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	<title>Iván Carrino &#187; mercado libre</title>
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		<title>¿Qué pasaría si ninguna empresa pagara sus impuestos?</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Nov 2017 11:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Contraeconomía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Argentina]]></category>
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		<description><![CDATA[Si los impuestos fueran 0, los beneficios económicos serían extraordinarios. No tenía más de 20 años cuando decidí emprender mi primer “negocio virtual”. En ese momento estaba realizando una pasantía en un centro de computación que quedaba en el barrio de Once. Eso hacía que pasara siempre por comercios de venta al por mayor de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><i>Si los impuestos fueran 0, los beneficios económicos serían extraordinarios.</i></strong></p>
<p align="center"><span id="more-2868"></span></p>
<p>No tenía más de 20 años cuando decidí emprender mi primer “negocio virtual”. En ese momento estaba realizando una pasantía en un centro de computación que quedaba en el barrio de Once. Eso hacía que pasara siempre por comercios de venta al por mayor de juguetes, textiles, electrónicos, etc.</p>
<p>Se me ocurrió, entonces, que ahí podía haber una oportunidad. En una de las vidrieras había unas pequeñas carteras con un estampado estilo “Burberry’s”. Pensé que podía ser buena idea comprar algunas al por mayor (recuerdo que costaban $ 11 cada una) y luego revenderlas al por menor a través de un portal de internet, llamado “<b>MercadoLibre.com</b>”.</p>
<p>Así fue. Compré una buena cantidad de carteras, les saqué algunas fotos y las subí a la página.</p>
<p>No me fue mal. De ganancias obtenía menos que el Salario Mínimo Vital y Móvil, pero no me quedó ninguna cartera sin vender. Fue una buena experiencia que me permitió conocer esta maravilla llamada “e-commerce”.</p>
<h3><b>Pagar pocos impuestos</b></h3>
<p>Hoy MercadoLibre.com (MELI, por su símbolo de cotización en la bolsa) está en el ojo de la tormenta. En Argentina, <b>la AFIP sostiene que la empresa le debe unos $AR 500 millones </b>por beneficios impositivos mal adjudicados.</p>
<p>El caso es el siguiente: existe una ley, la 25.922, que se sancionó para promocionar la industria del software. La promoción consiste en brindar a las empresas “estabilidad fiscal”, que se logra con el compromiso de no subir la carga tributaria por 10 años.</p>
<p>Eso no es todo. El sistema también ofrece a las empresas utilizar hasta el <b>70% de las contribuciones patronales como “crédito fiscal” para cancelar deudas </b>por IVA u otros impuestos nacionales, salvo Ganancias. Por último, les da una desgravación del 60% en el monto total del Impuesto a las Ganancias determinado en cada ejercicio.</p>
<p>Nada mal.</p>
<p>Desde el año 2007 que MELI forma parte de este Régimen de Promoción. Según la compañía, esto fue aprobado por el Ministerio de Producción tras sucesivas auditorías. Según la AFIP, sin embargo, MercadoLibre no debería acogerse a dicho esquema y, por tanto, debería pagar los impuestos como cualquier “hijo de vecino”.</p>
<p>De ahí surge el reclamo.</p>
<p>Comentando al respecto del caso, una reconocida periodista concluyó:</p>
<blockquote><p><i> “Lo que pasa es que <b>nuestro empresariado quiere pagar pocos impuestos</b>”. </i></p></blockquote>
<p>Curioso comentario. Es que, ¿cuál sería la novedad? ¿Acaso los japoneses gustan de pagar muchos? ¿Acaso la periodista misma desea pagar más?</p>
<p><b>Los impuestos, por algo, se llaman “impuestos”. Porque nadie quiere pagarlos.</b> De otra forma, se llamarían “aportes voluntarios”.</p>
<h3><b>Más crecimiento</b></h3>
<p>Ahora bien, al margen de la situación de MELI contra la AFIP  (donde habrá que dirimir si efectivamente está bien que la empresa sea considerada parte de la industria del software y,  por el otro, si se debe cobrar impuestos de manera retroactiva) es interesante el debate sobre los “muchos” o “pocos” impuestos que se pagan.</p>
<p>Después de todo, es claro que los empresarios, así como todos los demás, no quieren pagarlos. Ahora bien, <b>si efectivamente consiguieran no hacerlo, y nadie los penalizara por ello: ¿qué ocurriría?</b></p>
<p>¿Sería un problema para la economía en su conjunto o, por el contrario, sería una bendición?</p>
<p>El economista norteamericano Robert Murphy <a href="http://www.econlib.org/library/Columns/y2013/Murphytaxrates.html">analizó</a> una serie de estudios teóricos y empíricos que relacionan la austeridad fiscal, las tasas impositivas y el crecimiento económico.</p>
