese potencial problema.</p>
<p>Por último, en Mar del Sur le dijeron que de ninguna manera se les ocurría admitir manzanas saladas en su supermercado. Que filosóficamente estaban en contra de semejante locura y que alterarle el gusto a la manzana iba contra los principios de la empresa.</p>
<p>Al contar su historia en las redes sociales, algunos comenzaron a especular con que -en realidad- las cadenas de supermercados se habían puesto de acuerdo para coartar la libertad de José y conspirar deliberadamente contra él. Que los argumentos eran puras mentiras.</p>
<p>Como sea, el hecho es que ahora José no puede utilizar el canal de distribución que tenía en mente y, digamos, tiene <strong>pocas alternativas.</strong> Todavía puede vender en la puerta de su casa. O puede intentar colocar su producto en otro tipo de negocios, o bien puede comprar algunos vehículos e intentar salir a vender de forma ambulante.</p>
<h3><strong>Libre empresa, abundancia y libre expresión</strong></h3>
<p>¿Qué tiene que ver todo esto con las <a href="https://www.ivancarrino.com/el-monopolio-de-las-big-tech-y-la-censura-en-las-redes-sociales/">&#8220;big tech&#8221; y las denuncias de censura </a>por haber sacado a Trump y otros de su ecosistema?</p>
<p>Que podemos pensar en Trump como si fuera José, su mensaje como si fueran las manzanas con sal y las cadenas de supermercado como si fuesen Twitter, Google y Amazon.</p>
<p>Para las big tech, lo que Trump y algunos de sus seguidores tienen para decir no es agradable, motivo por el cual deciden sacarlos de su ecosistema.</p>
<p>¿Eso limita la libertad de expresión de Trump? Si respondemos que la decisión de los supermercados no limita la libertad de comerciar de José, deberíamos concluir que la libertad de expresión de Trump tampoco se ve dañada.</p>
<p>En este sentido <strong>es importante no confundir libertad con abundancia</strong>. <strong>Es que libertad es no ser coaccionado por otros, mientras que abundancia es tener muchos medios a disposición.</strong></p>
<p>Una definición correcta (al menos para el liberalismo) de libertad es ausencia de coacción -o amenaza de ella- por parte de terceros. Si una cadena (o todas ellas) no está dispuesta a aceptar mi producto, no amenazan con coaccionarme, no están tirando mi producto (mi propiedad) a la basura. En ese sentido, no lesionan mi libertad.</p>
<p>Una definición errónea de libertad es considerar que <strong>cuantas más cadenas de distribución acepten el producto, más libre se es</strong>. Esto es confundir la abundancia de alternativas para colocarlo con la libertad de ofrecerlo. Y el punto de vista liberal es que las instituciones deben garantizar  la libertad de ofrecer lo que uno quiera ofrecer, pero <strong>no pueden de ninguna manera generar la obligación al otro de aceptarlo</strong>.</p>
<p>El caso de Trump es similar. <strong>Incluso cuando empresas con enorme participación de mercado decidan excluirlo de su ecosistema, no podemos decir que su libertad de expresión esté vulnerada. Trump  todavía tiene alternativas para expresarse</strong>, como José tiene alternativas para ofrecer sus manzanas. Claro, tal vez no son canales tan masivos como las redes sociales / cadenas de supermercado. Pero ni José ni Trump son los dueños de las cadenas o de las empresas tecnológicas, así que no tienen por qué invadir su derecho de propiedad.</p>
<p>En el único caso donde enfrentaríamos una menor libertad, tanto de expresión como de empresa, sería <strong>si el gobierno persiguiera a Trump o a José por lo que hacen</strong>. En ese caso, el presidente de los Estados Unidos no podría siquiera escribir un <em>newsletter</em> (digital o físico), sin arriesgarse a ser atrapado por la policía. Y lo mismo puede decirse de José, no podría ni vender en un carrito de la costanera, puesto que los inspectores de la ANMAT estarían buscándolo para multarlo.</p>
<h3><strong>Una ley de góndolas para Twitter</strong></h3>
<p>Para ir cerrando, comento que acudo a este ejemplo porque la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TcGYyXUai3E">Ley de Góndolas</a>, que básicamente obliga a las cadenas de supermercados a aceptar productos de determinados productores, ha sido muy criticada por liberales y por quienes, en la derecha del espectro ideológico, sostienen que las empresas deben tener derecho a decidir qué productos aceptan y cuáles no, <strong>incluso cuando las cadenas de supermercado sean un oligopolio</strong>.</p>
<p>No digo que las cadenas sean un oligopolio en Argentina, pero creo que hay consenso en &#8220;la derecha&#8221; de que incluso que ése fuera el caso, habría que rechazar la Ley de Góndolas en nombre la libertad de empresa.</p>
<p>Ahora el mismo criterio aplicado a las &#8220;big tech&#8221; indica que en nombre de la libertad de empresa deberíamos defender su derecho de excluir a aquellos a quienes deseen, incluso cuando se trate de alguien que a la derecha le caiga bien o lo consideren el líder supremo, da lo mismo. La pregunta, entonces, es <strong>por qué muchos no están dispuestos a aplicar el mismo criterio en ambos casos.</strong></p>
<p>Volvamos a lo básico: la libertad de uno termina donde comienza la libertad de los demás. Y <strong>uno tiene todo el derecho del mundo a expresarse, pero no en la casa de un vecino que no quiere escucharnos.</strong> Y si nadie en el vecindario quiere escucharnos, sí, tendremos un problema, pero eso no nos da derecho a abrirles la puerta a las patadas.</p>
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		<title>La derecha leyó mal a Hayek u oculta lo que en verdad dijo</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Dec 2020 15:15:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[De acuerdo con Friedrich Hayek, los conservadores eran aquellos intelectuales, políticos o simplemente adherentes a un movimiento cuya característica principal era “el miedo a lo nuevo simplemente por ser nuevo”. A partir de ello, este renombrado pensador, miembro de la escuela austriaca de economía, sostenía que él no era un conservador, pero tampoco un socialista. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr" style="text-align: justify;">De acuerdo con Friedrich Hayek, los conservadores eran aquellos intelectuales, políticos o simplemente adherentes a un movimiento cuya característica principal era “el miedo a lo nuevo simplemente por ser nuevo”. A partir de ello, este renombrado pensador, miembro de la escuela austriaca de economía, sostenía que <a href="https://www.ivancarrino.com/liberalismo-derecha-izquierda-y-hayek/">él no era un conservador,</a> pero tampoco un socialista.</p>
<p dir="ltr">Así, terminaba distinguiendo a su liberalismo tanto de la derecha como de la izquierda.</p>
<p dir="ltr">Curiosamente, a pesar de lo que él decía sobre sí mismo y su filosofía política, no son pocos los referentes de la nueva derecha que postulan que &#8211; en realidad- Hayek hubiese estado de su lado en muchas de sus reivindicaciones.</p>
