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	<title>Iván Carrino &#187; Resultados de la búsqueda  &#187;  países nórdicos</title>
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		<title>Economía Feminista, de Mercedes D&#8217;Alessandro</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Sep 2017 15:23:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Mercedes D'Alessandro]]></category>

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		<description><![CDATA[*Reseña originalmente publicada en RIIM Revista de Instituciones, Ideas y Mercados No 64-65 &#124; Mayo-Octubre 2016 &#124; Año XXXIII. La versión original puede leerse en formato PDF en este link. Miguel se despierta temprano por la mañana. Se da una ducha y marcha directo a la cocina. Saca el pan de la heladera y comienza a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #808080;"><em>*Reseña originalmente publicada en <a href="http://www.eseade.edu.ar/investigacion/riim/numeros-anteriores/riim-64-65-mayo-octubre-2016/"><span style="color: #808080;">RIIM </span></a>Revista de Instituciones, Ideas y Mercados No 64-65 | Mayo-Octubre 2016 | Año XXXIII. La versión original puede leerse en formato PDF en <a href="http://www.eseade.edu.ar/wp-content/uploads/2017/08/9_carrino_riim64_65.pdf"><span style="color: #808080;">este link</span></a>.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Miguel se despierta temprano por la mañana. Se da una ducha y marcha directo a la cocina. Saca el pan de la heladera y comienza a hacer tostadas, al mismo tiempo que enciende la máquina de café y deja la leche lista para hacer café con leche. Mientras tanto, Ana, su esposa, se despierta y se prepara para ir a trabajar, él despierta a sus hijos, Matilde, de 5 años, y Ramiro, de 7. Una vez que todos están en la mesa, Miguel sirve el desayuno, prepara el almuerzo de los chicos y lo introduce en la <i>lunchera</i>. Ana le dice que llega tarde, le da un beso y sale a toda velocidad a buscar el auto para dirigirse a la oficina. Miguel escucha el timbre y acompaña a los chicos a que tomen la combi. Al regresar a casa, se pone a lavar los platos y ordenar la casa. Lo espera un largo día de limpieza y quehaceres del hogar.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Acaso esta situación parece anómala? Si Miguel y Ana tuvieran los roles invertidos, quizás no nos sonaría tan raro. ¿Es limpiar la casa y preparar la comida una tarea más propia de una mujer que de un hombre? ¿Debe el hombre ser el que sale al mercado a trabajar mientras la mujer se queda administrando el hogar “detrás de escena”? Por otro lado, ¿por qué, incluso cuando mujeres y hombres trabajan en el mercado, hay diferencias en los salarios? ¿Son las mujeres una clase explotada? ¿Debemos aspirar a una sociedad en donde las familias sean como las de Ana y Miguel?</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de estas preguntas y temáticas son las que aborda la doctora en economía Mercedes D’Alessandro en su obra <i>Economía Feminista</i>. Con un estilo ameno y descontracturado, la autora se propone introducirnos en un mundo hasta el momento poco explorado por la literatura económica local: el del análisis económico de las “cuestiones de género”. Autoproclamada feminista y formada en el marxismo, D’Alessandro nos propone un análisis centrado en la desigualdad, no de riqueza y patrimonios como otros teóricos referentes en esa materia, sino en la desigualdad de género. Es decir, entre hombres y mujeres tomados como conjuntos agregados.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>Economía Feminista</i> es una buena introducción para cualquiera que quiera entender cuál es el argumento económico a favor de las políticas de discriminación positiva hacia las mujeres y cuáles son las críticas que, desde este espacio que va tomando cada vez más impulso, se lanzan al <i>statu quo</i> y fundamentalmente a la economía de mercado. Además, se trata de una obra que, si bien es muy fácil de leer, no deja de estar bien investigada y plagada de menciones a otros autores, lo que le permitirá al lector profundizar en estos temas.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, también es necesario mencionar que la obra trae consigo algunas contradicciones, problemas argumentales y, en última instancia, un diagnóstico desacertado sobre el estado de cosas que podría llevar a los hacedores de políticas públicas a tomar decisiones que terminen siendo perjudiciales para la sociedad en su conjunto y también para quienes se intenta defender.</p>
<p style="text-align: justify;">A continuación analizaremos el libro en base a varios aspectos: sus presupuestos metodológicos, su análisis del mercado laboral y del capitalismo, su noción de libertad, y su aplicación a políticas públicas.</p>
<p style="text-align: justify;"> <b>I.                   </b><b>Los presupuestos metodológicos</b></p>
<p style="text-align: justify;"> El economista Ludwig von Mises escribió en 1962 que “ninguna proposición sensata relacionada con la acción humana puede hacerse sin referencia a lo que los individuos persiguen y lo que consideran como éxito o fracaso, ganancia o pérdida”, y que “el colectivo no tiene existencia y realidad sino en las acciones de los individuos. Solo existe por las ideas que mueven a los individuos a comportarse como miembros de un grupo definido y deja de existir cuando el poder persuasivo de esas ideas se apaga. La única manera de conocer un colectivo es el análisis de la conducta de sus miembros” (Mises, 2013).</p>
<p style="text-align: justify;">Gran parte del conocimiento económico hoy está basado en un abordaje metodológico individualista. Sabemos que la curva de demanda tiene pendiente negativa porque, dado que tenemos una restricción de presupuesto, cuando aumenta el precio del bien A, no nos queda otra que reducir nuestro consumo de dicho bien. Y esto lo entendemos porque nos sucede a todos y cada uno de nosotros a nivel individual (<i>ceteris paribus</i>). Sabemos que, en competencia, las empresas buscarán bajar sus precios para atraer más clientes, porque entendemos que así los accionistas, tomados individualmente, mejorarán su bienestar en la medida que ese mayor volumen de ventas incremente la rentabilidad de la compañía.</p>
<p style="text-align: justify;">De la misma forma podemos entender la naturaleza de los intercambios. Sabemos que Juan intercambiará un bien con Pedro en la medida que espere recibir más de lo que da, y que a Pedro le suceda lo mismo. Ambos, individualmente considerados, deberán estar mejor después del intercambio. Si no esperaran que eso fuera así, no habría intercambio.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra lección del individualismo metodológico es que las entidades colectivas no eligen ni toman decisiones. En una empresa, las decisiones las toman los gerentes y directivos. En el caso de un país (más allá de cómo se lo plantee en una nota periodística) Rusia no impone sanciones económicas a China, sino que lo hace su presidente o el Poder Legislativo, que está compuesto por personas de carne y hueso que votan en una asamblea. Finalmente, y yendo directamente al caso que nos compete, no podemos sostener que, como un colectivo, las mujeres piensan, deciden, eligen, de la forma “X” o de la forma “Y”.</p>
<p style="text-align: justify;">El colectivo conocido como “mujeres” está, en realidad, formado por millones de personas individuales. Para ser exactos, se estima que las mujeres de este mundo son alrededor de 3.650 millones que pertenecen a distintas religiones, nacionalidades, familias, culturas y colores de pelo y piel. En este sentido, parece problemático analizar cuestiones de género como si realmente se pudiera abordar fenómenos que abarquen a tan vasto y heterogéneo grupo de personas. Sin embargo, en <i>Economía Feminista</i> vamos a encontrar repetidas referencias a este colectivo como si se tratara realmente de un todo homogéneo.</p>
<p style="text-align: justify;">En la introducción, D’Alessandro sugiere que “… este es un libro de economía y es feminista porque propone pensar una forma de organización social en la que las mujeres tienen un rol diferente del que les toca hoy”. ¿A qué rol se refiere? ¿Al que tiene mi madre, retirada como profesional de Marketing? ¿Al de mi maestra en el colegio primario? ¿Al de Christine Lagarde, directora mundial del Fondo Monetario Internacional?</p>
<p style="text-align: justify;">Esta no es la única referencia de este estilo. Frases como “las mujeres siguen estando limitadas”, “las mujeres ganan menos que los varones”, “las mujeres tienen pocas chances de ser ricas”, “las chicas sólo quieren ganar igual”, o “las mujeres no deciden espontáneamente ser amas de casa” atraviesan esta obra cuyo objetivo es ir contra las diferencias económicas que supuestamente aquejan al sexo femenino.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde un punto de vista individualista en lo metodológico, estas frases pueden llevar a errores de diagnóstico. Por ejemplo, se puede plantear que es injusto que las mujeres ganen menos que los hombres cuando se mira la “brecha salarial”. Sin embargo, es posible que a nivel individual haya elecciones concretas que justifiquen estos números y que no generen la ira ni el sacrificio de nadie más que de los analistas externos.</p>
<p style="text-align: justify;"> <b>II.                </b><b>Análisis del mercado laboral</b></p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de todo el análisis que vamos a encontrar en <i>Economía Feminista</i> está la idea de que las mujeres tienen una mayor cuantía de trabajos “no pagos” o “no remunerados”.  La línea de razonamiento es la siguiente: de acuerdo con las estadísticas, 9 de cada 10 mujeres argentinas hacen tareas domésticas, mientras que solo 6 de cada 10 hombres las realizan. Como por el trabajo del hogar, que puede consistir en cocinar, limpiar la casa, u ocuparse de los hijos, no se recibe un salario ni hay un contrato de trabajo de por medio, la autora sostiene que tales tareas equivalen a trabajos no remunerados, “explotación”, y “empobrecimiento de su vida cotidiana”.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que debería decirse acá es que la idea de trabajo no remunerado es errónea. En el contexto de una pareja, que puede estar constituida por un hombre y una mujer, por dos hombres, dos mujeres, o las variantes que el lector tenga en mente, podemos asumir que se da el caso que uno de los miembros permanece en el hogar. De mutuo acuerdo, “A” organiza la vida del hogar mientras que “B” sale al mercado a trabajar a cambio de recibir un ingreso. En muchas familias, esta es efectivamente la organización existente. Ahora bien, es cierto que A realiza un trabajo dentro del hogar, de la misma forma que B lo realiza fuera de él. Sin embargo, no es cierto que “A” no sea remunerado por lo que hace.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, los ingresos de B se transforman en el ingreso familiar y sirven para proveer a todo el grupo. La familia, o la pareja, en estos casos, funciona como un equipo que se divide las tareas, pero ambas tareas son igualmente remuneradas. B trabaja en el mercado a cambio de un salario, mientras que A trabaja en el hogar a cambio de la remuneración, que llega en la forma de: a) poseer un hogar donde vivir, b) consumir lo que ambos deciden comprar en el supermercado, c) tener un vehículo propio o utilizar el de la pareja, y d) disfrutar de un viaje de turismo, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de las mujeres y los varones, existió una razón histórica por la cual ellas se quedaron principalmente en el hogar mientras ellos salían al mercado a trabajar. Sin embargo, no fue esto recibido como una mala noticia, sino como una muy buena. De acuerdo con Steven Horwitz (2007), durante las etapas previas al capitalismo industrial, mujeres y hombres trabajaban a la par en conjunto con sus hijos, dado que la familia era la unidad productiva principal y se buscaba, principalmente, la subsistencia. Durante la primera etapa del capitalismo, también sucedió que mujeres y niños trabajaran en las fábricas. Sin embargo, en la medida que el capitalismo dio lugar al crecimiento económico e hizo crecer los salarios en términos reales, las familias comenzaron a retirar a los hijos y a las mujeres de los espacios de trabajo fabriles. Este mayor crecimiento económico y riqueza permitieron que las mujeres se liberaran de los pesados trabajos industriales y se dedicaran a darles cobijo a sus hijos. Así, podría decirse que hubo una decisión masiva de mujeres a favor del trabajo que D’Alessandro llama “no remunerado”, en perjuicio del remunerado que hacían previamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde nuestra perspectiva, sin embargo, sostenemos que se trata de un trabajo remunerado y en mejores condiciones para la trabajadora del que tenía dentro de la fábrica.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>III.             </b><b>Análisis del capitalismo</b></p>
<p style="text-align: justify;">No obstante el argumento anterior, habría que mostrar que, gracias al desarrollo del capitalismo, la crítica sobre el trabajo hogareño va perdiendo cada vez más sustento. La tendencia de la organización familiar continuó modificándose durante el siglo XX, haciendo que las mujeres (en promedio) comenzaran nuevamente a salir del hogar para ofrecer su trabajo en el mercado: “Dos cosas comenzaron a suceder en el siglo XX que eventualmente desharían lo que parecía una forma familiar finalmente estable. En primer lugar, la innovación tecnológica lentamente comenzó a producir artefactos que ahorraban tiempo de trabajo en la producción hogareña. En segundo lugar, el crecimiento económico liderado por la economía de mercado incrementó la demanda de empleo (incluyendo el empleo de mujeres) y continuó elevando el poder de compra de los salarios” (Horwitz, 2007).</p>