<p>Uno de ellos es el de Lee y Gordon, de 2005, donde se encontró que <b>una reducción de diez puntos en los impuestos corporativos elevaba el crecimiento económico de 1 a 2 puntos porcentuales por año</b>.</p>
<p>Ahora bien, lo que planteamos nosotros no es que la empresa vea reducida en 10 puntos la tasa de impuestos corporativos, sino que directamente no los pague. Es decir, <b>que la alícuota efectiva caiga a 0%</b>.</p>
<p>Considerando el caso argentino, entonces, tendríamos una tasa de impuesto a las ganancias que pasaría de 35% a 0%, generando un aumento en el crecimiento anual de 1,5 puntos porcentuales (la mitad entre 1 y 2), multiplicado por 3,5 (1,5 puntos por cada 10 de reducción). Eso resultaría en <b>un crecimiento anual adicional de 5,25 puntos porcentuales</b>.</p>
<p>Es decir, si las empresas de Argentina tributaran 0% de Impuesto a las Ganancias, el crecimiento proyectado de los próximos años no sería del 3% anual, sino del 8,25%. Esto generaría <b>un suculento aumento de la riqueza per cápita, que se duplicaría en nada menos que 12 años</b>.</p>
<h3><b>Mayores salarios</b></h3>
<p>Otra consecuencia positiva que tendría el impago total de los impuestos por parte de las empresas es un mayor salario.</p>
<p>En nuestro país, <b>los impuestos al trabajo son los más altos del mundo</b>. Por cada $ 100 de salario de bolsillo que tiene el trabajador, el empleador debe pagar $ 167 en el peor de los casos.</p>
<p>¿Qué pasaría si estos impuestos no debieran pagarse o fueran 0%? La microeconomía indica que una parte se la quedará el empleador y otra parte se la quedará el empleado. Las ganancias de la empresa crecerán y también el salario del empleado.</p>
<p>Ahora bien, <b>si la oferta de trabajo es totalmente inelástica</b> –algo que podemos suponer si el trabajador necesita el empleo al margen de cuánto se le pague- entonces <b>todo el beneficio se lo llevará el trabajador en la forma de un aumento de 67% en su salario de bolsillo</b>.</p>
<p>Es que, al margen de lo que diga la ley –y solo en este hipotético caso- <b>era el empleado quien estaba pagando todo el impuesto</b>. Su eliminación implicaría un salto en su remuneración y una mejora sustancial de poder de compra.</p>
<p>Volviendo al inicio, es evidente que los empresarios, así como todos los demás, quieren pagar pocos impuestos.</p>
<p>Lo que tal vez no es tan evidente es que <b>si efectivamente eso ocurriera, los beneficios económicos serían extraordinarios</b>.</p>
<p>Publicado originalmente en Contraeconomia.com</p>
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		<title>No, el crecimiento no es tirado por la demanda</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Sep 2017 12:46:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros Medios]]></category>
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		<category><![CDATA[economía keynesiana]]></category>
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		<description><![CDATA[La falacia keynesiana más extendida desconoce principios básicos de lógica económica. Ayer por la tarde estuve en la Universidad Nacional de Moreno. Gracias a la invitación de Facundo Ramírez, de la agrupación “Nueva Opción Estudiantil”, participé en un animado debate sobre economía, política económica y, en última instancia, diferentes visiones sobre cómo superar la pobreza [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>La falacia keynesiana más extendida desconoce principios básicos de lógica económica.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-2635"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Ayer por la tarde estuve en la Universidad Nacional de Moreno. Gracias a la invitación de Facundo Ramírez, de la agrupación “Nueva Opción Estudiantil”, participé en un animado debate sobre economía, política económica y, en última instancia, diferentes visiones sobre cómo superar la pobreza en Argentina.</p>
<p>Había estado allí hace un año, en otro debate que recuerdo se extendió por casi tres horas, en las que tanto los alumnos como los disertantes no bajamos el nivel de pasión y entusiasmo.</p>
<p>Recuerdo de esa fecha algo que me llamó la atención. Uno de los expositores, nada menos que el decano del Departamento de Economía y Administración, sostenía que <b><i>“todo el mundo sabe que el crecimiento es impulsado por la demanda”</i></b> y que las únicas restricciones a este fabuloso dispositivo de avance económico eran de índole político.</p>