<p dir="ltr">El profesor español Francisco José Contreras, por ejemplo, cita <a href="https://www.ivancarrino.com/matrimonio-igualitario-libertad-economica-y-los-valores-conservadores/">en su libro</a> “En Defensa de un Liberalismo Conservador”, un párrafo de “Los Fundamentos de la Libertad” de Hayek, donde se dice explícitamente (las negritas son mías):</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Hay una gran verdad que jamás se han cansado de subrayar todos los grandes apóstoles de la libertad con excepción de la escuela racionalista: la libertad no ha funcionado nunca <strong>sin la existencia de hondas creencias morales,</strong> y la coacción sólo puede reducirse a un mínimo cuando se espera que los individuos, en general, se ajusten voluntariamente a ciertos principios”</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">El párrafo en cuestión se encuentra en un capítulo titulado “Libertad, razón y tradición”, motivo que lleva a los conservadores a ofrecerlo como prueba de que Hayek era, en realidad, un defensor de la tradición y que <strong>cualquier cambio social tenía que ser, entonces, sospechoso de lo que él llamaba racionalismo o socialismo.</strong></p>
<p dir="ltr"><span style="color: #808080;"><em>(Aclaro rápidamente que para Hayek el racionalismo era la idea de que las normas que rigen la sociedad son la creación de una mente o un grupo de mentes y, por tanto, pueden ser modificadas por la decisión de un grupo de una o más personas “iluminadas”. El socialismo es una forma de constructivismo, entonces, ya que cree que los mercados pueden eliminarse y toda la actividad humana puede organizarse de forma eficiente bajo los mandatos coactivos del órgano central de planificación.</em></span></p>
<p dir="ltr"><span style="color: #808080;"><em>Para Hayek, y para todos los liberales de la tradición escocesa, esto no es cierto, puesto que como decía Ferguson, “Las naciones tropiezan con instituciones que ciertamente son el resultado de la acción humana, pero no la ejecución del designio humano”). </em></span></p>
<p dir="ltr">En una reciente <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JdODZVwP4SE">conversación</a> con el abogado colombiano Alejandro Bermeo, el politólogo argentino <strong>Agustín Laje</strong> referenció el mismo párrafo y agregó uno más, donde se sostiene:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Esta <strong>reverencia por lo tradicional</strong>, indispensable para el funcionamiento de una sociedad libre es lo que el tipo de mente racionalista considera inaceptable”.</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">Laje concluye entonces que algunos libertarios, entonces, son racionalistas, y como racionalistas no pueden ser libertarios. Al menos no libertarios (o liberales, en este caso), como los pensaba Hayek.</p>
<p dir="ltr">El liberalismo, entonces, <strong>el “verdadero liberalismo”, debe ser de derecha</strong> y reivindicar “los valores tradicionales”. Y, si no, entonces no es liberalismo. A lo sumo, será “liber-progresismo”, un caballo de troya de la izquierda para también pudrir a la <strong>filosofía política de la que ha brotado nada menos que el progreso de la humanidad.</strong></p>
<p dir="ltr">¿Es correcta esta interpretación? La respuesta es negativa.</p>
<p dir="ltr">A continuación, veremos que a esta “lectura” le faltan varios párrafos y, además, veremos que por tradición Hayek no quiere decir cualquier cosa que haya sido tradición, alguna vez, sino algo mucho más concreto y preciso.</p>
<h3 dir="ltr"><strong>Párrafos faltantes</strong></h3>
<p dir="ltr">Es curioso (en realidad, no lo es), que en esta interpretación que la derecha hace de Hayek se elijan cuidadosamente algunos párrafos y, también cuidadosamente, se dejen fuera otros.</p>
<p dir="ltr">¿Qué pasa, por ejemplo, si a los dos fragmentos mencionados anteriormente les agregamos lo que los autores de derecha <strong>quitaron del medio?</strong> Y digo medio porque los dos párrafos que vamos a agregar ahora están literalmente en el medio de los dos copiados más arriba.</p>
<p dir="ltr">El párrafo inmediatamente posterior al que termina con “se ajusten voluntariamente a ciertos principios” dice lo siguiente:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Al obedecer las reglas sin que exista coacción se tiene una ventaja evidente, y no únicamente porque la coacción como tal es mala, sino porque, de hecho, a menudo es deseable que las reglas se respeten en la mayoría de los casos y que los individuos capaces de transgredirlas comprendan que <strong>no merece la pena incurrir en el oprobio</strong> que tal infracción traerá consigo”</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">Hasta aquí nada muy contradictorio ni problemático con la interpretación derechista. Igualmente sí destacamos que <strong>esas normas morales que sean un problema para el buen funcionamiento de la sociedad serán motivo de oprobio.</strong> Más adelante veremos que lo que pasa con la derecha es que se entristece cuando ciertas conductas o formas de vida que para ella son motivo de oprobio, para la sociedad no lo son.</p>
<p dir="ltr">Pero avancemos al párrafo siguiente:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“También es importante que <strong>el vigor</strong> de la presión social y de la fuerza del hábito <strong>que asegura su observancia sea variable. Esta flexibilidad de las normas voluntarias hace posible la gradual evolución y el espontáneo desarrollo que permite posteriores experiencias conducentes a modificaciones y mejorías.</strong> Tal evolución es solamente es posible con reglas que ni son coactivas ni han sido deliberadamente impuestas; reglas susceptibles de ser rotas por individuos <strong>que se sienten en posesión de razones suficientemente fuertes para desafiar la censura de sus conciudadanos</strong>, aunque la observancia de tales normas se considera como mérito y la mayoría las guarde (&#8230;) las reglas de la clase que nos ocupa permiten un cambio gradual y experimental. La existencia de individuos y grupos que observan simultáneamente normas parcialmente diferentes proporciona la oportunidad de seleccionar las más efectivas”</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">Qué increíble olvido, ¿no? Justo el párrafo donde Hayek habla de que estas normas tradicionales deben ser flexibles de manera que exista la evolución -no poca cosa, como sabrán comprender- es dejado de lado por la interpretación derechista de Hayek.</p>
<p dir="ltr">El “olvido” es grave, además, cuando no estamos diciendo que este párrafo esté en otra obra, o siquiera esté en otro capítulo, <strong>sino que está en el mismo capítulo citado por Contreras y Laje, entre medio de los dos párrafos que ellos mismos destacan.</strong></p>
<h3 dir="ltr"><strong>El contenido de las normas morales</strong></h3>
<p dir="ltr">¿Ahora cuál es el contenido de estas normas que los conservadores quieren conservar y que creen que Hayek también se mostraría a favor de hacerlo? En el libro de Contreras se hace una explícita defensa de la familia tradicional, y del matrimonio heterosexual, descartándose el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.</p>