<p style="text-align: justify;">Es decir, gracias al crecimiento de la economía de mercado, cada vez se hizo menos necesaria la presencia de una persona que estuviera permanentemente en el hogar, por lo que la idea básica de un hombre en el mercado y una mujer en el hogar fue perdiendo sustento. Esto es reconocido, a su vez, por D’Alessandro a la hora de mostrar la evolución de numerosos datos sobre brechas salariales y participación laboral de las mujeres: “En los años sesenta, sólo 2 de cada 10 mujeres trabajaban fuera del hogar, hoy son casi 7 de cada 10”. Por otro lado, la autora también sostiene que, si bien en los Estados Unidos, por cada dólar que cobra un hombre, en promedio, una mujer recibe 79 centavos de dólar, este número solía estar en 59, por lo que creció nada menos que 20 puntos en los últimos 50 años.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, D’Alessandro también observa la mejora que se ha dado dentro del mundo corporativo: “En las últimas décadas las mujeres mejoraron su acceso a cargos altos. Según el censo de los Estados Unidos, en 1980 sólo el 7 por ciento tenía un empleo administrativo o de manager en comparación con el 17 por ciento de los varones. Para 2010, esta brecha prácticamente había desaparecido.” A pesar de reconocer estas tendencias favorables, la autora no deja de afirmar que “las diferencias salariales entre varones y mujeres llevan ya un par de cientos de años y no hay señales de que vayan a cambiar sustancialmente”, lo que luce un poco contradictorio con las cifras que menciona apenas párrafos antes.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, a pesar del avance que el capitalismo significó para la libertad de las mujeres, la autora insiste en ligarlo con la explotación de género. Desde su punto de vista, dado que el capitalismo funciona con relaciones monetarias, el hecho de realizar tareas hogareñas que no reciben directamente dicha compensación equivale a una exclusión. Citando a Silvia Federici, sostiene: “En una sociedad configurada por relaciones monetarias, la falta de salario ha transformado una forma de explotación en una actividad natural”.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, si la pareja está fundada en acuerdos voluntarios entre las partes, y el trabajo del hogar recibe una remuneración en especie, ¿en dónde está la explotación?</p>
<p style="text-align: justify;">Otro punto interesante a destacar sobre el rol del capitalismo y la evolución de la institución familiar es el creciente número de divorcios observado en las últimas décadas. De acuerdo con Horwitz, el sistema de la libre empresa es quien está detrás de estos desarrollos. Al aumentar los ingresos reales y abrirle las puertas del mercado laboral a las mujeres, los matrimonios y uniones de pareja comenzaron a originarse más por amor y “satisfacción emocional” que por la necesidad de subsistencia. Así, “en la medida que el matrimonio comenzó a estar basado en el amor, también creció el deseo de abandonar los matrimonios cuando no eran emocionalmente satisfactorios (…) ha habido un cambio cultural y económico en la naturaleza del matrimonio que dotó a las mujeres con suficiente independencia financiera y suficientes oportunidades laborales para que puedan valerse en la vida por sí mismas” (Horwitz, 2007).</p>
<p style="text-align: justify;">Resulta claro que esta no es la realidad de todas las mujeres de este mundo, pero también es cierto que si queremos mejores condiciones para ellas, entonces tendríamos que reclamar más capitalismo,  y no menos.</p>
<p style="text-align: justify;"> <b>IV.             </b><b>La noción de libertad</b></p>
<p style="text-align: justify;"> <i>Economía Feminista</i> asume que cuando mujer dedica su tiempo principalmente a las tareas domésticas, mientras el hombre sale al mercado, se trata de una situación no deseada para la mujer. Como algo que “le tocara” en la rueda del destino, pero que ella no decide por sí misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, cuenta la historia de Sheryl Sandberg, COO de Facebook, quien afirma en su libro <em>Lean In: Women, Work and the Will to Lead</em> (2013) que “llegado el momento de la maternidad, gran parte de sus compañeras de estudios – muchas de ellas independientes y brillantes – tuvieron que dejar de trabajar” (D’A, 80).</p>
<p style="text-align: justify;">Al comentar unas estadísticas de Argentina, sostiene que “los niños en el hogar hacen que las mujeres trabajen menos (fuera de la casa) y los padres más: en ausencia de hijos, la brecha de participación es de 15 por ciento y se duplica cuando hay más de dos hijos” (D’A, 69).</p>
<p style="text-align: justify;">Otro ejemplo lo vemos cuando escribe que cuando las madres desean trabajar, lo hacen “a costa de recortar estudios, paseos, viajes, encuentros con amigos e incluso trabajos buenos pero inflexibles” (D’A, 67).</p>
<p style="text-align: justify;">De algunas de estas reflexiones de D’Alessandro parecería desprenderse que a las mujeres les toca un destino que no desean, como si se tratara de un destino inexorable del que no pueden escapar. Sin embargo, ¿acaso no se tratan de decisiones libres e individuales o de la pareja? Una de las consecuencias de no implementar el individualismo metodológico es precisamente considerar sólo las variables agregadas y sacar de ellas conclusiones erróneas. Por ejemplo: observar que las mujeres trabajan menos en el mercado y sostener que eso debe ser un problema para ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por si quedan dudas, la autora las despeja citando nuevamente a Silvia Federici: “Según Federici, las mujeres no deciden espontáneamente ser amas de casa, sino que hay un entrenamiento diario que las prepara para este rol” (D’A, 55). El argumento considera a las mujeres como un todo homogéneo y oprimido. A la vista de los datos que mencionamos más arriba, esta apreciación es difícil de sostener. En un mercado libre y con generación de mayores niveles de riqueza, las personas tienen más posibilidades de elegir el destino de sus vidas. Esto aplica a hombres y mujeres por igual, algo que los números ya señalados avalan.</p>
<p style="text-align: justify;">Volviendo al punto sobre la libertad de elegir, todos enfrentamos decisiones donde tenemos que sacrificar una alternativa a favor de otra. De eso se trata, esencialmente, la vida humana. En el plano de la economía, cada ser humano elige una opción de consumir o producir, y deja de lado todas las demás. Lo mismo sucede con una mujer que decide dedicar más tiempo a ser madre y menos tiempo a perseguir una descollante carrera profesional en una empresa multinacional.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>Ceteris paribus</i>, toda decisión es libre aunque sujeta a restricciones. Es claro que hay casos en donde esas restricciones son mayores que en otros, por ejemplo, cuando se tienen pocos recursos. Sin embargo, para que estas situaciones se repitan cada vez menos, lo que tenemos que comprender es que un mayor desarrollo del capitalismo aumenta las oportunidades de progreso y la mejora del ingreso en términos reales para cada vez más personas.</p>
<p style="text-align: justify;"> <b>V.                </b><b>Aplicaciones a políticas públicas</b></p>
<p style="text-align: justify;">En las cerca de 200 páginas de <i>Economía Feminista</i> no encontramos ningún apartado específico dedicado a las propuestas concretas para resolver los aparentes problemas planteados. En ese sentido, se trata más de una investigación descriptiva y no tanto una proclama de políticas públicas. No obstante, sí pueden encontrarse algunas ideas sobre lo que debería hacerse. Hacia el final, la autora se limita a ofrecer propuestas con las que nadie podría estar muy en desacuerdo: “barrer con los estereotipos, aspirar las ideas arcaicas y tirarlas a la basura, criar a los hijos en el respeto, la tolerancia y el amor por los demás, cuidar a nuestros adultos mayores y aprender de ellos”. Estas propuestas no tienen nada específicamente femenino, como tampoco económico.</p>
<p style="text-align: justify;">En otros lugares del libro se plantea “desarrollar políticas orientadas a la igualdad de género (licencias familiares compartidas, sistemas de cuidados)”, pero sin ahondar mucho en cada una de estas ideas.</p>
<p style="text-align: justify;">En el apartado “Feministros y perspectivas de género. ¡Porque estamos en 2016!”, D’Alessandro parecería avalar los cupos femeninos en la política, al sostener que “es lógico esperar que gobiernos con pretensiones de ser representativos de la población tengan una composición que la refleje”, en referencia al casi 50% y 50% de hombres y mujeres en que se divide la población argentina. Justamente, una iniciativa de este tipo fue aprobada en la Provincia de Buenos Aires, donde las mujeres deberán ocupar el 50% de las bancas de la legislatura (Télam, 2016).</p>
<p style="text-align: justify;">El cuerpo político tiene derecho de dictarse sus propias reglas, así como el dueño de la propiedad tiene derecho a hacer lo mismo en su casa. Sin embargo, imponer un cupo por género equivale a desconocer las características personales y priorizar las características genéticas de una persona. Una discriminación positiva a favor de las mujeres desprecia las convicciones, valores y carácter de los futuros diputados, y pone por encima una característica física de su cuerpo. Que haya existido alguna vez discriminación en contra de las mujeres es digno de reproche. Sin embargo, la desigualdad no es algo que se vaya a resolver aplicando la misma discriminación, pero con el signo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Volviendo a las propuestas de <i>Economía Feminista</i>, vemos que ofrece una suerte de propuesta de política pública: “En cuanto a la brecha salarial de género podemos decir con toda seguridad que el capitalismo no ajusta por sí solo. Los países que más avanzaron en esta agenda lo hicieron a partir de políticas orientadas específicamente a cerrar las distintas brechas de género. Es necesario estimular el pago igualitario” (DA; 46). Entre estos países que se mencionan destacan los nórdicos, como Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia y Finlandia, donde “desde los setenta se vienen desarrollando políticas orientadas a cerrar las brechas de género y concientizar a los varones de lo importante que es su aporte en estas tareas cotidianas”.</p>
<p style="text-align: justify;">Un dato curioso es que D’Alessandro ve como un logro de este proceso la sanción de una ley de “pago igualitario” en Islandia en 1976. Sin embargo, también muestra que ese tipo de leyes existen en los Estados Unidos (la <i>Equal Pay Act</i> de 1963) desde mucho antes y que, a pesar de ello, sigue habiendo brecha salarial a favor del hombre.</p>
<p style="text-align: justify;">Retomando, Suecia, país considerado “paraíso feminista”, efectivamente es un caso de estatismo igualador. Sin embargo, las políticas familiares en ese país han tenido consecuencias no intencionadas y, sin dudas, indeseables. Al respecto Mario Silar explica que en Suecia, “algunas estadísticas demográficas son desoladoras; revelan que, en la actualidad, uno de cada dos suecos vive solo (es la tasa más elevada del mundo), y que uno de cada cuatro suecos <i>muere en soledad</i>… lo que es más estremecedor… existen muchos cadáveres que no son reclamados por ningún otro ser humano, y personas que fallecen solas en su domicilio y pasa largo tiempo hasta que son identificadas” (2016).</p>
<p style="text-align: justify;">A la hora de identificar las causas de esta situación, el autor se remonta a 1972, año en que el gobierno sueco implementó un programa denominado “La familia del futuro: una política socialista para la familia”:</p>
<p style="text-align: justify;">“El programa buscaba independizar al individuo de los lazos familiares. En efecto, el programa establecía <b>la independencia o autonomía como un derecho humano fundamental:</b> el individuo es un ser autónomo y puede, si así lo quiere, tener una familia pero puede liberarse de “las cargas familiares”, que generan dependencia” (Silar, 2016, negrita original).</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es música para los oídos de los autores feministas, que acusan a la carga familiar de impedir a las mujeres ser más libres y elegir perseguir carreras universitarias. Sin embargo, como lo  muestra el caso sueco desde hace cuarenta años, han terminado por deteriorar los vínculos familiares y de amistad más básicos. Por lo tanto, no pueden ignorarse los efectos colaterales no buscados de las políticas que buscan igualar el género, liberando a los miembros de la familia de sus propios lazos familiares.</p>
<p style="text-align: justify;"> <b>Conclusión</b></p>
<p style="text-align: justify;"> El libro de Mercedes D’Alessandro es una buena recopilación de un tema que está cada vez más sobre la mesa de debate económico, político y social &#8211; la desigualdad de género-, que la Economía Feminista percibe como un problema a solucionar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, creemos que el libro adolece de problemas argumentales, como la carencia de un enfoque metodológico correcto, la identificación errónea del trabajo del hogar como trabajo no remunerado, la incorrecta crítica al capitalismo como generador de desigualdades, y la negación de la posibilidad de que las desigualdades sean producto de elecciones libres. Todas estas inconsistencias, que a veces dan lugar a contradicciones, derivan en propuestas de políticas públicas que pueden tener consecuencias indeseables, como en Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">El bienestar de la mujer, así como el de la humanidad entera, pasa por profundizar la libertad y la igualdad de todos ante la ley. En el plano cultural la sociedad occidental moderna está en permanente cambio; es bienvenida la idea de cambiar algunos paradigmas con el fin de que haya mayor espacio para la expresión libre de las mujeres. Sin embargo, utilizar argumentos de género como parte de una nueva receta económica para seguir regulando el capitalismo es desoír las lecciones de la historia.</p>
<p><b>Referencias</b></p>
<p>Agencia Télam, “Es ley la paridad de género en los cargos electivos de la Provincia”, 4 de octubre de 2016.</p>
<p>D’Alessandro, Mercedes, <i>Economía Feminista</i>, Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2016.</p>
<p>Federici, Silvia, <i>Caliban y la bruja</i>, Madrid: Traficantes de Sueños, 2010.</p>
<p>Horwitz, Steven, “Capitalism and the Family”, <i>The Freeman: Ideas on Liberty</i>, Julio de 2007, 26-30.</p>
<p>Mises, Ludwig von, <i>Los fundamentos últimos de la ciencia económica</i>, Madrid: Unión Editorial, 2013.</p>
<p>Sandberg, Sheryl, <em>Lean In: Women, Work and the Will to Lead</em>, New York, Random House, 2013.</p>
<p>Silar, Mario, “El infernal ‘paraíso’ de la soledad sueca”, Instituto Acton Argentina, 23 de noviembre de 2016. URL: <a href="http://institutoacton.org/2016/11/23/el-infernal-paraiso-de-la-soledad-sueca-mario-silar/">http://institutoacton.org/2016/11/23/el-infernal-paraiso-de-la-soledad-sueca-mario-silar/</a></p>