<p>El razonamiento era así: si el gobierno emprendiera una política fiscal y monetaria expansiva, el consumo crecería sin cesar y no habría límites para el crecimiento económico. Sin embargo, los políticos son demasiado pacatos, o neoliberales, o sencillamente enemigos del pueblo, y se preocupan en exceso por el equilibrio fiscal.</p>
<p>Recientemente volví a leer este análisis en el medio digital <a href="http://www.visiondesarrollista.org/daniel-schteingart-argentina-pais-mas-se-desindustrializo-ultimo-cuarto-del-siglo-xx/">“Visión Desarrollista”</a>. En una entrevista, el analista consultado sostenía:</p>
<blockquote><p><i>Diría que tengo una visión keynesiano-estructuralista del proceso de crecimiento. Tengo un par de premisas. La primera, el crecimiento es tirado por la demanda. Y la inversión tiende a reaccionar ante la demanda.</i></p></blockquote>
<p>Ciertas ideas, evidentemente, se resisten a perecer. De hecho, desde al menos la década del ’30 que se consideran como <b>vacas sagradas del pensamiento económico</b>.</p>
<p>En lo que queda de esta nota, intentaré mostrar por qué hemos vivido equivocados.</p>
<h1><b>Un problema de lógica</b></h1>
<p>El primer problema al que se enfrenta la idea de la demanda como motor del crecimiento es de pura lógica. Decimos que hay crecimiento económico cuando existe una mayor cantidad de bienes disponibles para consumir. En la jerga técnica, cuando la Frontera de Posibilidades de Producción se desplaza a la derecha. Si eso sucede, la producción crece y, por tanto, las posibilidades de consumo.</p>
<p>Ahora cualquiera puede comprobar simplemente mirando su economía personal o familiar que, para consumir más, primero va a tener que generar un ingreso mayor. O sea, para aumentar mi “demanda” de bienes y servicios, primero debo incrementar mi ingreso.</p>
<p>Si un trabajador quiere incrementar su demanda de caloventores, tendrá que empezar por conseguir un aumento de salario. ¿Y cómo podría conseguirlo? Aumentando su nivel de producción.</p>
<p><b>Antes de demandar, hay que producir.</b> Si no produzco nada que tenga valor en el mercado, entonces no voy a tener ingresos y mi demanda será igual a 0 (cero). La producción, entonces, viene antes de la demanda y ésta es resultado, no causa, del crecimiento económico.</p>
<h1><b>El gobierno no es Warren Buffett</b></h1>
<p>A pesar de este problema de lógica fundamental, uno todavía podría pensar lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 30px;">1) El gobierno no puede aumentar el gasto a nivel agregado, puesto que lo que gasta en un sector lo debe haber tomado de otro previamente.</p>
<p style="padding-left: 30px;">2) Sin embargo, si tomó dinero de un sector improductivo para asignarlo a uno productivo, entonces esa inversión pública generará beneficios que se paguen solos.</p>
<p style="padding-left: 30px;">3) Al mejorar la eficiencia económica, el gasto público podría incrementar el crecimiento de la economía, generando una producción total de mayor valor que antes.</p>
<p>Ahora bien, este supuesto es demasiado irreal. Equivale a <b>suponer que el Ministro de Economía es Warren Buffett </b>y que tiene una capacidad extraordinaria para asignar los recursos de la manera más efectiva posible.</p>
<p>Pero la cosa no es así. En primer lugar, el gobierno tiene <b>un problema de incentivos</b>. Sus decisiones de gasto están principalmente afectadas por las elecciones y por los grupos de poder que lo influyen. Así, suele gastar con criterios “sociales” y “políticos”, ambos muy alejados de la eficiencia económica.</p>
<p>El otro problema es el de <b>la información</b>. Y, en este punto, ni Warren Buffett podría hacerlo bien: desde las oficinas centrales del gobierno no se tiene la capacidad para conocer las múltiples y cambiantes necesidades de tan vasta cantidad de individuos. <b>Solo los empresarios en un mercado libre son capaces de identificar y satisfacer, en un proceso de prueba y error, las necesidades de la gente</b>.</p>
<p>Con problemas de incentivos e información a la orden del día, el gasto gubernamental es todo lo contrario de la imagen idealizada que se tiene de él. A la postre, siempre termina sacándole a los productivos para darle a los improductivos.</p>
<p>El resultado, en este contexto, es menor, no mayor crecimiento.</p>
<h1><b>La oferta agregada es la clave</b></h1>
<p>Para ir concluyendo, también conviene señalar una de las lecciones más básicas de la Macroeconomía: que el nivel de precios y de producción lo determina la intersección de la demanda y la oferta agregadas.</p>
<p>Es decir, así como en un mercado concreto, oferta y demanda determinan precios y cantidades, en el plano macro sucede algo parecido. Y aquí la forma de la curva de oferta agregada se vuelve clave. Es que <b>el gobierno puede incrementar la demanda agregada todo lo que quiera, pero si la oferta es vertical (y hay consenso de que, a largo plazo, así es), entonces nada pasará con el crecimiento</b>.</p>