<p dir="ltr">Para <a href="https://fundacionlibre.org.ar/2020/06/10/abandonemos-el-libertarismo-ingenuo-por-alejandro-bermeo/">Alejandro Bermeo</a>, quien intercambia con Laje en el video citado, “los placeres carnales” y “la masturbación” son también condenables. Sostiene que:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Una sociedad que hoy se mueve hacia el ocio y el entretenimiento, hacia el lujo excesivo y el derroche, hacia los placeres carnales y el hipismo, hacia la drogadicción, el libertinaje sexual, el porno y la masturbación, en pocas palabras, hacia la inmoralidad o si se prefiere, el «pecado», no puede sostenerse.”</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">Extraño caso. Ni el lujo excesivo, ni la masturbación, ni el hipismo son objetos del oprobio social. Mucho menos, últimamente, lo son las uniones de parejas del mismo sexo, ni la adopción gay.<strong> Y mucho menos aún lo son dentro de la comunidad de autodefinidos &#8220;libertarians&#8221;.</strong></p>
<p dir="ltr">De acuerdo con el sitio de encuestas ISideWith, <a href="https://www.isidewith.com/poll/965633/962379">el 91% de los libertarios </a>está a favor de la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo, mientras que<a href="https://www.isidewith.com/poll/2420518159/962379"> el 89% está a favor </a>de que las parejas gay puedan adoptar.</p>
<p dir="ltr">¿Serán todos estos falsos liberales? ¿Constructivistas anti-hayekianos?</p>
<p dir="ltr">La respuesta es rotundamente negativa, y se desprende de las propias palabras de Hayek, quien consideraba que gracias a que las normas morales tenían diferentes grados de observancia, era posible la experimentación y el cambio.</p>
<h3 dir="ltr"><strong>El caso de la minifalda y las modelos transgénero</strong></h3>
<p dir="ltr">Poco tiempo atrás, en una clase de Historia del Pensamiento Económico donde soy auxiliar del Dr. Martín Krause, él graficó el asunto con el ejemplo de la minifalda. Es que allá por los años ‘60 estaba muy mal visto que las mujeres utilizaran dicha prenda “revolucionaria”. Sin embargo, individuos que “se sintieron en posesión de razones suficientemente fuertes para desafiar la censura de sus conciudadanos” comenzaron a utilizar minifalda, popularizando posteriormente su uso y creando <strong>una nueva norma moral sin ningún socialismo ni constructivismo como consecuencia. </strong></p>
<p dir="ltr">Lo mismo podríamos decir entonces de que las publicidades de las marcas más conocidas del planeta apelen a temáticas LGTB, o que<a href="https://www.infobae.com/tendencias/2020/06/30/es-actriz-trans-y-fue-elegida-por-calvin-klein-para-protagonizar-su-nueva-campana/"> Jari Jones </a>fuera elegida por Calvin Klein para su campaña del año 2020.</p>
<p dir="ltr">Al no ver el oprobio, <strong>sino más bien el aplauso de gran parte de la sociedad</strong> y especialmente de empresas que han logrado éxito en la plena competencia capitalista, <strong>el derechista se frustra y denuncia decadencia moral (y acusa a lobbies)</strong> por la pérdida de los valores tradicionales. Pero es discutible que Hayek -a juzgar por sus propias palabras- se hubiese opuesto a estas manifestaciones y nuevas tendencias.</p>
<p dir="ltr">Más adelante en este mismo capítulo, el Premio Nobel de economía afirma que:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Desde luego, las consideraciones precedentes <strong>no prueban que todas las creencias morales que se han desarrollado en la sociedad sean beneficiosas</strong>”.</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">Y concluye:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Ninguna de estas conclusiones son argumentos contrarios al uso de la razón, sino a la utilización exclusiva de la misma por el gobierno y sus poderes coactivos; <strong>no son argumentos contra la experimentación</strong>, sino contra todo poder exclusivo y monopolístico de experimentar en un campo particular, poder que no concede alternativa y del que <strong>se deduce la pretensión de hallarse en posesión de una sabiduría superior.”</strong></p>
</blockquote>
<h3 dir="ltr"><strong>Tradición sí, pero no cualquiera</strong></h3>
<p dir="ltr">Es que lo que preocupaba a Hayek no era cualquier “valor tradicional” o norma moral coyuntural, sino <strong>aquellas que habían probado su utilidad para la preservación de un orden civilizado</strong>. Y esto poco tenía que ver con los hábitos íntimos de las personas, sino más bien con el respeto por la propiedad y la esfera de libertad de los otros.</p>
<p dir="ltr">Graficando el tema, en el capítulo II de su obra “Derecho, Legislación y Libertad”, sostiene que:</p>
<blockquote>
<p dir="ltr">“Del mismo modo, es evidente que en la sociedad algunos comportamientos perfectamente regulares de los individuos sólo pueden producir desorden: <strong>si la regla fuera que todo individuo debería tratar de liquidar a cualquiera que se encuentre por la calle, o huir apenas ve a algún otro,</strong> el resultado sería con toda evidencia la completa imposibilidad de un orden en que las actividades de los individuos se basan en la colaboración con los otros.”</p>
</blockquote>
<p dir="ltr">Para concluir, la tradición importa. Por ejemplo, la tradición de no matar, no robar, asociarse con terceros para mejorar la productividad, y ser dueño tanto de ganancias como pérdidas, son valores que han hecho del sistema capitalista el más eficaz para producir riqueza y reducir la pobreza de la historia de la humanidad.</p>
<p dir="ltr">Pero no cualquier tradición debe ser respetada. Es importante que haya espacio para desafiar ciertas tradiciones -siempre y cuando no se violenten en el camino derechos de terceros- para poder avanzar en mejoras sociales, tanto económicas <strong>como las que hacen a la plenitud de la vida individual. </strong></p>