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		<title>El Liberalismo Económico en 10 Principios</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Sep 2017 20:46:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Caminos de Libertad]]></category>
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		<description><![CDATA[*Texto completo y original del ensayo premiado con Mención Honorífica en el 12° Concurso de Ensayos organizado por Caminos de Libertad, del Grupo Salinas, México. A menudo dejamos que la palabra liberalismo la definan quienes, en realidad, solo buscan denigrarlo. Así, se asocia liberalismo a “neoliberalismo” o a “teoría del derrame”, como si esta filosofía [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><em>*Texto completo y original del ensayo premiado con Mención Honorífica en el 12° Concurso de Ensayos organizado por <a href="http://www.caminosdelalibertad.com/">Caminos de Libertad</a>, del Grupo Salinas, México.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">A menudo dejamos que la palabra liberalismo la definan quienes, en realidad, solo buscan denigrarlo. Así, se asocia liberalismo a “neoliberalismo” o a “teoría del derrame”, como si esta filosofía del ser humano fuera, o bien una teoría preocupada específicamente por que los números cierren, con una desatención total a las necesidades de los vulnerables, o bien una simple excusa para beneficiar a los ricos.</p>
<p style="text-align: justify;">Agregarle el prefijo “neo” a la palabra liberalismo es un intento, bastante exitoso a juzgar por lo que sucede en la mayoría de los medios de comunicación, para desprestigiar a las ideas de la libertad. En el fondo, la libertad es deseada por todo ser humano para su vida personal, por lo que no quedaría bien atacarla con “los tapones de punta”. Es por ello que se la desfigura, buscando vaciarla de sentido y asociarla, básicamente, a cualquier barbarie social que el expositor pretenda en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, no hay muchos casos de intelectuales que se definan neoliberales, ni libros u obras que puedan explicar el neoliberalismo de manera sistemática. Cuando los detractores hablan de neoliberalismo, en realidad solo buscan atacar al liberalismo, pero sin hacerlo de manera directa, puesto que perderían a gran parte de la audiencia. La asociación inmediata de liberalismo con libertad ya le da ventaja a este ideario.</p>
<p style="text-align: justify;">Por teoría del derrame se entiende un supuesto método de crecimiento económico en donde, gracias a que los ricos acumulan cada vez más riquezas, pueden destinar parte de ellas a atender a otros individuos en la sociedad. El derrame se daría porque los ricos entregan “sus migajas” a los más pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuevamente, será difícil para el investigador encontrar alguna obra que defienda tal teoría. El liberalismo comprende que la riqueza se genera de manera mutua cuando ocurren los intercambios libres. La persona que ofrece un servicio se beneficia cuando le pagan por él, al tiempo que quien pagó se beneficia por recibir el servicio. No hay beneficencia ni migajas, sino el simple mejoramiento de la sociedad a través de los acuerdos mutuos.</p>
<p style="text-align: justify;">A raíz de estas confusiones, y otras muchas que suelen circular en torno a lo que es el liberalismo como filosofía moral, teoría política y – tal vez su veta más reconocida- el aspecto económico, es que creo de vital importancia ofrecer una obra que explique claramente de qué hablamos cuando hablamos de liberalismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente quien mejor definición haya dado del liberalismo como un todo, como una filosofía global de la acción humana, sea Alberto Benegas Lynch (h), quien propuso que éste no es más que “el respeto irrestricto del proyecto de vida de los otros”.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta definición puede emplearse en todo los ámbitos. En la economía, respetarás a tu prójimo incluso cuando éste desee viajar en Uber y no en los taxis gubernamentalmente avalados. Respetarás a tu prójimo incluso cuando éste sea miembro de un partido político distinto al tuyo y sus ideas te parezcan abominables. Respetarás a tu prójimo incluso cuando no compartas sus preferencias amorosas. El liberalismo como respeto del proyecto de los demás tiene múltiples aplicaciones y es un punto de partida vital para comprender las ideas de la libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">En este breve ensayo, mi objetivo es más concreto. Intentaré definir al liberalismo solamente en su aspecto económico. Es decir, en aquellas relaciones mutuas que se dan en el ámbito del mercado, sea éste local o internacional. Comercio, producción, dinero, inflación, impuestos, gasto. Todos estos conceptos estarán incluidos en los que sigue a continuación, desde una perspectiva liberal.</p>
<p style="text-align: justify;">El objetivo es definir al liberalismo económico en 10 principios ampliamente aceptados. De manera que cuando el lector quiera entender de qué se trata la teoría liberal aplicada a la economía, podrá encontrar aquí una pormenorizada y bien desarrollada definición.</p>
<p style="text-align: justify;">Espero que esta guía de diez principios pueda echar luz sobre el debate acerca de qué y qué no es la libertad económica, así contribuimos a aclarar las cosas en el debate público, y nuestros detractores dejan de utilizar hombres de paja para desprestigiar el sistema que más progreso le ha traído a la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Comencemos.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Primer principio: El valor es subjetivo</b></p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué paga Paris Hilton por un vestido lo mismo que cualquier de nosotros paga por un auto? ¿Por qué algunos prefieren ir al cine mientras que otros, por el mismo dinero, eligen ir a comer comida oriental? ¿Por qué hay mercado para todas esas cosas tan distintas?</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las más importantes contribuciones de la teoría económica moderna es que el valor de las cosas no depende de las características físicas del bien, de la cantidad de trabajo incorporado o del enorme esfuerzo puesto en fabricarlo, sino de lo mucho que el comprador lo valora.</p>
<p style="text-align: justify;">Las grandes estrellas de Hollywood suelen ir a la noche de los Oscars con elegantísimos trajes que cuestan miles de dólares. Sin embargo, a la vuelta de nuestra casa podemos encontrar vestimentas similares por una fracción de su precio. Las telas son las mismas, los diseños parecidos: ¿dónde está la diferencia?</p>
<p style="text-align: justify;">La diferencia es el valor percibido por el cliente cuando  compra un vestido firmado por un diseñador mundialmente famoso. Las estrellas de Hollywood, asumiendo que pagan por el vestuario que utilizan, le dan una valoración al mismo que es muy superior al que nuestras tías pueden darle al vestido que utilizarán en nuestro casamiento. Además, obviamente, suelen contar con mayores recursos, por lo que pueden destinar más dinero a comprar dichos bienes.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se observa, el valor de las cosas no está en sus características físicas “objetivas”, sino en lo que subjetivamente percibe cada individuo comprador. Si otro fuera el caso, se pagaría lo mismo por una pelota de fútbol sin marca que por la réplica de la que se utilizó en el último mundial. El costo de producirla seguramente no sea muy distinto. Sin embargo, el valor percibido por los consumidores sí lo es. Son muchos más lo que desean la pelota de fútbol que se utilizó en la última competencia internacional, y son muchos más los recursos que estos consumidores están dispuestos a entregar por tenerla, en lugar de tener “una pelota más”.</p>
<p style="text-align: justify;">La teoría subjetiva del valor es uno de los principales pilares del liberalismo económico. Es que si se admitiera que hay un parámetro objetivo, ahí habría un espacio para que un ente superior (digamos, el estado), lo encuentre y actúe en su nombre. Si objetivamente se determinara que un vestido de equis características valiera no más de USD 10, entonces todo intercambio que se alejara de esta relación sería cuestionable y sujeto de intervención.</p>
<p style="text-align: justify;">A raíz de este punto suele surgir, al menos en el debate económico nacional, la polémica por lo mucho que los consumidores pagan por un bien, cuando este mismo bien puede conseguirse a una fracción de su precio en el lugar de producción. Un ejemplo concreto puede ser el precio del kilo de papas, que mientras en el campo puede conseguirse a USD 0,4, en el supermercado de la ciudad llega a pagarse USD 2. Cinco veces más.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, de nuevo, el valor es subjetivo, y la cantidad que se paga está determinada por esa valoración. La gente en la ciudad tiene muchas ocupaciones. Debe ir a su trabajo, llevar a sus hijos al colegio, cocinar, cargarle nafta a su vehículo, ver un programa de TV, o bien hacer algún curso. En medio de todas esas tareas, poco tiempo puede dedicarle a trasladarse hacia las afueras de la ciudad, tal vez a 100 o 200 kilómetros de distancia, para conseguir más barato el kilo de papa.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el comprador paga esos USD 2, entonces está indicando que eso le facilita su vida diaria. Si otro fuera el caso, debería dejar de realizar tareas o actividades que valora más, solo para ir al campo a comprar el bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconocer que el valor es subjetivo permite la libertad en los intercambios y los pone en un lugar donde ninguna autoridad debe inmiscuirse.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Segundo principio: Los contratos voluntarios benefician a ambas partes</b></p>
<p style="text-align: justify;">Una consecuencia directa de aceptar que el valor es subjetivo es que siempre que haya contratos voluntarios, las dos partes contratantes se estarán beneficiando. En tiempos de Aristóteles solía pensarse que en los intercambios se trocaban valores iguales. Sin embargo, el aporte de la economía moderna fue sostener que, para las partes individualmente consideradas, el valor era diferente.</p>
<p style="text-align: justify;">Es decir, que cada parte recibe algo que percibe como de mayor valor a lo que entrega. Si bien nos puede parecer muy descabellado que una actriz pague miles de dólares por un vestido, lo cierto es que, si lo hace, es porque valora más el vestido que los miles de dólares que entregó a cambio. Del otro lado del mostrador, el diseñador valora más los dólares que el vestido que entregó a la actriz.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy frecuente el caso que la actriz no pague un solo centavo por dicha prenda de vestir. Es decir, que el diseñador entregue de manera gratuita su mercadería, su trabajo. Pero de nuevo, si esto se da en el marco de una operación voluntaria, es porque ambos esperan beneficiarse. Probablemente el vendedor esté apostando a la publicidad que la actriz le dará a su marca y a las futuras ventas que esto generará.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la situación descripta aquí arriba no se diera en la práctica, entonces no habría realización del intercambio. Si un vendedor no cree que le convenga entregar su mercadería por una suma determinada de dinero, entonces no lo haría y no habría intercambio. Si el comprador de un auto no cree que el auto que está por comprar valga los USD 5.000 que el vendedor pide, entonces seguramente siga buscando otras alternativas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se lleva adelante el intercambio,  es porque ambas partes creen que van a ganar con él. Luego pueden mirar para atrás y encontrar que se equivocaron, pero en el momento que el intercambio se realiza, es porque ambas perciben que se beneficiarán. De otra forma, el intercambio no sucedería.</p>
<p style="text-align: justify;">Es preciso aclarar que la idea de que los intercambios mejoran el bienestar de ambas partes se da solamente si éstos son voluntarios. Si una persona me fuerza a entregarle mi dinero, claramente ambas partes estaremos realizando un intercambio, pero éste no será voluntario. En este escenario, mi contraparte recibirá un beneficio pero a cambio de mi padecimiento. En dicho caso, no hay ganancias derivadas del comercio, sino ganancias de un solo lado producto de un arrebato.</p>
<p style="text-align: justify;">La realización de que los intercambios voluntarios generan ganancias para las partes echa por tierra cualquier teoría de la explotación o de la dominación de unos grupos contra otros. Tal vez la aplicación más extendida de la teoría de la explotación sea la que Marx llevó al campo de las relaciones laborales. De acuerdo con el economista alemán, los trabajadores se ven explotados por los capitalistas, quienes extraen de ellos la “plusvalía”, sin pagar lo que verdaderamente corresponde.</p>
<p style="text-align: justify;">A la luz de la teoría liberal del intercambio voluntario, esta concepción se cae a pedazos. Es que es lo mismo una relación laboral que una relación de socios, de dos comerciantes o de un cliente y una empresa que produce bienes. Siempre que dos partes intercambien de manera voluntaria, ambas se estarán beneficiando. La economía no es un juego de suma cero.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando un trabajador acepta trabajar 8 horas diarias por un salario determinado, valora más el salario que está recibiendo por su trabajo, que las 8 horas de trabajo que tiene que “entregar” al capitalista. Por el contrario, el capitalista valora más las 8 horas de trabajo que el monto de dinero que está destinando para contratar dichos servicios.</p>
<p style="text-align: justify;">El mercado no es un lugar donde unos ganan a costa de otros, sino a donde todos voluntariamente acuden para recibir las ganancias derivadas del intercambio. Este es un principio fundamental de la economía liberal.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Tercer principio:</b> <b>Los precios son sagrados</b></p>
<p style="text-align: justify;">En todo intercambio voluntario aparece una relación de intercambio que llamamos precio. Si entrego dos kilos de papa para obtener un litro de leche, entonces surge una relación de intercambio de dos kilos de papa por cada litro de leche. A esa relación la llamamos precio.</p>