<p><a href="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2017/09/2017.08.31.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-2638" alt="2017.08.31" src="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2017/09/2017.08.31.png" width="547" height="429" /></a></p>
<p>A largo plazo, la oferta agregada es vertical, ya que no responde al nivel de precios. En ese contexto, <b>las políticas fiscales y monetarias expansivas no generan crecimiento, sino (como se ve en el gráfico) solo más inflación</b>.</p>
<p>Un ejemplo concreto de esto es, sin dudas, el período 2011-2015, cuando el déficit fiscal se multiplicó, la cantidad de dinero hizo lo propio y la economía, lejos de crecer, se estancó en términos agregados.</p>
<p><b>El crecimiento no es tirado por la demanda. </b>Hay que producir para obtener ingresos y recién después demandar/consumir.</p>
<p>Creer que el gobierno, solo a fuerza de decretos y leyes, puede impulsar el crecimiento es otorgarle un poder mágico que, en la práctica, solo ofreció veranitos de corto plazo para terminar en crisis tiempo después.</p>
<p>Publicado originalmente en <a href="https://contraeconomia.com/2017/08/no-el-crecimiento-no-es-tirado-por-la-demanda/">contraeconomia.com</a></p>
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		<title>Carta de Murray Rothbard a Alfonso Prat-Gay</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Aug 2016 02:19:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonso Prat Gay]]></category>
		<category><![CDATA[ley d ela selva]]></category>
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		<description><![CDATA[Estimado Alfonso, Leo con algo de preocupación, y admito que con algo de demora, tus declaraciones acerca de los precios en el mercado y el rol de los empresarios. Por si no lo recordás, me refiero puntualmente a cuando, poco antes de asumir, José del Río, del Diario La Nación, te preguntó por los empresarios [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estimado Alfonso,</p>
<p style="text-align: justify;">Leo con algo de preocupación, y admito que con algo de demora, tus declaraciones acerca de los precios en el mercado y el rol de los empresarios. Por si no lo recordás, me refiero puntualmente a cuando, poco antes de asumir, José del Río, del Diario La Nación, te preguntó por los empresarios y el miedo a la &#8220;remarcación&#8221;, frente a una eventual eliminación de los controles de precios.</p>
<p style="text-align: justify;">En su momento, afirmaste que <em>&#8220;nunca dijimos que íbamos a desmantelar Precios Cuidados, por ejemplo.&#8221; </em>y que<em> &#8220;Vamos a hacer un acuerdo amplio económico y social. <strong>No creemos en los aprietes de Moreno, pero tampoco creemos en la ley de la selva</strong>&#8220;.</em></p>
<p style="text-align: justify;">No te digo que no me dio alivió escuchar que no creés en el estilo violento de Moreno, pero te confieso que sí me apenó que confundieras al mercado libre con la &#8220;ley de la selva&#8221;. Igualmente, no te preocupes, no sos el único. Esto viene pasando hace por lo menos 40 años. En 1970 publiqué mi obra <strong>Poder y Mercado</strong>, ahora disponible <a href="http://unioneditorial.net/outlet?page=shop.product_details&amp;product_id=520&amp;flypage=flypage.tpl&amp;pop=0">en español</a>, y allí ya me había tomado el trabajo de refutar esta falacia.</p>
<p style="text-align: justify;">El libre mercado es precisamente lo más opuesto a la sociedad de la &#8220;selva&#8221;. La selva se caracteriza por la guerra de todos contra todos. Un hombre solo puede obtener ganancias a costa de otro si se adueña de la propiedad del mismo. Con todos en un nivel de subsistencia, hay una verdadera lucha por sobrevivir, donde los más fuertes aplastan a los más débiles. En el libre mercado, por el contrario, uno solo obtiene ganancias sirviendo a otro, aunque también puede limitarse a una producción de autosuficiencia, en un nivel primitivo, si así lo prefiere. Es precisamente a través de la cooperación pacífica del mercado como todos los hombres ganan, mediante el desarrollo de la división del trabajo y la inversión de capital. Aplicar el principio de la &#8220;supervivencia de los más aptos&#8221;, tanto a la jungla como al mercado, es ignorar la pregunta básica: <em>¿Aptitud para qué?. </em>Los &#8220;aptos&#8221; en la selva son los mejores en el ejercicio de la fuerza bruta. los &#8220;aptos&#8221; en el libre mercado son los mejores sirviendo a la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">La selva es un lugar de animales irracionales, donde unos se aprovechan de los otros y todos viven al nivel de inanición; el mercado es un ámbito pacífico y productivo, donde todos a la vez se sirven a sí mismos y a otros, y viven en niveles de consumo infinitamente mayores. En el mercado, la gente caritativa puede ayudar, y la ayuda es un lujo que ningún animal puede permitirse en la selva.