<p dir="ltr">A veces pienso que si fuera por los conservadores y su interpretación de Hayek, aún deberíamos intercambiar con trueque y sin dinero. Pero eso ya no sería una mala interpretación del autor, sino prácticamente ir en contra de lo que verdaderamente dijo y pensaban él y todos sus antecesores y seguidores en la tradición liberal de pensamiento económico y político.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Lectura y Debate Online: Liberalismo y Nueva Derecha</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Sep 2020 01:14:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A partir del lunes 5 de octubre se llevará a cabo el primer seminario de Lectura y Debate sobre El Liberalismo y la Nueva Derecha. El seminario estará moderado por Iván Carrino y se busca que un grupo reducido de estudiantes e interesados en la temática lea y discuta diversos textos relacionados con el asunto. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A partir del lunes 5 de octubre se llevará a cabo el primer <strong>seminario de Lectura y Debate sobre El Liberalismo y la Nueva Derecha</strong>. El seminario estará moderado por Iván Carrino y se busca que un grupo reducido de estudiantes e interesados en la temática lea y discuta diversos textos relacionados con el asunto.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSezXFOHBTcaNUTvRHeZMcy1U9ClefoMiIFrtMQ-9r-U_da74w/viewform?usp=sf_link"><img class="aligncenter size-full wp-image-4061" alt="Flyer Taller2" src="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2020/09/Flyer-Taller2.png" width="508" height="719" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Modalidad: </strong>este seminario consistirá de conversaciones online enmarcadas en una selección de textos leídos previamente por los participantes. Las sesiones de discusión siguen el método socrático en procura de una comprensión más profunda y personal del tema, a través de la luz que el debate arroja sobre las ideas. El diálogo es dirigido por un moderador (Iván Carrino) versado en los textos para robustecer el intercambio de ideas.</p>
<p>Se busca que los inscriptos sean preferentemente estudiantes o personas interesadas en la materia y que puedan aportar desde su propia perspectiva o disciplina particular de estudio. De esta forma se pretende enriquecer el coloquio y el aprendizaje individual. En general, conformarán el grupo de discusión estudiantes o graduados economistas, filósofos, juristas, politólogos, historiadores, epistemólogos, como así también periodistas, empresarios funcionarios y líderes de <em>think tanks</em>. Esta enumeración no excluye otras niveles de educación. El coloquio no tiene como finalidad sacar ningún tipo de conclusiones generales, solamente debatir y dialogar socráticamente en un ambiente de respeto, tolerancia y apertura.</p>
<p><strong>Cantidad de asistentes: </strong>se admitirá un máximo de 12 asistentes.</p>
<p><strong>Pre-Inscripción: </strong>para respetar el límite de asistentes los interesados deberán completar un formulario de pre inscripción. Si la cantidad de interesados superara el límite de 12 asistentes, entonces se armarán dos grupos en base a los perfiles volcados en allí. Si estás interesado, podés encontrar el formulario <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSezXFOHBTcaNUTvRHeZMcy1U9ClefoMiIFrtMQ-9r-U_da74w/viewform?usp=sf_link">aquí</a>.</p>
<p><strong>Material de lectura:</strong> 10 días antes del inicio del seminario, se enviará a los inscritos la lista completa y el material de lecturas, que en este caso incluirá a los siguientes autores: Hans Hermann Hoppe, Alberto Benegas Lynch (h), Lew Rockwell, Murray N. Rothbard, Agustín Laje, Nicolás Márquez, Steven Horwitz, Friedrich Hayek, Luis Larraín, Francisco Capella, Felipe Schwember, Valentina Verbal, Tim La Haye, Gabriel Zanotti e Iván Carrino.</p>
<p><strong>Duración: </strong>el taller se extenderá por 4 encuentros.</p>
<p><strong>Día y Horario: </strong>el seminario comienza el 5 de octubre de 2020 y se extiende hasta el lunes 2 de noviembre (ya que el 12 de octubre es feriado nacional en Argentina).</p>
<p><strong>Costos de Inscripción:</strong> $AR 900.</p>
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		<title>¿Por qué no soy conservador?</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jul 2020 14:39:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las contradicciones de la nueva derecha* Hola Alejandro y hola a todos. Bueno lo primero que me gustaría responder es por qué hacer este debate. La respuesta es que todo comenzó con un tuit de Antonella Marty, que decía que para ella “lo normal” era que la gente viva su vida “sin dañar a otros”, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Las contradicciones de la nueva derecha*</strong></p>
<p><iframe  id="_ytid_51181" width="480" height="270" src="https://www.youtube.com/embed/sUJgN_AuduY?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;modestbranding=0&#038;rel=1&#038;showinfo=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;wmode=opaque&#038;vq=&#038;controls=2&#038;" frameborder="0" class="__youtube_prefs__" allowfullscreen data-no-lazy="1"></iframe></p>
<p><span style="text-align: justify;">Hola Alejandro y hola a todos. Bueno lo primero que me gustaría responder es </span><b style="text-align: justify;">por qué hacer este debate.</b><span style="text-align: justify;"> La respuesta es que todo comenzó con un tuit de Antonella Marty, que decía que para ella “lo normal” era que la gente viva su vida “sin dañar a otros”, y que las elecciones amorosas de las personas eran parte de esa normalidad incluso cuando fueran homosexuales, poligámicas, etc.</span></p>
<p>A raíz de ese tuit llegué a la cuenta “Mises Report”, quienes lo habían tomado y habían hecho un confuso descargo. En él mezclaban felicidad con libertad, y criticaban a Marty por su “relativismo”, decían que “los liberales de hoy no creen en nada” y advertían: <b>que no venga un adolescente a hablar del “respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo”.</b></p>
<p style="text-align: justify;">Eso encendió mi mecha. ¿O sea que citar a Alberto Benegas Lynch y su clásica definición de liberalismo ahora es de adolescente?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué tal citar a Mises, quien consideraba que la diferencia entre la esclavitud y la libertad era que :</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><b>“el esclavo debe hacer lo que su superior le ordena… pero el ciudadano libre – y esto es lo que la libertad significa – está en posición de elegir su propia forma de vida?</b></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Parece que no. Que para un sitio que dice venerar al propio Mises, eso es <b>pura adolescencia</b>.</p>
<p style="text-align: justify;">Supongo entonces que lo no adolescente y adulto es citar a Nicolás Márquez, quien sí llama sin tapujos sodomitas a los homosexuales (más de 40 veces en un libro contra el supuesto “homosexualismo”) condenando abiertamente su forma de vida. Seguro que él sí sabe cuál es <b>la manera correcta de vivir</b>.</p>
<p style="text-align: justify;">O supongo que será adulto citar a Hans Hermann Hoppe, economista austriaco también venerado por “Mises Report”, quien afirma que para sostener un “orden social libertario” es necesario “apartar físicamente” a quienes tengan formas de vida alternativas como<b> “el culto al medio ambiente, el hedonismo, la homosexualidad o el comunismo”</b>.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>¿Será eso lo adulto, o será algo más propio de niños enojados con el mundo que buscan, a como dé lugar, llamar la atención?</b></p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué debatir estas cosas? Sinceramente, porque estoy un poco cansado. Cansado de que, producto del auge de una nueva derecha antiizquierdista, <b>en nombre de la libertad se diga absolutamente cualquier cosa.</b></p>