<p style="text-align: justify;">En las economías que utilizan el dinero, los precios están definidos en la moneda de cada país. Así, diremos que un litro de leche puede costar un dólar, dieciséis pesos argentinos, o seiscientos setenta pesos chilenos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el mercado es libre, entonces, los precios no serán otra cosa que el reflejo de los acuerdos voluntarios a los que hacíamos referencia anteriormente. Es por eso que, si consideramos que este tipo de interacciones son un pilar de la libertad económica, tendremos que pensar lo mismo acerca de los precios cuando se establecen en un marco de libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora hay otra función que tienen los precios en una economía de mercado y que explicó con claridad Friedrich Hayek, premio Nobel de economía en 1974. En un famoso trabajo, Hayek planteó que incluso cuando un gobernante tuviera las mejores intenciones posibles para coordinar a toda la sociedad mediante mandatos y órdenes coactivas, no podría hacerlo puesto que no podría reunir el enorme caudal de información necesaria para hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es que la información, como cualquier otro bien de la economía, debe crearse y trasmitirse. Y la información acerca de los gustos de los consumidores y las mejores formas de producción no está en otro lugar que no sea el sistema de precios.</p>
<p style="text-align: justify;">Al reflejar las decisiones voluntarias de consumidores y productores, los precios libres determinan qué bienes y servicios son los más deseados por la sociedad. Así, si el precio del petróleo es elevado, eso indica que la sociedad en su conjunto está necesitando mayores cantidades de petróleo. Este precio es la señal suficiente que reciben los empresarios, siempre ávidos de obtener ganancias, para incrementar su producción petrolera o bien lanzarse a descubrir nuevos yacimientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, si la demanda de cintas de reproducción musical (los famosos casetes), cae, entonces también lo hará su precio, indicándoles a los fabricantes que deben migrar hacia la producción de otro tipo de bienes si quieren seguir satisfaciendo las necesidades de los consumidores.</p>
<p style="text-align: justify;">Los precios libres se transforman, así, en la mejor guía para el sistema de producción. Llevan a los empresarios a tomar decisiones de inversión y producción que estén en línea con las demanda de los consumidores. Esto promueve la eficiencia económica y el crecimiento, que genera prosperidad y derrumba la pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">En conclusión, los precios de mercado son la manifestación de la libertad de los intercambios y asignan eficientemente la producción. Sin ellos, no hay libertad ni racionalidad económica.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Cuarto principio: La inflación es un fenómeno monetario</b></p>
<p style="text-align: justify;">Siempre que hay inflación, los políticos, responsables por ella, nos hacen creer que ésta es culpa de la malicia empresaria, su codicia y su insaciable sed de ganancias. Al hacer esto, no solo confunden nivel de precios con variación, sino que abren la puerta a los siempre aplicados y fracasados controles de precios. Pero como veremos más adelante, estos controles no solo agregan un nuevo problema a la economía del país, sino que son una violación de la libertad individual.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por esto que otro principio fundamental del liberalismo económico es que la inflación es un fenómeno siempre monetario.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que tenemos que hacer es dar una buena definición de inflación. A diferencia de la definición tan extendida, la inflación no es el aumento generalizado de los precios, sino la pérdida sistemática del poder de compra del dinero. Esta diferenciación, que puede parecer trivial, es fundamental, ya que, como vemos, quita del foco de la escena a los precios y pone allí al dinero.</p>
<p style="text-align: justify;">Es que, en realidad, la inflación no es un problema de los precios, sino de la calidad del dinero. Es, por así decirlo, una enfermedad que sufre la moneda y por la cual los usuarios de ella cada vez pueden comprar menos. Cuando el poder de compra del dinero cae, la contrapartida es que los precios suben, pero esto es una mera consecuencia de la pérdida de valor del dinero que utilizamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez que comprendemos que el problema de la inflación es el dinero y no los precios, podemos pasar a investigar a qué se debe que el medio de intercambio que utiliza el país en cuestión pierda sistemáticamente valor.</p>
<p style="text-align: justify;">Es allí donde ingresa la famosa teoría cuantitativa del dinero. Esta teoría sostiene que, si se mantiene constante la demanda y también la producción, entonces un aumento en la cantidad de dinero terminará produciendo una suba de precios.</p>
<p style="text-align: justify;">Este razonamiento, que puede lucir muy pomposo y articulado, no es más que una nueva aplicación de la ley de oferta y demanda. Es que el dinero es otro bien de la economía y, como tal, está sujeto a todas las leyes económicas que aplican a los bienes y servicios producidos e intercambiados en un mercado.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué nos dice esta ley? Que cuando aumenta la cantidad de un bien, <i>ceteris paribus, </i>entonces su precio debe caer. O sea, que solo con una caída en el precio, podrán ubicarse en el mercado mayores cantidades de producto. Aplicando esto a la moneda, podemos decir lo mismo: si lo demás se mantiene constante, un aumento de su cantidad hará que su precio caiga. Y, como el precio es su poder adquisitivo, un aumento de la cantidad de dinero hará caer el poder adquisitivo, reflejándose en una suba de los precios.</p>
<p style="text-align: justify;">La inflación es un fenómeno monetario y en las economías modernas el responsable de emitir moneda es el Banco Central. Comprender esto es clave para entender por qué suben los precios de manera sistemática y por qué la única forma de arreglarlo es limitando el poder del gobierno y de las instituciones monetarias, en lugar de incrementarlo a costa de nuestras libertades.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Quinto principio: Los controles de precios son remedios peores que la enfermedad</b></p>
<p style="text-align: justify;">La inflación genera todo tipo de problemas. Distorsiona las señales de inversión, generando procesos insostenibles de crecimiento; hace que tengamos que destinar recursos a protegernos de la inflación, cuando podríamos dedicarlos a actividades productivas de la economía; genera una redistribución del ingreso hacia los primeros receptores del nuevo dinero (principalmente gobierno y bancos), desde los últimos (principalmente, los asalariados o los que reciben ingresos fijos); reducen el horizonte de planificación empresarial; debilitan la competitividad del sector privado; y, por último, si los salarios no acompañan, cosa que jamás hacen durante todo el período que dura la inflación, envían a los asalariados a la pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora frente a todos los problemas que la inflación genera, los políticos pueden infligir todavía más daño. ¿Cómo? Decretando controles de precios. Los controles de precios son tan nefastos que uno podría organizar una breve lista de solo dos pasos sobre cómo destruir una economía. Esta lista estaría constituida por:</p>
<p style="text-align: justify;">1)    Generar inflación, y</p>
<p style="text-align: justify;">2)    Controlar precios.</p>
<p style="text-align: justify;">El control de precios añade un nuevo problema a una economía inflacionaria: la escasez. Como explica cualquier texto introductorio, cuando se impone un precio máximo a un producto determinado, ocurren dos cosas. Por un lado, la cantidad demandada es automáticamente mayor a lo que sería en condiciones de mercado libre. Por el otro, la cantidad ofrecida es automáticamente menor. La consecuencia inevitable de este arreglo es una escasez del producto controlado.</p>
<p style="text-align: justify;">El político, en su afán de cuidar “la mesa de los consumidores” o bajar el precio de la nafta, las tarifas energéticas o lo que al lector se le ocurra, terminó generando un perjuicio aún peor. Ahora el precio, dado que no se consigue en el mercado, tiene un precio que tiende a infinito.</p>
<p style="text-align: justify;">El control de precios no es sólo perjudicial para los consumidores, a quienes originalmente se desea beneficiar, sino principalmente para los productores menos eficientes. Es que a medida que el precio de un bien sube, considerando todo lo demás constante, más productores pueden ingresar en el mercado porque pueden afrontar costos más altos. Ahora bien, cuando la mano interventora del gobierno decreta el control de precios, entonces comienza a complicarse la rentabilidad de estos nuevos ingresantes. Finalmente, si los costos siguen trepando producto de la inflación, pero los precios no se mueven a raíz del decreto gubernamental, entonces serán cada vez menos las empresas que puedan sobrevivir.</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia última de los controles es una crisis económica con caída de la producción y empobrecimiento generalizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, los controles de precios son intervenciones que no solo afectan la actividad económica y el bienestar de consumidores y productores, sino que destruyen la libertad de las personas. Es más, es porque destruyen la libertad que terminan arruinado la economía.</p>
<p style="text-align: justify;">Es que, como veíamos antes, si el valor es subjetivo y los intercambios voluntarios, una intervención estatal que impida realizar intercambios voluntarios es una violación de las libertades individuales. Imponer un precio máximo equivale a cercenar la libertad de expresión, ya que un precio no es otra cosa que la libre expresión de un acuerdo entre partes.</p>
<p style="text-align: justify;">Los controles de precios son remedios peores que la enfermedad. Restringen la libertad de los individuos y destruyen la economía.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Sexto principio: El gasto y los impuestos deben ser bajos, el presupuesto equilibrado.</b></p>
<p style="text-align: justify;">El liberalismo económico defiende un rol reducido para el estado, donde el sector privado pueda prosperar, elaborando cada vez mayor cantidad de bienes y servicios para satisfacer las infinitas necesidades de la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">En este marco, la cuestión fiscal es clave y tanto impuestos como gasto público deben ser bajos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los impuestos deben ser bajos porque funcionan como una mochila para la competitividad de empresas y familias. Los impuestos, en primer lugar, reducen el ingreso disponible. Cuando más le entregamos al estado, menos nos queda a nosotros para consumir y producir, por lo que la calidad de los bienes públicos debería ser tal que compense nuestra pérdida. Esto último, claro, no sucede casi nunca y además es casi imposible de medir, puesto que habría que ingresar en comparaciones interpersonales de utilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los altos impuestos deterioran la rentabilidad empresaria. Por este motivo, a igualdad de circunstancias, una empresa elegirá un país de impuestos más bajos a la hora de decidir a dónde llevar su producción. Si eso sucede y el país elegido no es el nuestro producto de la elevada carga tributaria, entonces tendremos menos producción, menos demanda de mano de obra, menor empleo y peores salarios. Es decir, una mayor carga tributaria genera una mayor pobreza. Este relato puramente económico puede encontrarse bien descripto en la famosa obra Robin Hood. De acuerdo con la leyenda, Nottingham no era pobre producto de la “riqueza de los ricos” que Robin Hood debía recuperar para dársela a los pobres, sino por el peso de los impuestos, que se cobraban para mantener la buena vida del rey.</p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que existen países con altos niveles de tributación donde, sin embargo, la calidad de vida es espectacular en términos internacionales. Sin embargo, eso no quita que para llegar a esos niveles no haya que tener una fiscalidad atractiva. De hecho, de acuerdo a los estudios de Nima Sanandaji, los países nórdicos, paradigma de naciones con alta carga tributaria y buena calidad de vida, obtuvieron sus niveles de bienestar actuales gracias a un ecosistema de mercado atractivo para la inversión y con tasas impositivas que no eran especialmente elevadas. Posteriormente, cuando se entregaron de lleno al estado de bienestar, su tasa de crecimiento cayó e incluso algunos debieron enfrentar crisis severas con posteriores ajustes.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el lado del gasto, lo primero que tenemos que comprender es que el gasto público siempre termina pagándose con impuestos. El estado no puede gastar nada que no recaude. El estado no genera ingresos, por lo que debe tomarlos de la ciudadanía antes de gastar. Así, es fácil ver que la contrapartida del gasto son los impuestos.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, el gobierno podría endeudarse y hacernos creer que gasta sin recaudar. Sin embargo, a la larga las deudas se pagan y un mayor endeudamiento no es otra cosa que más impuestos a futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">El gasto público debe ser bajo porque si éste es demasiado elevado la economía crece menos. Esto ha sido estudiado empíricamente y los resultados sugieren que hay una relación negativa entre gasto público y crecimiento. La explicación para esto radica en que, a la hora de gastar, el gobierno enfrenta dos problemas imposibles de resolver.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero es el problema de incentivos. Como explicaba Milton Friedman, existen cuatro formas de gastar el dinero. O sea gasta el dinero propio en uno mismo, o se gasta dinero propio en un tercero, o se gasta dinero ajeno en uno mismo, o se gasta dinero ajeno en un tercero.</p>