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, el libre mercado transforma la competencia destructiva por la mera subsistencia de la selva en una competencia cooperativa y pacífica, mediante el servicio a uno mismo y a los otros. En la selva, solo algunos ganan a costa de los otros. En el mercado, todos ganan.</p>
<p style="text-align: justify;">Podría seguir un poco más, pero como sé de tu inteligencia y capacidad, también asumo que habrás comprendido mi mensaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Un cálido abrazo,</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Murray N. Rothbard</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>5 de agosto de 2016</strong></p>
<p><img class="size-full wp-image-2207 alignright" alt="220px-MurrayBW" src="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2016/08/220px-MurrayBW.jpg" width="220" height="318" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El mito de la transferencia de ingresos II: el cepo y las retenciones</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jul 2016 23:16:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inversor Global]]></category>
		<category><![CDATA[confiscación]]></category>
		<category><![CDATA[intervencionismo]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
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		<description><![CDATA[El fin del cepo cambiario y la eliminación de las retenciones a la exportación fueron dos de las medidas más importantes que tomó el gobierno actual. En mi nota de hoy explicaré por qué estas no constituyeron una transferencia de ingresos de pobres a ricos, sino todo lo contrario. La semana pasada escribí la primera de una [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong>El fin del cepo cambiario y la eliminación de las retenciones a la exportación fueron dos de las medidas más importantes que tomó el gobierno actual. En mi nota de hoy explicaré por qué estas no constituyeron una transferencia de ingresos de pobres a ricos, sino todo lo contrario.</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">La <a href="http://inversor.global/2016/07/el-mito-de-la-transferencia-de-ingresos/" target="_blank">semana pasada</a> escribí la primera de una serie de notas que busca responder a una idea que está cada vez más instalada entre algunos sectores de la opinión pública. La idea, en concreto, es que algunas medidas económicas de liberalización constituyen una transferencia arbitraria de ingresos desde los sectores más pobres a los sectores más ricos de la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">El foco del análisis de la semana pasada fue el tema de las tarifas. Lo que mostré allí fue cómo, en realidad, lo que había sucedido durante la gestión del kirchnerismo había sido una transferencia de ingresos desde los productores a los consumidores, y que la consecuencia más visible era la crisis energética que vivimos en la actualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Al punto anterior también habría que agregarle el tema de los subsidios que las compañías exigieron para seguir operando frente al congelamiento tarifario. Estos subsidios dieron lugar al déficit fiscal, que luego derivó en <strong>una de las inflaciones más altas del mundo y que afecta principalmente a los que menos tienen</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En mi nota de hoy voy a enfocarme en otras dos medidas importantes que el gobierno tomó al inicio de su mandato: el fin del cepo cambiario y la eliminación de las retenciones a la exportación.</p>
<p style="text-align: justify;">Sobre el tema del cepo, la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BrqeTYGyB4w" target="_blank">leyenda de la izquierda</a> reza lo siguiente:</p>