<p style="text-align: justify;">La Nueva Derecha, Conservadora, o “Paleolibertaria”, como ahora le gusta autodenominarse, tendrá algunas cosas en común con el liberalismo clásico que defiende la libertad, la propiedad y los mercados libres.  Pero en otras cosas es profundamente antiliberal e incompatible con el liberalismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, caen en varias contradicciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">1)      Critican a Marty por un tuit que afirma que “lo normal” es que la gente persiga sus propios objetivos y luego dicen ser partidarios de la <b>Escuela Austriaca de Economía que, por si no saben, fue la que hizo del “VALOR SUBJETIVO” el centro de su teoría del valor. </b>Hoy todo economista sabe que es “normal”, “habitual” y “natural” que los seres humanos intenten maximizar su utilidad. Si a eso agregamos que la utilidad es subjetiva, <b>entonces no hay mucho que opinar sobre las preferencias íntimas de cada uno. </b></p>
<p style="text-align: justify;">2)      Los referentes de la Nueva Derecha citan a Hayek recordando que él defendía “la tradición”, pero no solo no parecen entender qué quiso decir con eso, sino que se olvidan que él mismo escribió que lo que diferencia a liberales de conservadores es que:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em> “Lo típico del conservador… es el temor a la mutación, el miedo a lo nuevo simplemente por ser nuevo; <b>la postura liberal, por el contrario, es abierta y confiada, atrayéndole, en principio, todo lo que sea libre transformación y evolución, aun constándole que, a veces, se procede un poco a ciegas”</b></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">3)      Los referentes de la Nueva Derecha han hecho una enorme bandera del “anti aborto”, intentando quitarles a los liberales el “carnet de liberales” cuando estos estuvieran a favor de la despenalización. Ignoran que en ese caso tendrán que suprimir a varios, porque desde Ayn Rand a Murray <b>Rothbard pasando por su tan querido Hans Hermann Hoppe</b>, y desde José Luis Espert a Axel Kaiser, hay una larga cuenta de liberales que están a favor de que el estado no se involucre.</p>
<p style="text-align: justify;">4)      Los “paleolibertarios” también han criticado la <b>terrible interferencia</b> del gobierno en la educación, una vez que ésta comenzó a tocar temas como el “género” o la “educación sexual”. Ahora yo me pregunto: ¿<b>Dónde estaban cuando en las escuelas públicas de Salta se otorgaba educación religiosa que podía afectar a los hijos de padres laicos?</b> Yo como liberal estoy a favor de la completa libertad dentro de la enseñanza, y que los padres decidan. ¿Ustedes los derechistas?</p>
<p style="text-align: justify;">5)      Otro caso similar se da en el debate por la adopción homoparental. La adopción gay les parece un caso de “estatismo”, pero de la adopción “hétero” no dicen nada… ¿A quién engañan? Lo que ocurre es que para la derecha hay estatismos que gustan, y otros que no. Algo que también destacaba Hayek:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em><b>“El conservador no se opone a la coacción ni a la arbitrariedad estatal cuando los gobernantes persiguen aquellos objetivos que él considera acertados”</b>.</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">6)      Ahora cuando se les remarcan estos temas, y se los acusa de homofóbicos, dicen que <b>la homofobia no existe. No obstante, no dudan un segundo en llamar homofóbico al Che Guevara</b> cada vez que alguien de izquierdas lo pondera. ¿Dónde queda la honestidad intelectual?</p>
<p style="text-align: justify;">7)      La nueva derecha dice estar en contra de la intervención del estado en la economía, que quiere libertad, pero aplaude a cuatro manos cuando Trump eleva barreras proteccionistas. “Es por geopolítica, vos no entendés”, dicen.</p>
<p style="text-align: justify;">8)      Por último, la nueva derecha nos dice que el “lobby Gay” es una careta del nuevo marxismo, pero es difícil ver cómo esto opera. En toda América del Norte los homosexuales se pueden casar. <b>Sin embargo, la ley prohíbe estas uniones en el 98% de África, en Cuba, en Venezuela, en Rusia, en China y en India</b>. ¿Quiénes son más marxistas?</p>
<p style="text-align: justify;">Ayn Rand, Ludwig von Mises y F.A. Hayek, entre otros, enseñaron a una generación de liberales clásicos y modernos que el gran debate de nuestro tiempo era el individuo contra el colectivo. El sujeto contra la masa. El hombre contra el estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso implica oponerse a toda forma de colectivismo, ya sea el comunismo, el fascismo, el racismo, el nacionalismo, la xenofobia, la homofobia, y cualquier filosofía que se construya sobre la base de juzgar a un individuo por su pertenencia a un grupo o clase.</p>
<p style="text-align: justify;">Los conservadores y la nueva derecha pueden mostrar credenciales de anticomunismo, pero: ¿y de todo lo demás?</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo mis serias dudas, y me gustaría que esta tarde podamos dejar en claro de qué lado está cada uno.</p>
<p>Gracias.</p>
<p><em><strong>*Esta es mi presentación inicial en el debate que tuve con el creador de Mises Report una página que dice defender un &#8220;Liberalismo Paleo&#8221;, o un nuevo conservadurismo. En el video está el link al debate completo.</strong></em></p>
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		<title>Nueva derecha, liberalismo y el debate por la adopción</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Feb 2020 11:41:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Todo comenzó cuando Antonella Marty, escritora rosarina hizo una crítica al partido español VOX por “creerse dueños de las camas ajenas”, montándose en un Tuit referido a la adopción de niños por parte de personas del mismo sexo. A esto respondió Agustín Laje, escritor cordobés y militante cultural de este partido de la nueva derecha [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">Todo comenzó cuando Antonella Marty, escritora rosarina <a href="https://twitter.com/AntonellaMarty/status/1230486691024121856">hizo una crítica</a> al partido español VOX por “creerse dueños de las camas ajenas”, montándose en un Tuit referido a la adopción de niños por parte de personas del mismo sexo.</p>
<p>A esto respondió Agustín Laje, escritor cordobés y militante cultural de este partido de la nueva derecha española. La <a href="https://twitter.com/AgustinLaje/status/1230604278781403152">respuesta </a>constó de tres puntos, pero me gustaría referirme solo al segundo de ellos porque muestra, a las claras, las diferencias entre liberales y conservadores respecto del debate por la adopción.</p>
<p>El segundo punto de Laje, entonces, es que <em>“El garante de la adopción homo es el Estado (no hay LGBT sin estatismo)”.</em> Explicando el punto, sostienen en la nueva derecha que el “lobby LGTB” es estatista porque la única forma de que los gays y las lesbianas se casen y adopten niños es mediante la intervención del estado. Este<strong> truco retórico</strong> es utilizado (parece) a propósito para confundir a liberales despistados.</p>