<p style="text-align: justify;">La forma más eficiente de gastar es hacerlo con dinero propio en uno mismo. Así, uno se asegura que la calidad sea la máxima y el precio el más bajo. Este tipo de gasto alinea a consumidores con productores y genera una mayor eficiencia económica. Produciremos más de lo que se necesita y a precios bajos.</p>
<p style="text-align: justify;">El gobierno, sin embargo, no gasta de esa forma. Es que, como decíamos, no cuenta con dinero propio. Además, suele usar el dinero en terceros (la ciudadanía), aunque los políticos también usan el dinero de los impuestos para gastar en sus propias campañas electorales y favores políticos. Gastar dinero ajeno en uno mismo o en terceros no es eficiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este problema de incentivos hace que el gasto público sea siempre de inferior calidad, deteriorando la eficiencia de la economía y afectando negativamente el crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">El segundo problema que enfrenta el gobierno a la hora de gastar es el de la carencia de información. En el sector privado, es el sistema de precios el que dicta qué y cómo producir. Si un precio es elevado, eso refleja una alta demanda de los consumidores, lo que incentiva a emprendedores a incrementar el nivel de producción. El estado, sin embargo, no persigue “fin de lucro” y no se guía por las señales de precios. Así, puede terminar construyendo puentes que no llevan a ninguna parte y que encima cuestan mucho más de lo que podrían costar si los produjera íntegramente el sector privado. Más gasto es peor para el crecimiento de la economía.</p>
<p style="text-align: justify;">Analizados los impuestos y el gasto, debemos ahora considerar lo que sucede cuando el segundo es más alto que el primero. Es decir, por qué necesitamos no tener déficit fiscal.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos que el estado es el único que ostenta, dentro de la sociedad, el monopolio de la fuerza, por lo que él puede decidir limitar y avanzar sobre la propiedad privada de los individuos casi sin consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, si el gobierno, para financiar su déficit, acude a la emisión monetaria inflacionista, los ahorristas en moneda nacional se verán expropiados y se desatarán todos los problemas asociados a la inflación anteriormente mencionados.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el gobierno acude a la deuda, y su nivel llega a un punto de crisis, entonces deshonrará la misma, estafando a sus acreedores. Finalmente, si no puede pagar su deuda porque la recaudación no le alcanza, también puede optar por subir los impuestos, confiscando la riqueza de los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Gasto público e impuestos reducen el crecimiento económico porque bajan la productividad e la economía. El déficit también contribuye a este deterioro, pero por generar una mayor incertidumbre respecto de los derechos de propiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Para garantizar la libertad y los derechos, y a la vez propiciar un mayor crecimiento, el estado tiene que ser limitado, y esto se traduce en bajos impuestos, menor gasto público y presupuesto equilibrado.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Séptimo principio: El mercado produce y distribuye, no es necesaria la re-distribución.</b></p>
<p style="text-align: justify;">A menudo, incluso quienes defienden a la economía de mercado, sostienen que el sistema es muy bueno para producir, pero suele “quedarse corto” a la hora de la distribución. Si bien el capitalismo es el mejor sistema jamás probado para generar riqueza, sostienen, la distribución de la misma es injusta y está concentrada en pocas manos. La consecuencia necesaria de este análisis es que debe dejarse al sector privado producir, pero el sector público luego debe intervenir, con impuestos y subsidios, para distribuir la riqueza generada.</p>
<p style="text-align: justify;">El análisis es falso y, como se dijo, termina siendo un nuevo pretexto para que el estado intervenga en la esfera privada de las personas, dictaminando cómo debe distribuirse lo que éstas en libertad crean.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad es diferente a la que se plantea. Es que el mercado no es solo un mecanismo de producción, sino también de distribución. Veámoslo con un ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">En la lejana ciudad de Sombrería, un ciudadano fabrica sombreros. Más al este, en la vecina ciudad de Viñeda, otro individuo se dedica a la producción de vinos. Dado que tanto los sombreros como los vinos son bienes de consumo que satisfacen necesidades de las personas y que éstas valoran por ello, podemos decir que son bienes que hacen a nuestra riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">A medida que más necesidades podemos satisfacer, más ricos podemos considerarnos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora imaginemos que el señor de Sombrería decide ir a pasear una tarde por la ciudad de Viñeda. Sabiendo que allí se producen ricos vinos, va con algunos sombreros en su bolso, de manera de poder intercambiarlos por algunas botellas en su visita a la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego de unas horas de dar vueltas, el fabricante de sombreros se encuentra con un vinatero que, precisamente, vendía vinos y andaba necesitando un sombrero. Lo que ocurre después del encuentro es fácilmente predecible. Ambos individuos intercambian sobreros por vino y ambos se benefician del intercambio voluntario.</p>
<p style="text-align: justify;">Con este ejemplo no solo se refuerza otro de los principios de liberalismo económico (que el intercambio voluntario beneficia a las partes), sino que también podemos comprender cómo el mercado no solo produce sino que también distribuye la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Es que nuestros productores, no solo generaron valor. También lo distribuyeron. La riqueza del fabricante de sombreros se distribuyó hacia el fabricante de vinos, que retribuyó este gesto entregando parte de su riqueza a cambio. Es mediante este proceso de producción e intercambio libre y voluntario que el mercado genera y distribuye la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Este mecanismo se opone a la distribución estatal, que en esencia busca anular este proceso. Es que, en definitiva, lo que hace el gobierno es “re-distribuir” lo que el mercado voluntariamente ya distribuyó. Por consiguiente, está violentando decisiones previas tomadas en libertad y generando nuevos ganadores y perdedores.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la distribución del mercado, los que más ganan son quienes mejor satisfacen las necesidades de sus conciudadanos. Si el fabricante de sobreros se vuelve millonario, es porque muchas personas valoran la calidad y el servicio que éstos prestan.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la re-distribución del estado, se aborta este proceso y se pasa a castigar a los exitosos. Es decir, a quienes mejor sirvieron a los demás. Por supuesto, esto no solo atenta contra la libertad, sino que también deteriora los incentivos económicos generando, a la larga, un menor crecimiento y una mayor pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender cómo el mercado crea valor y lo distribuye en un proceso que premia a los que mejor sirven a sus conciudadanos es otro principio de libertad económica y otro antídoto contra las inefectivas y dañinas recetas intervencionistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Octavo principio: El capitalismo es la mejor receta contra la pobreza</b></p>
<p style="text-align: justify;">El octavo principio de liberalismo económico es que el mejor sistema para reducir la pobreza es el capitalista. En realidad, de la pobreza sale la gente y con su propio esfuerzo. No hay entes superiores, ni sistemas, ni eventos extraordinarios que logren que los hombres superen su estado natural. Es del esfuerzo de cada uno y de su voluntad de donde sale la mejora individual. En eso no hay atajos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, hay sistemas que generan mejores incentivos para que el esfuerzo personal efectivamente se canalice en mejoras individuales y sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">El capitalismo sin dudas es el mejor de ellos. El capitalismo, o sistema de economía de mercado, está basado en la propiedad privada de los medios de producción. Esta definición tan clisé es de crucial importancia, ya que la propiedad privada funciona como un incentivo fundamental a la hora de incrementar y asignar correctamente la producción.</p>
<p style="text-align: justify;">Pongámoslo con un ejemplo. Si una persona no es dueña, sino simple ocupante, de una vivienda probablemente no se ocupe mucho de mantenerla en buen estado ni piense en agrandarla. A la postre, si su derecho de propiedad no es sólido, nada impide que una mañana cualquiera, no la terminen echando de su morada.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, si el derecho de propiedad está sólidamente garantizado, entonces la persona ya no es solo un ocupante de la vivienda, sino su propietario. En este nuevo escenario, sí aparecen los incentivos para hacerle reformas que mejoren la calidad de vida dentro del hogar, o bien ampliaciones y demás decoraciones. El incentivo a generar dichas reformas aparece porque quien las haga podrá disfrutar de los beneficios que de las mismas se deriven.</p>
<p style="text-align: justify;">En la economía de mercado sucede lo mismo. Si los derechos de propiedad están bien establecidos, entonces los empresarios están dispuestos a invertir en nuevas líneas de negocio, en investigación y desarrollo, en nuevos productos o nuevas tecnologías, todo lo cual redunda en una mayor producción y una mejor satisfacción de las necesidades de todos. Por este proceso se genera riqueza y se sale de la pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo suele equipararse al sistema de mercado con la “teoría del derrame”, como si la mejora de los pobres en una sociedad dependiera de la beneficencia o las “migajas de los ricos”. Es claro que si una sociedad es más opulenta, o hay más multimillonarios, las limosnas serán mayores. Sin embargo, eso nada tiene que ver con el principio según el cual el capitalismo es la mejor receta contra la pobreza. Como decíamos antes, un bien asegurado derecho de propiedad estimula la producción y esa mayor producción enriquece a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hay más empresas, hay más demanda de trabajo, y eso incrementa los salarios reales. En una economía de mercado, todo el que tenga derecho de propiedad (que lo tiene el empresario y también el empleado) y esté dispuesto a aportar valor para recibir valor, recibirá los beneficios del intercambio. Es ahí donde se genera riqueza y se reduce la pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">Los datos empíricos avalan esta teoría. Según la información relevada por Bourguignon y Morrison (2002) y el Banco Mundial, a principios del siglo XIX, la pobreza alcanzaba nada menos que al 94% de las personas en el mundo. Sin embargo, tras décadas de avance del capitalismo (que hoy se extiende, a paso lento, por los gigantes India y China) éste número ha caído de manera drástica al 10% del total.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un hecho, teoría y datos avalan que si hay un antídoto contra la pobreza, ese es el sistema de la libre empresa.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Noveno principio: El bienestar individual “es amigo” del bienestar social.</b></p>
<p style="text-align: justify;">Sin lugar a dudas, Adam Smith es uno de los exponentes más fundamentales y relevantes de toda la tradición del pensamiento económico liberal. Con la publicación de su “Riqueza de las Naciones”, en 1776, se consagró no solo como padre de la economía, sino también como principal exponente del liberalismo.</p>
<p style="text-align: justify;">En dicho texto se encuentra una de las frases más citadas de toda su obra. Aquella en la cual describe cómo no debemos agradecerle nuestro pan, nuestra carne o nuestra cerveza a la solidaridad de quienes ello producen, sino a la atención que éstos prestan a su propio interés. Así, el carnicero no nos da carne porque sea amable con nosotros, sino porque hemos pagado por ello, incrementando sus ganancias empresariales. Es el egoísmo de ambos el que nos hace participar del intercambio y obtener una ganancia mutua.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta frase resume uno de los principios más fundamentales del liberalismo económico: que la persecución de los intereses individuales no es contraria a la obtención de un bienestar social. El ejemplo del carnicero es claro, él persigue su propio interés, pero otros se benefician porque ahora pueden comer carne. Sin carnicero, no habría carne en las ciudades, así que a él tenemos que agradecer por su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto nos lleva a la siguiente conclusión: en una economía de mercado, nadie puede progresar si previamente no hizo algo que haya beneficiado de alguna manera a su prójimo. Yendo a lo concreto, ningún empresario puede ser exitoso sino fabricó un bien o un servicio que les haya servido a los demás. Ningún músico será exitoso si lo que compone no es valorado por el público. Ningún empleado será exitoso si su trabajo no sirve a la empresa donde trabaja.</p>
<p style="text-align: justify;">Los ejemplos pueden seguir al infinito, pero el punto es que en una economía que se rige mediante propiedad privada y acuerdos voluntarios, no hay otra manera de progresar. La persecución de los fines individuales, necesariamente lleva a un bienestar social, ya que como no podemos utilizar la fuerza sobre los demás, tenemos que ganarnos el favor de nuestro cliente ofreciéndole algo que mejore su bienestar individual.</p>
<p style="text-align: justify;">El liberalismo económico plantea las relaciones en términos de iguales. Todos somos iguales ante la ley y nadie puede forzar a un tercero a hacer aquello que no desea. En este marco, la única forma de prosperar es la seducción, en contraposición con la coacción.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Décimo principio: Las instituciones importan.</b></p>