<blockquote><p><em>“Apenas asumió el gobierno decidió liberar el mercado de cambios, por lo que el dólar pasó de valer $ 9,6 en diciembre; a valer $ 14,5 en abril. Esta devaluación implicó una transferencia de ingresos por distintas vías. Por ejemplo, un exportador, que vendía una tonelada de trigo a USD 170, antes obtenía $ 1630 y ahora obtiene $ 2465”</em></p></blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo primero que hay que aclarar es que liberar un mercado de cambios no es lo mismo que devaluar</strong>. Para devaluar una moneda de manera deliberada, el gobierno debería incrementar la emisión monetaria y destinar los pesos nuevos a comprar dólares para hacer subir el tipo de cambio. En el caso del cepo, quienes habían generado la suculenta emisión de pesos habían sido los banqueros centrales del kirchnerismo, por lo que la devaluación ya estaba hecha. Prueba de esto es que el dólar no valía $ 9,6 como se afirma, sino que sin restricciones sólo podía comprarse en el mercado paralelo, a $15.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tras el fin del cepo, el dólar se acercó rápidamente al valor del “mercado blue”, reflejando  que el precio real del dólar era ése y no el que decían Axel Kicillof y Alejandro Vanoli.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué nos dice esto? Que antes del 10 de diciembre, la riqueza de los exportadores estaba siendo confiscada a causa de los controles estatales. En concreto<strong>, al exportador de trigo del ejemplo de más arriba, le estaban confiscando $ 835 por cada tonelada que exportaba</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el análisis de este exportador se amplía a todas las exportaciones que hizo el país desde noviembre de 2011 hasta diciembre de 2015, obtenemos una medida contundente de la verdadera transferencia arbitraria de ingresos que generó el kirchnerismo. <strong>Por la vía del cepo cambiario, a los exportadores de cualquier rubro les confiscaron $ 916.576 millones de sus ventas al extranjero</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta sí que es una clara transferencia de ingresos, pero una creada arbitrariamente por el gobierno que le quitaba al sector exportador para beneficiar a privilegiados importadores, turistas argentinos en el exterior, y compradores del tristemente célebre “dólar ahorro”.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo muy progresista.</p>
<p style="text-align: justify;">Con las retenciones el caso es similar. Las retenciones son un impuesto que sólo se le cobraba a algunos sectores de la exportación. Los derechos sobre la soja,  el maíz y el trigo, son los casos más paradigmáticos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por derechos de exportación, <strong>el gobierno recaudó desde el año 2003 al año 2015 la friolera de $ 497.496 millones</strong>. Esto también constituyó una clara transferencia de ingresos de los productores de bienes gravados hacia el estado, que el nuevo gobierno decidió finalizar, reduciendo la presión fiscal sobre el sector.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora la pregunta es: <strong>¿sirvieron todas estas confiscaciones y transferencias coactivas contra los productores para mejorar la calidad de vida de los pobres? La respuesta es rotundamente negativa</strong>. De 2011 a 2015, la economía argentina sólo creció 0,3% por año, una cifra enormemente insuficiente para sacar al a gente de la pobreza. En paralelo, las exportaciones cayeron 32,4%, la inflación acumulada fue de 178,4% y <strong>la cantidad pobres creció en 2,3 millones según datos de la UCA</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Las medidas puntuales de liberalización tomadas por el gobierno deben ser bienvenidas. Y no constituyen una transferencia arbitraria entre sectores, sino el restablecimiento de su natural distribución en un mercado libre.</p>
<p style="text-align: justify;">Si seguimos en este camino de liberalización, los beneficios los veremos <strong><span style="text-decoration: underline;">todos,</span></strong> y no solo algunos como se quiere instalar.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, como decía Abraham Lincoln, “No se puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia; no se puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario; y no se puede ayudar al pobre, destruyendo al rico”.</p>
<p style="text-align: justify;">Tomemos nota.</p>
<p style="text-align: justify;"> Publicado originalmente en <a href="http://inversor.global/2016/07/el-mito-de-la-transferencia-de-ingresos-el-cepo-y-las-retenciones/">Inversor Global</a>.</p>
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		<title>Contra Shiller y Akerlof</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 02:10:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inversor Global]]></category>
		<category><![CDATA[economía del comportamiento]]></category>
		<category><![CDATA[libertad económica]]></category>
		<category><![CDATA[mercado libre]]></category>
		<category><![CDATA[regulación]]></category>