<p>Es que finalmente, si no se lee con cuidado, o no se observa todo el tablero antes de mover la pieza, el liberal bien intencionado puede cometer el error de sumarse a esta crítica y rechazar ciertas reivindicaciones por considerarlas demasiado estatistas.</p>
<h3><strong>Lo que no se ve</strong></h3>
<p dir="ltr">¿Qué es, entonces, lo que no se ve del argumento? Que hoy en día, o al menos hasta hace algunos años, era el estado -es decir, la intervención del gobierno- <strong>el garante de la adopción heterosexual</strong>. Es decir, la adopción legal tiene que pasar por el gobierno, y hasta hace algunos años en muchos países (entiendo que esto está cambiando a medida que debatimos), esa legalidad era <strong>solamente concedida a padres adoptivos de distinto sexo</strong>. En concreto, al matrimonio o la pareja heterosexual.</p>
<p>Ahora bien, si esto es así, se cae rápidamente la acusación de que no existe LGTB sin estatismo, porque para el caso el estatismo es el que impone la discriminación hacia el LGTB en este caso. De hecho,  si lo contrario al movimiento LGTB es la postura conservadora, uno podría perfectamente decir, en palabras de Laje, que <strong>el garante de la adopción hétero es el Estado (no existe CONSERVADURISMO sin estatismo).</strong></p>
<p>Llegamos entonces al absurdo caso de que quienes dicen ser liberales, y quieren llevar liberales a sus filas con la bandera del antiestatismo, en realidad no son tan antiestatistas como dicen. Es decir, <strong>solo están en contra del estado si el objetivo de la intervención no coincide con sus preferencias particulares.</strong> En concreto, si el estado casa o permite adoptar a heterosexuales, estatismo bueno, si el estado casa o permite adoptar a homosexuales, estatismo malo.</p>
<h3><strong>Tema de fondo</strong></h3>
<p>Para cerrar, pasemos en limpio el fondo del debate. Si el estado interviene y decide sobre la adopción,  y permite adoptar a heterosexuales pero no a homosexuales, estamos ante un caso de<strong> desigualdad ante la ley</strong>. Y, dado que los liberales creemos en la igualdad ante la ley, la posición sería en favor de permitir la adopción homoparental.</p>
<p dir="ltr">Otra opción compatible con la postura liberal es que, dado que la adopción también podría resolverse en el marco de acuerdos voluntarios entre privados, el estado no debería intervenir, y parejas homosexuales o heterosexuales accederían a la adopción en función de lo que padres biológicos, agencias de adopción y expertos en la materia consideren apropiado. <strong>Pero no habría una discriminación a priori ni en contra ni a favor de ninguna pareja por su mera preferencia amorosa.</strong></p>
<p>Finalmente, el conservador tiene una posición diferente. Considera -en la mayoría de los casos- que el estado sí debe intervenir en esta materia, y que ya que lo hace, debe discriminar en contra de los homosexuales a priori de cualquier investigación. Esto, <a href="https://www.ivancarrino.com/los-errores-de-la-nueva-derecha/">en el Libro Negro de la Nueva Izquierda</a>, que Laje escribe junto con Nicolás Márquez, está absolutamente claro.</p>
<p>Tan claro como las diferencias entre liberales y derechistas.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Los errores de la Nueva Derecha</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Dec 2018 11:06:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Agustín Laje]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
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		<description><![CDATA[Un trabajo fácticamente equivocado y con un estilo más propio de una cancha de fútbol que del debate de ideas. Me compré El Libro Negro de la Nueva Izquierda el 2 de mayo de 2017. Ya conocía a Agustín Laje y, en general, me gustaba lo que escribía. Solía publicar textos bien investigados, destacando siempre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>Un trabajo fácticamente equivocado y con un estilo más propio de una cancha de fútbol que del debate de ideas.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-3537"></span></p>
<p>Me compré El Libro Negro de la Nueva Izquierda el 2 de mayo de 2017. Ya conocía a Agustín Laje y, en general, me gustaba lo que escribía.</p>
<p>Solía publicar textos bien investigados, destacando siempre el valor de la libertad individual, muy al estilo de Ayn Rand. Estoy hablando de épocas en donde Agustín criticaba el populismo de Cristina Fernández, tiempo después de haber escrito largamente sobre la temática de los ’70, una que no encuentro especialmente interesante.</p>
<p>Para escribir El Libro Negro, de hecho, recuerdo que me pidió algunas referencias para buscar datos económicos, cosa que hice animadamente.</p>
<p>En 2015 leí el libro… O la mitad de él…</p>
<p>La sección que escribe Agustín me parece muy buena, tanto que hasta <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7zKXmqFV7CE">hemos hablado sobre el tema en un espacio radial</a> que supe tener este año. Su planteo, en resumidas cuentas, es que la izquierda, esa que otrora luchaba por emancipar al proletariado de la prisión capitalista, ha perdido la batalla principalmente porque el trabajador la pasa fenómeno en las economías capitalistas.</p>
<p>Teléfonos celulares, hornos microondas, automóviles, ropa, salud, educación, <b>hoy todo es increíblemente más accesible al “trabajador explotado” gracias al capitalismo</b>.</p>
<p>Dicha  derrota, manifestada en el derrumbe del Muro de Berlín, sin embargo, no fue suficiente para terminar con las ideas de izquierda y, según explica Laje, la izquierda ahora busca nuevas “minorías explotadas” para de ahí volver a subvertir el orden social capitalista.</p>
<p>El <b>feminismo radical</b> es un claro exponente de esta narrativa<a title="" href="file:///C:/Users/Admini/Desktop/Notas/Ideas/Errores%20de%20la%20nueva%20derecha.docx#_edn1">[i]</a>.</p>
<p>Ahora bien, el Libro Negro no se limita solo a analizar el feminismo como nuevo frente abierto de la “batalla cultural”. <b>En una segunda sección, escrita por el abogado Nicolás Márquez, se trata el tema del “homosexualismo”</b>.</p>
<p>Esta sección es verdaderamente nefasta, así que a continuación me gustaría remarcar los principales errores del análisis allí volcado. Llama la atención que una persona tan formada y aparentemente sensata como Agustín Laje no los haya advertido.</p>
<h3><b>El Lado Oscuro del Libro Negro</b></h3>
<p>Recuerdo que en 2015, cuando terminé de leer la (a mi juicio) buena sección escrita por Agustín Laje, intenté avanzar con la Parte II, titulada “Homosexualismo Cultural”. Al ver que el autor usaba como sinónimo de “homosexual” y “homosexualidad” a “sodomita” y “sodomía”, dejé de leer. Me pareció un trato sencillamente despreciable que no merecía un segundo más de atención.</p>