<p style="text-align: justify;">Como veíamos en el punto anterior, el egoísmo es una poderosa fuerza de coordinación social. Al buscar su propio interés, en una economía de mercado donde los individuos no pueden utilizar la fuerza para imponerse a los demás, a éstos solo les queda la persuasión, que en el comercio pasa por ofrecer un bien o servicio que sea de utilidad para los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, en la descripción anterior aparece un factor institucional que es determinante. Es que esto solo sucederá si estamos en una economía de mercado sin posibilidad de que los individuos impongan su voluntad por la fuerza sobre los demás. La realidad, sin embargo, es que éste no siempre es el caso.</p>
<p style="text-align: justify;">Es aquí donde aparece la importancia de las instituciones, estas reglas de juego a las que todos los “jugadores” deben respetar. Un famoso libro de hace unos años atrás convino en distinguir dos tipos de instituciones: las inclusivas y las extractivas. Las primeras eran aquellas que fomentaban el crecimiento económico, asegurando derechos de propiedad, haciendo cumplir los contratos y premiando la innovación. Las segundas, sin embargo, no respetan los derechos de propiedad ni premian la innovación.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando las que imperan son las instituciones extractivas, entonces este círculo virtuoso de intereses individuales que redundan en el interés general se quiebra, y el bienestar de unos puede darse a costa del perjuicio de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo claro de esta situación es el de las barreras proteccionistas. Cuando los gobiernos favorecen la intervención, empresarios interesados pueden hacer lobby con los funcionarios y conseguir que éstos impidan o restrinjan el ingreso de productos extranjeros al país.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, los empresarios estarán actuando persiguiendo su propio interés. Los políticos, probablemente, también estén haciendo lo mismo, consiguiendo así un apoyo electoral. Sin embargo, todo esto se hace a costa de un tercer actor, los consumidores, quienes ahora deberán pagar más caro o comprar una calidad inferior producto de las restricciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo este contexto institucional, el juego es de suma cero.</p>
<p style="text-align: justify;">Las instituciones importan, y la economía de mercado, basada en derechos de propiedad, estado limitado y mínimos niveles de coacción, es una institución en sí misma que alinea incentivos individuales y sociales, promoviendo la mejora de todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los arreglos socialistas o mercantilistas no funcionan igual. En ellos el estado decide ganadores y perdedores, por lo que el interés de los individuos está siempre en intentar cooptar al estado para que juegue a su favor, pero perjudicando al resto de la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los liberales solemos decir que la economía no es un juego de suma cero. Siempre y cuando las instituciones sean liberales, esto es estrictamente cierto. Sin embargo, tenemos que aclarar que si las instituciones que prevalecen no son éstas, entonces las situaciones de suma cero sí serán frecuentes.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Conclusión</b></p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de este ensayo, hemos intentado dar una respuesta completa a la pregunta sobre qué es el liberalismo económico. Resumimos esta corriente de pensamiento en 10 principios que entendemos que cualquier partidario de las ideas de la libertad debería compartir.</p>
<p style="text-align: justify;">La libertad económica se basa en que el valor es subjetivo, que los contratos voluntarios benefician a ambas partes, que los precios son sagrados; que la inflación es un fenómeno monetario; que los controles de precios son remedios peores que la enfermedad; que el gasto y los impuestos deben ser bajos y el presupuesto equilibrado; que el mercado produce y distribuye, por lo que no es necesaria la re-distribución; que el capitalismo es la mejor receta contra la pobreza; que el bienestar individual “es amigo” del bienestar social; y, por último, que las instituciones importan.<b></b></p>
<p style="text-align: justify;">Esperemos que, de acá al futuro, este trabajo se convierta en una guía. Tanto para quienes tienen interés genuino en conocer el contenido de la idea económica liberal, como para quienes solo buscan desprestigiar a estas ideas que, insistimos, son las que más progreso han traído a la humanidad.</p>
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		<title>&#8220;Nuestro modelo son los países nórdicos&#8221;. No, no lo son.</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Jul 2017 19:53:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Daniel Lacalle]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando los socialistas se enfrentan a colapsos económicos como el de Cuba, la Unión Soviética o la actual Venezuela, suelen intentar despegarse diciendo que su modelo no es ése, sino el maravilloso socialismo de los países nórdicos. &#8220;Nuestro modelo son los países nórdicos&#8221;, los escuchamos repetir. ¿Es así? No realmente. Aquí una pieza magistral de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuando los socialistas se enfrentan a colapsos económicos como el de Cuba, la Unión Soviética o la actual Venezuela, suelen intentar despegarse diciendo que su modelo no es ése, sino el maravilloso socialismo de los países nórdicos. &#8220;Nuestro modelo son los países nórdicos&#8221;, los escuchamos repetir.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es así? No realmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí una <a href="http://www.dlacalle.com/nuestro-modelo-son-los-paises-nordicos-no-no-lo-es/">pieza magistral</a> de Daniel Lacalle, economista español, para tener siempre a mano:</p>
<blockquote><p><em>“Nuestro modelo son los países nórdicos”…</em></p>
<p><em>– Los funcionarios no tienen puesto vitalicio</em></p>
<p><em>– “Bueno, en eso no”.</em></p>
<p><em>– De los primeros en <a href="http://www.heritage.org/index/">libertad económica</a> y <a href="http://data.worldbank.org/indicator/IC.BUS.EASE.XQ">facilidad para crear negocios</a></em></p>
<p><em>– “Bueno, en eso no”.</em></p>
<p><em>– Privatizar <a href="http://www.privatizationbarometer.net/atlas.php?id=12&amp;mn=PM">telecomunicaciones </a>y <a href="http://www.privatizationbarometer.net/atlas.php?id=11&amp;mn=PM">eléctricas</a> (Suecia rescató a Nordbanken y privatizó hasta Correos).</em></p>
<p><em>– “Bueno, en eso no”.</em></p>
<p><em>– El Salario Mínimo Interprofesional no se impone por ley.</em></p>
<p><em>– “Bueno, en eso no”.</em></p>
<p><em>– Mercado laboral flexible, despido libre (despido en Dinamarca es prácticamente gratis en casi todos los casos).</em></p>
<p><em>– “Bueno, en eso no”</em></p>
<p><em>– Bajar impuestos y cortar gastos, como <a href="http://diego-sanchez-de-la-cruz.libremercado.com/2013/06/10/imitemos-a-suecia-contra-la-crisis-menos-gasto-y-menos-impuestos/">Suecia</a> (bajado impto sociedades de 28% en 2006 a 22% en 2013)</em></p>
<p><em>– “Bueno, en eso no”.</em></p></blockquote>
<p>Para leer la entrada completa, ingresar en <a href="http://www.dlacalle.com/nuestro-modelo-son-los-paises-nordicos-no-no-lo-es/">este link</a>.</p>
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		<title>Venezuela: el verdadero socialismo</title>
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		<pubDate>Wed, 10 May 2017 17:44:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros Medios]]></category>
		<category><![CDATA[chavismo]]></category>
		<category><![CDATA[Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Mientras la economía y la sociedad venezolana se resquebrajan, los partidarios del socialismo buscan desligarse. Venezuela está sumida en el caos. Las imágenes que llegan desde el país caribeño son de una convulsión social inocultable. Al mismo tiempo, el gobierno radicaliza su postura, confirmando cada vez más su carácter de dictadura. En términos económicos, la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Mientras la economía y la sociedad venezolana se resquebrajan, los partidarios del socialismo buscan desligarse.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-2609"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Venezuela está sumida en el caos. Las imágenes que llegan desde el país caribeño son de una convulsión social inocultable. Al mismo tiempo, el gobierno radicaliza su postura, confirmando cada vez más su carácter de dictadura.</p>
<p style="text-align: justify;">En términos económicos, la situación es verdaderamente delicada. La inflación superará el 700% anual este año, la brecha entre el dólar oficial y el del mercado paralelo es de 49.000%, las reservas internacionales cayeron USD 20.000 millones en los últimos 4 años, la escasez afecta a todas las clases sociales y la producción nacional se derrumba.</p>
<p style="text-align: justify;">El resultado es el éxodo de los venezolanos que pueden ahorrar para comprar un pasaje de avión. En España y Estados Unidos, los venezolanos son la primera nacionalidad en pedir asilo, por encima de países que atraviesan guerras como Siria.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué pasó con Venezuela que terminó así? En realidad, por más que a algunos les cueste aceptarlo, lo que sucedió es que se llevó a cabo a pie juntillas el proyecto socialista. El “Socialismo del Siglo XXI”, que inauguró Chávez a principios de la década del 2000, terminó siendo exactamente igual al socialismo del siglo XX. Las consecuencias han sido idénticas: exilio, autoritarismo y pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos intelectuales buscan permanentemente desligar al socialismo de lo que sucede en Venezuela. Profesores marxistas en Argentina han llegado <a href="https://rolandoastarita.wordpress.com/2013/02/12/venezuela-devaluacion-y-capitalismo-rentistico/">a decir</a> que Venezuela es una economía capitalista, que combina “capitalismo estatal y capitalismo privado”. ¿Qué querrá decir eso? Por ahora es un misterio.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros intelectuales suelen indicar que lo de Venezuela no es el verdadero socialismo, sino que éste debe encontrarse en los países nórdicos como Dinamarca, Suecia o Noruega. Este argumento es falso, puesto que estas economías, si bien tienen altos gasto público y presión tributaria, están lejos del socialismo. Dinamarca y Suecia, por ejemplo, se ubican en los puestos 17 y 19 en el ránking de libertad económica de la Fundación Heritage, que analiza nada menos que 186 países. ¿De qué socialismo hablan?</p>
<p style="text-align: justify;">El verdadero socialismo es el venezolano. Es allí donde la intervención del estado en la economía es omnipresente y nada puede hacerse sin consultar con la burocracia central planificadora. En la Venezuela socialista, la planificación estatal es tan extensiva, que el resultado inevitable es el caos y el autoritarismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Quien bien explicaba esta situación era el economista austriaco Ludwig von Mises. En el epílogo de su monumental obra “Socialismo”, Mises diferenciaba el socialismo de tipo soviético del socialismo de tipo alemán.</p>
<p style="text-align: justify;">En el primer caso, la revolución armada tomaba el poder y el estado se hacía cargo completamente del aparato productivo. El “proletariado”, tal como quería Marx, se hacía dueño del estado y de los medios de producción, y toda decisión económica pasaba al área gubernamental.</p>
<p style="text-align: justify;">El socialismo de tipo alemán, si bien  en apariencia era distinto, en esencia era exactamente igual. Incluso cuando la propiedad de los medios de producción quedara en manos de los capitalistas, lo cierto es que el estado controlaba todas las decisiones económicas, por medio de decretos, regulaciones y gasto público.</p>
<p style="text-align: justify;">La explicación de Mises sobre  el socialismo alemán sorprende por su vigencia y aplicación a la realidad de la Venezuela actual. Desde su punto de vista, cuando los gobiernos generan inflación e imponen controles de precios,  ingresan en un camino donde el intervencionismo crece inevitablemente.</p>
<p style="text-align: justify;">Al controlar los precios de un bien, aparece la escasez de ese producto. Para “resolver” ese nuevo problema, el gobierno decide controlar los precios de los insumos, generando ahora un faltante en esa área de la economía. Finalmente, como no dan marcha atrás, el gobierno pasa a controlar cada vez más y más áreas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar a este punto, el socialismo queda instalado. Según Mises:</p>
<blockquote><p><em>Cuando se alcanza este estado de control completo de los negocios, la economía de mercado se ha visto reemplazada por un sistema de economía planificada, por socialismo. Por supuesto, no es el socialismo de gestión directa de toda fábrica por el estado, como en Rusia, sino el socialismo del patrón alemán o nazi.</em></p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Venezuela combina ambos casos. Las expropiaciones de Chávez y Maduro traspasaron gran cantidad de los medios de producción a manos estatales. Además, de acuerdo con el centro de estudios CEDICE, en 2015 se decretó el cierre de nada menos que 28.000 empresas, mientras que otras 13.900 fueron multadas por el gobierno. El resto de los establecimientos está acosado por la inflación y los controles. En los últimos 10 años, cerraron sus puertas 500.000 empresas.</p>
<p style="text-align: justify;">El socialismo, tal como se verifica en Venezuela, invade todos los aspectos de la libertad económica. Cuando los afectados buscan defenderse, entonces el gobierno acude a la represión, conculcando nuevas libertades. En el camino, la sociedad toda se empobrece.</p>
<p style="text-align: justify;">Venezuela es hija del socialismo. Los resultados nefastos de su implantación no deben adjudicarse a los delirios de Maduro. El problema es el sistema.</p>
<p style="text-align: justify;">Publicado originalmente en <a href="https://elliberal.igdigital.com/2017/05/10/venezuela-verdadero-socialismo/">El Liberal</a>.</p>
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		<title>Estrangulados, prólogo de Agustín Etchebarne</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2016 12:37:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>