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		<description><![CDATA[George Akerlof y Robert Shiller son dos renombrados economistas estadounidenses. El primero nació en 1940 en la ciudad de New Haven, estado de Connecticut, mientras que el segundo lo hizo seis años después en Detroit, Michigan. Además de ser doctores en economía por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, ambos académicos comparten haber sido galardonados [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">George Akerlof y Robert Shiller son dos renombrados economistas estadounidenses.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero nació en 1940 en la ciudad de New Haven, estado de Connecticut, mientras que el segundo lo hizo seis años después en Detroit, Michigan. Además de ser doctores en economía por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, ambos académicos comparten haber sido galardonados con el Premio Nobel de Economía.</p>
<p style="text-align: justify;">En el año 2001, Akerlof compartió el premio con Joseph Stiglitz y Michael Spence por su análisis de la “información asimétrica” en los mercados de bienes y servicios. Doce años después, Shiller lo compartió con Eugene Fama y Lars Hansen por su “análisis empírico de los precios de los activos” en los mercados financieros.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra particularidad de estos dos autores es que recientemente se unieron y publicaron el libro “<a href="http://press.princeton.edu/titles/10534.html">Phishing for Phools</a>”, título que al español podría traducirse como “A la pesca de los tontos”.</p>
<p style="text-align: justify;">En dicha obra, los autores se basan en la llamada economía del comportamiento para criticar el alto grado de “manipulación y engaño” que existe en las relaciones entre empresas y consumidores.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Shiller, “un concepto fundamental de la psicología es que la gente, a menudo, toma decisiones con las que no está contenta (…) Si las empresas tienen la chance de beneficiarse tentándonos a tomar decisiones que son buenas para ellas pero malas para nosotros, entonces la aprovecharán. Tienen un incentivo muy fuerte tanto para ofrecernos lo que queremos, como para ofrecernos lo que no queremos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Según el <a href="http://www.wsj.com/articles/phishing-for-phools-a-q-a-with-george-akerlof-and-robert-shiller-1442346235">Wall Street Journal</a>, esta es una de las principales contribuciones del libro: que el mercado es el mejor mecanismo para ofrecerle a la gente las cosas que no quiere tener.</p>
<p style="text-align: justify;"> <strong>¡Atención! No compramos lo que no queremos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nadie niega que a veces hagamos cosas que después nos generen arrepentimiento. ¿Quién no ha adquirido algo alguna vez para luego pensar “por qué gasté dinero en esto si, en realidad, no lo necesitaba tanto”?</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, el hecho de que existan estos  errores no es suficiente para hacer una crítica al sistema de mercado y la competencia empresaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que hay que comprender es que las decisiones individuales se toman de forma prospectiva, mirando al futuro. Cuando un individuo compra un producto o servicio, lo hace porque espera que mejore su bienestar.</p>
<p style="text-align: justify;">En el momento de la operación, esta persona de hecho está revelando su deseo de tener ese bien. Caso contrario, no efectuaría dicha compra. Ahora bien, esto no anula que en una mirada retrospectiva, nuestra decisión pueda ser juzgada como un acierto o como un error en función de si realmente cumplió el objetivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no se sigue de aquí que el mercado sea tan bueno para ofrecer lo que la gente quiere como aquello que la gente no quiere. Si así fuera, las “empresas aprovechadoras” seguirían vendiendo casetes de música o videos en formato VHS, manipulándonos impunemente para que compremos cosas que, en realidad, no nos sirven.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, esto no es esto lo que sucede.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Quién regula a los reguladores?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Otro punto en el que flaquea el argumento de los premios nobel es en el de las propuestas. En un <a href="http://www.nytimes.com/2015/10/11/upshot/faith-in-an-unregulated-free-market-dont-fall-for-it.html?