<p>Los liberales que miramos la televisión podemos recordar, por ejemplo, a Javier Milei tratando al kirchnerismo de “sodomita del capital”, por lo que la palabra sodomía no podía tener connotaciones muy positivas que digamos.</p>
<p>Tratar así al prójimo no suena bien en ningún caso, a menos que queramos ofenderlo deliberadamente.</p>
<p>Dejé ahí el libro entonces y no volví al tema…</p>
<p>Hasta este año.</p>
<p>Ver a algunos liberales atacar (quizás sin darse cuenta) a minorías sexuales me hizo pensar que están cometiendo el mismo error que solemos criticar: el analizar en términos de conjuntos, como si “los hombres” fueran todos “violadores” o “los ingleses” fueran todos “piratas”. Ahora parece que “los gays” tienen “una agenda”, ¡y que van a imponer el comunismo!</p>
<p>Decidí, entonces, ir a la fuente y retomar la parte II de El Libro Negro de la Nueva Izquierda, un cúmulo de falacias, agravios gratuitos, descalificaciones de baja estofa y un paupérrimo nivel intelectual oculto bajo una prosa supuestamente elegante.</p>
<h3><b>De sodomía y sodomitas</b></h3>
<p>Nicolás Márquez utiliza la palabra sodomitas alrededor de 21 veces en el libro. La palabra sodomía,  por su parte, se repite 38. Siempre que están utilizados estos vocablos, el autor se está refiriendo, bien a los homosexuales, o bien a la homosexualidad.</p>
<p>Cuando comenté en Facebook que este trato me parecía despreciable, hubo quienes me “explicaron” que, “técnicamente”, el uso de la palabra era correcto.</p>
<p>¿Será? Veamos.</p>
<p>De acuerdo con la <b>Real Academia Española</b> (si es que de algo sirve), la palabra “sodomía” quiere decir “práctica del coito anal”.</p>
<p>¡Voilá! ¡Márquez tiene razón!</p>
<p><b>No, ni por un instante.</b></p>
<p>En primer lugar, porque perfectamente puede haber una persona homosexual que no practique el sexo anal (mujeres lesbianas, por ejemplo, hombres célibes, vírgenes…). De acuerdo también con la RAE, homosexual es una persona “inclinada sexualmente hacia individuos de su mismo sexo”. Inclinarse sexualmente no quiere decir practicar el acto sexual, sino sentir atracción por personas del mismo sexo. Menos aún, claro, quiere decir qué tipo específico de relación sexual tiene la persona homosexual.</p>
<p>En segundo lugar, porque el coito anal no es una característica específica y definitoria del homosexual. ¿O acaso las mujeres heterosexuales no pueden realizar dicha práctica? ¿Serán ellas también unas sodomitas para Márquez?</p>
<p>En tercer lugar, porque incluso en el caso de quienes sí practican el coito anal y sí son homosexuales, <b>¿a quién se le ocurre definir a las personas por ello?</b> <b>¿O acaso a los heterosexuales se nos conoce como “vaginistas” porque practicamos el coito vaginal?</b></p>
<p>La denominación de sodomita para con el/la homosexual no es solo técnicamente incorrecta e imprecisa, sino que refleja el halo de desprecio que el autor tiene con esta forma de vivir la sexualidad.</p>
<h3><b>“La lucha no es contra el homosexual”</b></h3>
<p>Antes de comenzar de lleno con su argumento, Márquez lanza una contundente aclaración, que reproduzco aquí abajo (las negritas son mías):</p>
<blockquote><p><i>“… al referirnos a la homosexualidad de ahora en adelante, lo haremos aludiendo tanto a su militancia como a la ideología homosexualista que hay en ella, pero en modo alguno al individuo o a los individuos que, <b>en prudencia y discreción</b> mantienen en su vida privada una intimidad de tinte homosexual. Dicho de otro modo, los argumentos que expondremos a lo largo de nuestras anotaciones tendrán como blanco no <b>al individuo que padece dicha tendencia</b>, sino a aquellos que la ideologizan haciendo de esa inclinación un panegírico…”</i></p></blockquote>
<p>Nótese la profunda contradicción de este párrafo. Busca separar sus críticas a la militancia homosexual de la persona homosexual en sí, pero al hacerlo tira dos bombas.</p>
<p>La primera: que está todo bien  con la homosexualidad, siempre que se mantenga en “prudencia y discreción”. ¿Le molestará igual a Márquez que una pareja heterosexual no mantenga dichas “prudencia y discreción”?</p>
<p>La segunda: que los homosexuales “padecen” una tendencia. De acuerdo a esta visión, los homosexuales son víctimas de algo feo que les pasa, y no individuos libres que, como todos los demás, elegimos en nuestra vida de acuerdo a nuestros principios, recursos, limitaciones y comodidades, cómo queremos vivirla.</p>
<p>Este tema no queda solo aquí, sino que se extiende y desarrolla un poco más adelante.</p>
<p>En una parte de la obra, donde aborda el tema de la “compasión” como un elemento también cooptado por la izquierda, sostiene:</p>
<blockquote><p><i>“… la compasión es un noble sentimiento humano relacionado con la conciencia del sufrimiento ajeno y el consiguiente deseo de aliviarlo. Pero ocurre que este sentimiento es manipulado por la ideología del género, porque aquí no se percibe como compasivo a todo aquel que <b>se acerque al homosexual con el fin de ayudarlo, sino a quien se acerca para ponderar sus hábitos</b> (…)</i></p>
<p><i>O sea, con ese criterio, ante <b>un amigo alcohólico</b> la compasión no consistiría en intentar rescatarlo de su desarreglo, sino en proveerle mayores dosis de bebida para que no se enoje ni sufra abstinencia etílica (…) tal acción no favorecería a la persona sino a la permanencia de <b>sus malos hábitos</b>”.</i></p></blockquote>
<p>O sea, el homosexual o bien “padece” su “condición”, o bien es un adicto como el alcohólico, o bien hay que ayudarlo a terminar con sus “malos hábitos”.</p>
<p><b>¡Menos mal que estos pensadores aclaran que no son homofóbicos y que son tolerantes con lo diverso!</b></p>
<p>Por último debemos comentar que si por militancia homosexual el autor se refiere a que algunos pidan cupos en las empresas privadas o subsidios específicos para determinadas orientaciones sexuales, etc. queda claro que <b>uno puede oponerse perfectamente a esos reclamos</b> (como lo he hecho <a href="https://www.ivancarrino.com/economia-feminista-de-mercedes-dalessandro/">yo, por ejemplo, en el caso del feminismo</a>), sin pedir que los homosexuales no manifiesten amor en la vía pública ni sostener que son víctimas de una enfermedad o algo parecido.</p>
<p>Además, ¿cómo es este argumento de que está todo bien con ser homosexual pero no con promoverlo o demostrarlo? ¿Acaso aplicarían la misma fórmula a la heterosexualidad? ¿Quién es Nicolás Márquez para decir qué se puede promover y qué no acerca de prácticas que tienen que ver con la intimidad y las relaciones personales?</p>
<p><b>¿A quién daña la homosexualidad, la transexualidad, la castidad o el poli-amor, siempre que ocurran en el marco de relaciones consentidas?</b></p>
<p>No hay argumentos racionales para responder esta pregunta. Y mucho menos los hay desde la perspectiva individualista. Porque está claro que si el argumento va a ser que “hay que promover la especia y la reproducción”, entonces resulta que &#8211; en un abrir y cerrar de ojos-  nos convertimos en una raza animal a conservar.</p>
<p>No es la idea.</p>