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		<description><![CDATA[La vida sobre la tierra siempre implica un cambio permanente, pero hay épocas en las que la historia parece acelerarse. El libro de Iván Carrino llega en un momento donde Latinoamérica observa el estrepitoso e inevitable derrumbe del populismo. Un momento que puede ser clave para revisar las ideas que nos llevaron a reiteradas crisis [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;" align="center"><span style="line-height: 1.5em;">La vida sobre la tierra siempre implica un cambio permanente, pero hay épocas en las que la historia parece acelerarse. El libro de Iván Carrino llega en un momento donde Latinoamérica observa el estrepitoso e inevitable derrumbe del populismo. Un momento que puede ser clave para revisar las ideas que nos llevaron a reiteradas crisis desde hace más de 80 años.</span></p>
<p><a href="http://inversor.global/estrangulados-ivan-carrino"><img class="wp-image-1972 alignright" style="text-align: justify;" alt="libro2" src="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2016/04/libro2-766x1024.png" width="338" height="452" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Luego de la caída del muro de Berlín muchos creyeron que las ideas del socialismo habían sido enterradas para siempre. A la impugnación académica se había sumado la irrefutable contrastación con la realidad. La Unión Soviética había colapsado bajo el peso de su propia ineficiencia, dejando a la vista que aún los productivos, creativos, inteligentes y disciplinados alemanes estaban retrasados. Éstos tenían apenas un tercio de la riqueza per cápita de sus compatriotas que habían tenido la suerte de quedar del lado del muro occidental-capitalista.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero las ideas no mueren. Bastaron las crisis financieras de 2000-1 y 2008-9 para que el socialismo latinoamericano recuperara sus banderas y creara una nueva agenda, a la que llamó “Socialismo del siglo XXI” y que se instaló desde el Foro de San Paulo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si esas crisis fueron la excusa, lo que en realidad permitió el regreso del populismo socialista es que los gobiernos democráticos que supuestamente iban a implementar el consenso de Washington con políticas de libre mercado, por una mezcla de corrupción e ignorancia, en realidad hicieron la mitad de la tarea. Privatizaron las empresas del Estado, pero no liberaron los mercados, sino que muchas veces entregaron monopolios; no hicieron las reformas laborales y educativas necesarias, continuaron aumentando el gasto público, se endeudaron para seguir gastando y se retrasó el tipo de cambio, aumentando en consecuencia el déficit fiscal y el comercial, lo que a la postre resultó en una nueva crisis.</p>
<p style="text-align: justify;">Lógicamente, la izquierda culpó al “neoliberalismo” y logró organizarse para alcanzar el poder en muchos países latinoamericanos. En su nueva versión populista, las ideas socialistas no podían sino terminar por destruir las economías de los países donde se fueron afirmando.</p>
<p style="text-align: justify;">El año 2016 encuentra a Cuba abriendo sus puertas al presidente de los EE.UU., aplaudiendo el fin del bloqueo y con una imperiosa necesidad de cambio. Venezuela está en una crisis terminal con una dura caída de la economía, escasez de productos esenciales y la inflación más alta del mundo. En las últimas elecciones dos tercios de la población votó en contra del gobierno, aunque lamentablemente no eran presidenciales. En Brasil, el PBI se contrajo un 3,8% el año pasado y, la caída continúa al mismo ritmo en el año actual, mientras la inflación no cede y la presidente Dilma Rousseff  está al borde del <i>impeachment</i>. Argentina también se encuentra en estanflación, también tiene crisis energética y un nivel de corrupción galopante. El flamante presidente, sin embargo, genera expectativas de un cambio de rumbo de 180°.</p>
<p style="text-align: justify;">En quince años, el populismo logró que el país con más reservas de petróleo del mundo tenga una dura crisis energética, y que el país que fuera el “granero del mundo” tenga una crisis en la lechería, el trigo y la ganadería.</p>
<p style="text-align: justify;">América Latina estaba dividida en dos. De un lado, la Alianza del Pacífico, abierta hacia el libre comercio, con EE.UU. y Canadá, y ahora avanzando hacia un Acuerdo Transpacífico (TPP) con 12 países asiáticos, que terminará siendo la mayor área de libre comercio del mundo. Del otro lado, el Mercosur y las repúblicas bolivarianas, que se cierran sobre sí mismas con el viejo discurso anti-imperialista. Pero ese segundo sistema está colapsando, abriendo una oportunidad para que la región empiece una nueva etapa. Esta vez, parece que Argentina ha tomado la delantera con el cambio de gobierno.</p>
<p style="text-align: justify;">En este contexto, es clave el papel de los intelectuales como Iván Carrino que, sin estridencias, explican los principales problemas que aquejan a las economías de nuestros países, con la esperanza de evitar reiterar los viejos errores. Este joven autor lo hace con una sencillez y una frescura envidiable que combina sentido del humor y, al mismo tiempo, no pierde el análisis riguroso y la contrastación con datos de la realidad y la sapiencia de numerosos autores que va citando a lo largo de las páginas.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro es ágil, estructurado a la manera de las novelas modernas con pasajes que intercalan eventos de la vida de un diputado con análisis de cada tema y ejemplos históricos, ilustrados con detalles que pueden incluir la leyenda de Robin Hood y el Sheriff de Notingham, alguna anécdota de los Simpsons o de Rocky (el personaje protagonizado por Silvester Stallone), o bien con un ejemplo sencillo construido para refutar categóricamente alguna idea falsa hondamente arraigada en nuestros legisladores y en sus votantes.</p>
<p style="text-align: justify;">En la primera parte el autor encara el problema de las regulaciones analizando los motivos por los cuales son necesarias y descartando tanto los extremos como las frases hechas que, a fuerza de ser repetidas, la gente adopta sin pensarlas demasiado. Carrino utiliza la lógica y la razón para ir  separando lo correcto de lo incorrecto mediante ejemplos simples. A partir de la historia  de “Yo, el lápiz”, de Leonard Read, narra con sencillez la extrema complejidad de un mercado libre. Como dice  Sheldon Richman: un “mercado libre” no significa libre de la regulación sino libre de la interferencia del gobierno.</p>
<p style="text-align: justify;">Acaba exponiendo los enormes costos de los excesos de decenas de miles de leyes y normas, la hiperinflación de regulaciones, que asfixian a los emprendedores, y para ello exhibe cálculos de estudios recientes como el de los profesores John Dawson y John Seater, o Sachs y Larraín, o los índices del Banco Mundial y de <i>Think Tanks</i> como Heritage Foundation, el Foro Económico Mundial o el Fraser Institute.</p>
<p style="text-align: justify;">El autor pasa del exceso de regulaciones a la abrumadora carga impositiva. Al igual que los autores clásicos, Carrino se detiene a analizar el origen moral y ético del sistema impositivo, repasando filósofos y economistas como Ayn Rand o Murray Rothbard. Pero de inmediato vuelve a lo concreto y sostiene con Robert Murphy que existe una relación inversa entre crecimiento económico y la carga impositiva. Lo demuestra con cálculos de estudios más recientes como los de Padovano y Galli, Engen y Skinner o Young Lee y Roger Gordon.</p>
<p style="text-align: justify;">Carrino sostiene que a mayores grados de libertad hay mayor crecimiento y menos pobreza. Analiza en particular el caso de los países nórdicos que suelen ser los ejemplos contrarios. Pero concluye, junto con Nima Sanandaji, que los países escandinavos no son una excepción. También allí, cuando el Estado y los impuestos eran menores, el crecimiento era mucho más rápido.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que  lectores argentinos tomen conciencia de lo patético de nuestro caso, Carrino trae aquí a Antonio Margariti, quien calcula en 96 el total de impuestos que afligen a los argentinos. Luego agrega diversos estudios que muestran cómo impactan sobre los diferentes ciudadanos extrayendo entre el 42% y el 62% de sus ingresos, para devolverles mala calidad en los servicios de seguridad, justicia, educación, salud e infraestructura.</p>
<p style="text-align: justify;">Con una maestría digna de un novelista, el autor conmueve contando la historia de Mohamed Bouazizi, que se prendió fuego en las calles de Túnez dando comienzo a la Primavera Árabe. Y también la indignación con las acciones del gobierno de EE.UU. que a través de la Reserva Federal cuida las ganancias de los banqueros, dando inicio al movimiento <i>Ocuppy Wall Street</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasa del análisis de la desigualdad, a las soluciones de Hernando de Soto y Enrique Ghersi. De Matt Groening, creador de los Simpsons, o el premio Nobel Mario Vargas Llosa, a analizar el estatismo de empresarios amigos o <i>crony capitalism</i>. También logra imaginar un debate sobre el libre comercio entre Alejandro Dolina y Adam Smith.</p>
<p style="text-align: justify;">Las páginas vuelan mientras recorremos temas como los paraísos fiscales, la corrupción, la economía en negro, la inflación, los controles de precios, el control de cambios, los salarios mínimos, los subsidios, las energías renovables, y los controles a las tasas de interés.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, el lector va conociendo a numerosos pensadores, economistas, sociólogos y filósofos. Desde clásicos como Adam Smith, David Ricardo, Herbert Spencer, Ludwig Von Mises, F. A. Von Hayek, Ayn Rand, Milton Friedman y Henry Hazlitt; a autores más modernos como Israel Kirzner, Murray Rothbard, Robert Murphy, Luigi Zingales, Steven Hanke, Nicholas Krus, Sheldom Richman, Randal Holcombe, Jorge Sorabilla, Susan E. Dudley, Jerry Brito, George Stiglitz, Michael Spence, Thomas Piketty, Gabriel Zucman, Dan Mitchel, Robert Shiller, Rajeev Goel y Michael Nelson.</p>
<p style="text-align: justify;">Carrino también nos permite meternos en su conflictiva relación con Argentina, la larga decadencia en que nos metimos por inventarnos problemas en un país que no tiene conflictos raciales, ni de religión y que tiene inmensos recursos naturales.</p>
<p style="text-align: justify;">Su desilusión llegó al punto de creer que no había salida. Hasta que en algún momento empezó a reconciliarse con nuestra gente cuando se preguntó: “¿cómo es posible que, en un país cuya única salida viable es Ezeiza, todavía haya gente con ganas de emprender?”</p>
<p style="text-align: justify;">Así, abre un capítulo donde nos cuenta su admiración y pasión por los emprendedores, y nos presenta a Federico Tessore, de Inversor Global, a Santiago Bilinkis, que con Andy Freire fundó la empresa OfficeNet y a Gustavo Lázzari, que le pidió que “a mí no me pongas como caso de éxito. Yo soy un sobreviviente”.</p>
<p style="text-align: justify;">Muy cerca de ellos encontraremos a Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Sean Parker, de Facebook, al fundador de Whatsapp, Jan Koum, el fundador de Twitter, Jack Dorsey, los creadores de Uber, Garret Camp y Travis Kalanick y los fundadores de Airbnb, Brian Chesky y Joe Gebbia. Todos ocupan puestos de privilegio en la lista de Forbes, junto a los más viejos, como Amancio Ortega de Zara, Bill Gates de Microsoft, Warren Buffet de Berkshire Capital, Larry Elison de Oracle, y Larry Page de Google.</p>
<p style="text-align: justify;">Carrino nos propondrá finalmente que es preferible Menos estado, más Libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">Con sus escasos 30 años, y siendo éste su segundo libro, Iván Carrino ya ha encontrado un lugar entre los intelectuales ineludibles que elevan el nivel de debate en Argentina, cuestionando mitos e ideas falsas y manteniendo en alto la defensa de las ideas de la libertad.</p>
<p align="right"><b>Agustín Etchebarne</b></p>
<p align="right">Economista</p>
<p align="right">Director General de Libertad y Progreso</p>
<p align="right">Buenos Aires, 29 de marzo de 2016</p>
<p style="text-align: justify;" align="right">&#8212;&#8212;</p>
<p style="text-align: justify;" align="right">Podés saber más sobre &#8220;Estrangulados, cómo el estado asfixia tu economía&#8221;, viendo la presentación en YouTube: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wz-SYki0jH4">https://www.youtube.com/watch?v=wz-SYki0jH4</a></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">El libro se puede adquirir ingresando en <a href="http://inversor.global/estrangulados-ivan-carrino">este link</a> o suscribiéndose a <a href="http://landings.igdigital.com/sl2/estrangulados/oB-KG5vRGVmaW5pZG8pfGNhcnRhVmVudGF8UHJvbW9Bd2ViZXJ8KG5vRGVmaW5pZG8p-oE">El Diario del Lunes</a>.</p>
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		<title>Hablando sobre Estrangulados en Agrositio.com</title>
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		<pubDate>Thu, 05 May 2016 13:35:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Este miércoles estuve en Agrositio.com, donde conversé con Ricardo Bindi y Carlos Clerici principalmente acerca de mi nuevo libro Estrangulados: Cómo el Estado Asfixia tu Economía. Estuvo linda la charla, ya que me permitió exponer la principal tesis de la obra y también ir hacia terrenos polémicos como el caso de los países nórdicos, y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Este miércoles estuve en Agrositio.com, donde conversé con Ricardo Bindi y Carlos Clerici principalmente acerca de mi nuevo libro Estrangulados: Cómo el Estado Asfixia tu Economía.</p>
<p style="text-align: justify;">Estuvo linda la charla, ya que me permitió exponer la principal tesis de la obra y también ir hacia terrenos polémicos como el caso de los países nórdicos, y luego volver a la coyuntura para analizar qué está haciendo el nuevo gobierno para dejar de asfixiar a los argentinos con impuestos y regulaciones.</p>
<p><iframe  id="_ytid_59400" width="480" height="270" src="https://www.youtube.com/embed/P30wag4_qhQ?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;modestbranding=0&#038;rel=1&#038;showinfo=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;wmode=opaque&#038;vq=&#038;controls=2&#038;" frameborder="0" class="__youtube_prefs__" allowfullscreen data-no-lazy="1"></iframe></p>
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		<title>Ese feliz socialismo escandinavo</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Mar 2016 02:39:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La reciente publicación del Informe de la Felicidad Mundial hizo que todos miremos nuevamente las bondades del estado de bienestar en los países nórdicos. Sin embargo, no todo es tal como se observa a primera vista. Como a muchos argentinos les debe pasar, en el seno de mi familia también tengo charlas sobre política y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><strong><em>La reciente publicación del Informe de la Felicidad Mundial hizo que todos miremos nuevamente las bondades del estado de bienestar en los países nórdicos. Sin embargo, no todo es tal como se observa a primera vista.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;">Como a muchos argentinos les debe pasar, en el seno de mi familia también tengo charlas sobre política y economía. Muchos de mis más queridos seres conocen mi posición y, como estimo también le pasará a los lectores, algunos coinciden, algunos no coinciden y otros “ni fu, ni fa”.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, ya sea que se trate de familiares, amigos, o bien completos desconocidos, siempre me interesa debatir sobre temas espinosos que ponen en tela de juicio mi visión del mundo. Hace unos días fue mi novia la que me acercó una nota que supuestamente iba a cambiar radicalmente mi punto de vista sobre las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trataba de la publicación del <strong>Informe de la Felicidad Mundial 2016</strong>. Elaborado por un grupo de expertos economistas patrocinados por las Naciones Unidas, dicho informe busca determinar cuáles son los países más y menos felices a nivel global.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo destacado de esta edición es no solo que Dinamarca se ubicó en el primer puesto, sino que Noruega y Finlandia ocuparon los puestos 4 y 5, mientras que Suecia se ubicó en la décima posición. En resumen, los países nórdicos, comúnmente asociados al socialismo, son los países más felices del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cómo es esto posible si supuestamente lo que funciona en el mundo es el libre mercado y la austeridad fiscal?</p>
<p style="text-align: justify;">Intentaré explicar este aparente resultado favorable al intervencionismo a continuación.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero antes de entrar en el argumento, debo decir que llama la atención que se intente formular un ranking de felicidad global. En 1789, el filósofo inglés Jeremy Bentham planteó que el objetivo de la política debía ser el de buscar “la mayor felicidad para el mayor número de personas”. Sin embargo, esta pretensión se enfrentó a cuestiones irresolubles.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, ¿quién puede medir de manera objetiva la felicidad? <strong>¿Quién es más feliz: un padre de familia con una buena esposa y dos adorables criaturas, o un hombre sin familia pero con el auto más moderno y la casa más grande del vecindario?</strong> Nadie puede determinar esto a ciencia cierta. De hecho, es posible que ambos sean igual de felices, o que uno lo sea más que otro, pero lo cierto es que esta variable no es comparable entre una persona u otra, ya que todo depende de los valores y los objetivos personales que cada uno tenga.</p>
<p style="text-align: justify;">A la luz de este problema, nada que ponga a la felicidad de la gente como objetivo principal parece una guía sensata para la política pública.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, dejando esto de lado podemos mirar por qué miden tan bien los países nórdicos. Si nos guiamos por el Diario La Nación, <strong>los datos parecerían avalar el éxito del estatismo nórdico para alcanzar la felicidad del conjunto</strong>. En sus páginas podía leerse:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Dinamarca (…) es conocida por su amplio y generoso sistema de bienestar, que cubre a los ciudadanos durante toda su vida.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Pocos se quejan de los altos impuestos, ya que a cambio reciben un sistema sanitario donde todo el mundo tiene acceso gratuito a medicina general y hospitales. Los impuestos también pagan escuelas y universidades, y los estudiantes reciben subvenciones mensuales durante un máximo de siete años.”</em></p>
<p style="text-align: justify;">Por más interesante que resulte esta observación, la realidad es que no es esto lo único que explica la buena posición de Dinamarca en el ranking. De hecho el factor “Apoyo Social” solo explica 1,16 de los 7,5 puntos que el país obtuvo en el índice.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros factores de importancia para explicar la performance danesa son el <strong>PBI per cápita y la esperanza de vida al nacer</strong>, conceptos que van de la mano ya que a mayor riqueza, mejores son las posibilidades de vivir más y mejor. Por otro lado, Dinamarca, al igual que Noruega y Finlandia, se encuentran entre los primeros 10 puestos en el rubro<strong>“Libertad para tomar decisiones en la vida”</strong>, otro componente que el reporte contempla entre sus ingredientes de la felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La cuestión de la libertad es compatible con lo que se observa en otro Índice Internacional que mide el grado de<strong>facilidad para hacer negocios</strong> que las empresas tienen en los distintos países.</p>
<p><a href="http://inversor.global/wp-content/uploads/2016/03/160324-n-1.jpg" rel="prettyPhoto"><img class="aligncenter" alt="160324-n-1" src="http://inversor.global/wp-content/uploads/2016/03/160324-n-1.jpg" width="544" height="359" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En el <em>Doing Business Report,</em> del Banco Mundial, los países nórdicos también se encuentran en las primeras 10 posiciones, <strong>poniendo seriamente en jaque la idea de que lo que explique su progreso sea el estado de bienestar y no el favorable ambiente para las empresas y las inversiones</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de terminar, una última cuestión. Incluso cuando es cierto que los estados escandinavos cobran altos impuestos pero también los devuelven en la forma de buenos servicios públicos, queda la duda acerca de si ese es el sistema óptimo al que apuntar.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de todo, ¿qué prefiere usted: que alguien le robe su dinero y después le ofrezca productos y servicios “gratis” que paga con lo que le sacó, o comprar en el mercado los bienes que considere conveniente con el dinero que ganó trabajando?</p>
<p style="text-align: justify;">Me inclino a elegir la segunda alternativa, pero seguro haya otros que prefieran la primera.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cierto es que ningún índice internacional, por más expertos que sean sus editores, le dará a la cuestión una solución definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Publicado originalmente en <a href="https://igdigital.com/2016/03/ese-feliz-socialismo-escandinavo/#prettyPhoto">Inversor Global</a>.</p>
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		<title>El mito del socialismo que funciona</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2015 02:36:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La historia demostró que la planificación centralizada de la economía genera atraso y bajos niveles de calidad de vida y bienestar. Sin embargo, muchos sostienen que los países escandinavos son la excepción a la regla. Esta creencia no es más que un mito. En general, suele aceptarse que la forma de organización socialista no funciona. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><em><strong>La historia demostró que la planificación centralizada de la economía genera atraso y bajos niveles de calidad de vida y bienestar. Sin embargo, muchos sostienen que los países escandinavos son la excepción a la regla. Esta creencia no es más que un mito.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;">En general, suele aceptarse que la forma de organización socialista no funciona. Cuando se observa el resultado del llamado “Socialismo del Siglo XXI”, nadie se muestra a favor de imitar ese modelo.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, no son pocas las voces que sostienen que, en realidad, lo que hay en Venezuela y otros lugares de Sudamérica no es el verdadero socialismo y que, para encontrarlo, debe mirarse hacia el norte de Europa, donde se ubican países como Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia.</p>
<p style="text-align: justify;">Ése, se afirma a menudo, es el socialismo que funciona. Grandes estados de bienestar, con elevados beneficios sociales, altos impuestos y gasto público, pero también elevados estándares de vida, ingresos y los mejores niveles de educación y salud.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mirar a los países nórdicos, entonces, se suele recomendar una mayor participación estatal en la vida de todos, con más impuestos, más regulaciones, y más gasto público destinado a estimular la economía y crear redes de contención social.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien: ¿funciona realmente este sistema o lo del exitoso socialismo escandinavo no es más que un mito?</p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, la idea de que es el socialismo el que ofrece una extraordinaria calidad de vida en los países nórdicos es solamente un espejismo. Es cierto, claro, que en esos países se vive extraordinariamente bien. Sin embargo, no es cierto que eso se deba al intervencionismo o al sistema del estado de bienestar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En primer lugar</strong>, porque estos países ya eran ricos antes de la aparición y expansión del estado de bienestar gracias, paradójicamente, al sistema de la libre empresa. Como lo explica el autor sueco NIma Sanandaji en su <a href="http://www.iea.org.uk/publications/research/scandinavian-unexceptionalism-culture-markets-and-the-failure-of-third-way-soc">último libro</a>:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“… existen pocas otras naciones que hayan demostrado tan claramente como Suecia el fenomenal crecimiento económico que se deriva de la adopción de políticas económicas de libre mercado. Suecia era una nación pobre antes de 1870 (…) Pero a medida que se desarrolló el sistema capitalista a partir de la sociedad agrícola, el país se enriqueció. Los derechos de propiedad, los mercados libres y el respeto por la ley se combinaron con un gran número de emprendedores e ingenieros bien capacitados. Estos factores generaron un ambiente en el cual Suecia gozó de un período de rápido y sostenido desarrollo económico.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>En los 100 años que siguieron a la liberalización del mercado de fines del siglo XIX y el comienzo de la industrialización, Suecia experimentó un crecimiento económico fenomenal. Las compañías suecas famosas como IKEA, Volvo, Tetra Pak, H&amp;M, Ericsson y Alfa Laval fueron todas fundadas durante este período y fueron ayudadas por políticas económicas amigables con los negocios e impuestos bajos”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Suecia mantuvo, de hecho, la tasa de crecimiento económico per cápita más alta del mundo industrializado desde 1870 hasta 1936, durante la vigencia de una economía liberal que antecedió al establecimiento del estado de bienestar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En segundo lugar,</strong> porque el incremento de los impuestos y los beneficios sociales no estuvo exento de efectos adversos. Como describe Sanandaji:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“… entre 1936 y 2008, la tasa de crecimiento de Suecia se ubicó solamente en el puesto 13 sobre 28 de las naciones más desarrolladas. Entre 1975 y mediados de los años ’90, Suecia pasó de ser el cuarto país más rico del mundo a ser el decimotercero”</em></p>
<p style="text-align: justify;">El económico no fue el único ámbito afectado por el estado de bienestar. Los generosos beneficios sociales también modificaron el espíritu de responsabilidad de los ciudadanos escandinavos respecto de su trabajo. Según estudios que cita el autor, los pedidos de ausencia por enfermedad aumentan siempre que hay un evento deportivo. El ausentismo por enfermedad se disparó un asombroso 41% durante la transmisión del mundial de fútbol del año 2002.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En tercer lugar</strong>, porque hoy la vigencia del estado de bienestar en los países nórdicos ya no es tan evidente. Si le damos una mirada al <a href="http://www.heritage.org/index/ranking">Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage</a>, encontramos que tanto Suecia, como Noruega, Finlandia y Dinamarca están consideradas entre el grupo de naciones más económicamente libres a nivel mundial. Dinamarca, por ejemplo, se ubica en el puesto 11. Es difícil pensar que allí reine algo cercano al socialismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Noruega, por su parte, se ubica en el puesto 27. Es que, a pesar de no obtener “buenas notas” en la parte fiscal, debido al elevado gasto y a los altos impuestos, Noruega tiene una economía con un fuerte respeto por los derechos de propiedad, gran apertura comercial, una reducida carga burocrática para las empresas y una moneda fuerte y estable.</p>
<p style="text-align: justify;">El mito del socialismo nórdico es el pretexto favorito que usan los gobernantes para avanzar con sus agendas de mayor intervención y control político de la economía y la vida de los ciudadanos. Sin embargo, una mirada detenida demuestra que el estado de bienestar no ha sido la fuente de progreso de Escandinavia y que, incluso allí, su establecimiento y expansión ha tenido consecuencias negativas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, y acaso paradójicamente, también demuestra que, especialmente cuando se observa el sistema nórdico desde la perspectiva de Argentina o la mayoría de los países latinoamericanos, la lección a tomar no es que necesitamos un estado más grande todavía, sino que necesitamos algo muy distinto: menos rol para el estado y más libertad para que los ciudadanos y las empresas impulsen el verdadero progreso que tanto necesitamos.</p>
<p>Publicado originalmente en <a href="http://inversor.global/2015/08/el-mito-del-socialismo-que-funciona/">Inversor Global</a>.</p>
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