<h3><b>Peligroso argumento numérico</b></h3>
<p>A poco de comenzar el primer capítulo de su sección, titulado “Comunismo y Sodomía”, el abogado y escritor aborda el tema de la cantidad de homosexuales que habitan el planeta.</p>
<p>Su objetivo es refutar “uno de los mitos más exitosamente repetidos por la militancia homosexual”, que el 10% de la población es <i>gay</i> y que, por tanto, sus “proclamas y reclamos no forman parte de una ‘necesidad de la sociedad’ sino de discutibles pretensiones de un sector marginal convertido en poderoso”.</p>
<p>Entrar en esta discusión es sumamente peligroso y rememora discursos de políticos populistas con claros proyectos autoritarios.</p>
<p>¿O nos olvidamos cuando, luego de multitudinarias marchas contra el gobierno de Cristina Fernández, sus funcionarios y hasta la propia CFK las minimizaban aduciendo que eran parte de un sector minúsculo que  quería “viajar a Miami”?</p>
<p>Para el caso, <b>los liberales también somos una minoría en un país que siempre vota al peronismo o a cualquiera de sus variantes… </b>¿deberíamos dejar de ser liberales? ¿Deberían prescribirnos del debate púbico? ¿Deberían dejarse de lado nuestros reclamos?</p>
<p>A uno puede no gustarle un argumento o una forma de vivir, pero <b>el número de personas que defiende ese argumento o forma de vivir no dice absolutamente nada sobre los mismos</b>… A menos que estemos cediendo a los argumentos totalitarios de quienes decimos ser acérrimos enemigos.</p>
<h3><b>El SIDA como castigo</b></h3>
<p>Como si este autor rayano en barrabrava de “La Doce” no pudiera dejar lugar común y frase desafortunada sin decir, en repetidas ocasiones describe que varios de los militantes, algunos con “obsesiva faloadicción” (sic), murieron de SIDA producto de sus indeseables actividades.</p>
<p>De Paul Varnell, dice que murió de sida por sus “costumbres”.</p>
<p>De Guy Hocquenghem, dice que murió de SIDA por su “desaforada vida sexual”.</p>
<p>De Paco Vidarte, dice que murió de SIDA por “sus hábitos licenciosos”.</p>
<p>Y podría seguir, pero… <b>¿a quién se le ocurre? ¿Qué clase de persona escribe estas cosas?</b></p>
<p>Sostener este tipo de afirmaciones es propio de un “<i>hater</i>”, de un resentido y de un ignorante.</p>
<p>En primer lugar, porque incluso cuando el SIDA fuera una enfermedad propia de los homosexuales –que no lo es- existen prácticas absolutamente seguras para prevenirlo: por ejemplo, ¡el uso de preservativo!</p>
<p>Ahora lo peor de todo es que ni siquiera es cierto que esta enfermedad sea un castigo divino para los homosexuales como a Márquez le gustaría. Es que, si bien en Estados Unidos la población gay es la más afectada por el virus, no ocurre lo mismo en España. De acuerdo con el <a href="https://elpais.com/diario/2007/11/27/sociedad/1196118007_850215.html">Ministerio de Salud</a> de dicho país, 50% de las infecciones llega como resultado del intercambio heterosexual.</p>
<p>Si tomamos al mundo como un todo, ocurre lo mismo. De acuerdo con la <a href="https://www.kff.org/global-health-policy/fact-sheet/the-global-hivaids-epidemic/">Fundación Henry Kaiser</a>, dedicada a temas de salud pública en Estados Unidos, en el mundo “la mayoría de las infecciones de HIV son trasmitidas de manera heterosexual”. El mismo dato es refrendado por <a href="https://medium.com/james-finn/most-people-with-hiv-are-straight-4a5114d7e16e?fbclid=IwAR3CcOaeiiH9_KbhJm5aZQHyab1iOJo2FDhDyulcgynGedelh4vHur_vVXA">el escritor James Finn</a>, tomando información de Naciones Unidas.</p>
<h3><b>Conclusión</b></h3>
<p>La Nueva Derecha es, como la vieja, y como el liberalismo, antiizquierdista y antimarxista.</p>
<p>Sin embargo, ahí se acaban las coincidencias.</p>
<p>Los liberales respetamos de manera irrestricta el proyecto de vida de los demás. Y la palabra “respeto” es clave porque es muy superior a “tolerancia”. En temas de orientación sexual, no se trata de “tolerar” algo desagradable, sino de aceptar y valorar formas diversas de llevar la vida.</p>
<p>¿Desde qué pedestal moral vamos a juzgar las decisiones individuales de los demás?</p>
<p>Claro que podemos juzgar moralmente determinados actos, como el robo, la estafa, el asesinato, la corrupción, el acoso&#8230; <b>¿Pero cuándo la elección sexual de una persona se volvió sujeto de ese escrutinio?</b></p>
<p>Ahora bien, en el caso de El Libro Negro de la Nueva Izquierda, ni siquiera se trata de ser o no liberal. Se trata de tener ciertos códigos. De tener don de gente, de no ser un “bully”, un barrabrava, y de no ridiculizar aquello que nos es ajeno.</p>
<p>Finalmente, el libro de Nicolás Márquez no tiene ningún argumento contundente contra la “militancia homosexualista”. Es solo un panfleto discriminador, plagado de prejuicios y desbordante de falacias ad-hominem propias de una revista de chimentos.</p>
<p>Confío en que –a pesar del éxito de esta obra- ideas tan agresivas y atrasadas no prosperarán en el debate público. Y que, como viene ocurriendo, la sociedad occidental continuará siendo cada vez más inclusiva y respetuosa de la diversidad individual.</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="file:///C:/Users/Admini/Desktop/Notas/Ideas/Errores%20de%20la%20nueva%20derecha.docx#_ednref1">[i]</a> Si bien a mí el texto de Agustín me pareció muy bueno, es también interesante ver la crítica realizada por la economista María Blanco, quien en las páginas 197 a 203 de su libro de 2017, Afrodita Desenmascarada, sostiene que la relación que hace Agustín entre feminismo y pedofilia es “forzada” y que algunas autoras que él cita son realmente marginales y no representantes del movimiento feminista.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p>Update &#8211; Fe de Erratas 11/12/2018: En la sección donde abordo el tema SIDA, tomo datos de una nota de El País con supuesta referencia al contagio heterosexual del SIDA. Revisando los datos del Ministerio de Salud en uno de los últimos informes publicados sobre la temática en España, encuentro que de los 2430 nuevos casos de diagnóstico de la enfermedad, 53,2% tienen como modo de transmisión el intercambio sexual de hombres con hombres, seguido de 27,3% por el intercambio de parejas heterosexuales (Tabla 9 del informe: VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA DEL VIH y SIDA EN ESPAÑA, disponible aquí  https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/vigilancia/InformeVIH_SIDA_2016.pdf).</p>
<p>Obviamente, eso no va contra mi punto principal, que es el de demostrar que el SIDA no es una enfermedad propia de los homosexuales, sino que también pueden ser víctima los heterosexuales. Otra argumento que he recibido es que entre hombres homosexuales existe una mayor proporción de VIH que en la población heterosexual. Ese dato, aunque cierto, no quita que el SIDA pueda prevenirse,  con preservativo. Es por ello que asumir que, porque existe esa mayor proporción, el SIDA es producto de ser homosexual es nuevamente incorrecto.</p>
</div>
</div>
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