_r=0">reciente artículo</a>, Shiller afirma que la solución a los problemas que ellos identifican pasa por una mayor regulación estatal. En sus palabras:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Si bien confirmamos la importancia de los mercados libres, encontramos que la regulación del mercado ha sido crucial y creemos que seguirá siéndolo en el futuro  (…)</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>[La teoría económica tradicional] generalmente ignora el hecho de que, dada la normal debilidad del ser humano, una economía competitiva desregulada inevitablemente generará enormes cantidades de manipulación y engaño”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora nótese la contradicción del planteo. Por un lado, se asume que el mercado desregulado falla debido a la “normal debilidad del ser humano”. Por el otro, que la regulación, que necesariamente será llevada a cabo por seres humanos con iguales o mayores “debilidades”, resolverá el problema.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin fundamentos, se está demonizando al individuo cuando opera en el sector privado pero, al mismo tiempo, idealizando a ese mismo individuo cuando opera en el sector público.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lecciones desde Argentina</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A pocos días de la contienda electoral que definirá el futuro de los argentinos, las miserias del sector público van quedando expuestas. Escándalos de corrupción, promesas incumplibles, cambios de discurso y contradicciones varias son el pan de cada día en la política local.</p>
<p style="text-align: justify;">¿A quién se le ocurriría que dándole más poder a estos políticos podría mejorar la economía?</p>
<p style="text-align: justify;">Al menos en el plano local y sudamericano, el problema que enfrentamos es exactamente opuesto al que plantean Shiller y Akerlof. Vivimos en economías hiperreguladas y asfixiadas por el exceso de poder político.</p>
<p style="text-align: justify;">El foco, entonces, debe estar puesto en cómo desmantelar este sistema, no en dotarlo de más armas y argumentos para seguir engordándolo.</p>
<p style="text-align: justify;">Publicado originalmente en <a href="https://igdigital.com/2015/10/contra-shiller-y-akerlof/">Inversor Global</a>.</p>
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		<title>Milton Friedman sobre la desigualdad</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Mar 2014 15:23:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ivancarrino]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[economía de mercado]]></category>
		<category><![CDATA[mercado libre]]></category>
		<category><![CDATA[MIlton Friedman]]></category>

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		<description><![CDATA[De la página 26 de Teoría de los Precios (Ediciones Atlaya, 1997): Pero la desigualdad fundamental, hay que advertirlo, es la desigualdad en la propiedad de los recursos. El papel primordial del mercado es determinar la remuneración por unidad de recurso, y no hay ninguna razón para suponer que el mercado agrava la desigualdad en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De la página 26 de Teoría de los Precios (Ediciones Atlaya, 1997):</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Pero la desigualdad fundamental, hay que advertirlo, es la desigualdad en la propiedad de los recursos. El papel primordial del mercado es determinar la remuneración por unidad de recurso, y no hay ninguna razón para suponer que el mercado agrava la desigualdad en la propiedad de los recursos. Además, un mismo grado de desigualdad es mucho más grave en una economía gobernada principalmente por la tradición o la posición social que en una economía de mercado, donde son muchos más fáciles los cambios de fortuna. Históricamente, la fundamental desigualdad económica ha sido, y sigue siéndolo hoy, puede afirmarse, mucho mayor en las economías que no se basan en el mercado libre que en aquellas fundadas sobre la libertad de mercado.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2014/03/MF2.png"><img class="aligncenter  wp-image-515" alt="MF2" src="https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2014/03/MF2.png" width="496" height="428" /></a></p>
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		<title>Desigualdad y mercados libres ¿Qué hacemos?</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Feb 2014 01:24:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hace poco escribí un breve post sobre Hong Kong y el capitalismo. Al compartirlo, recibí algunos comentarios críticos. Antes, las críticas hacia este sistema eran que explotaba a los países periféricos y a los trabajadores y, por tanto, empobrecía a unos mientras que enriquecía a otros. Ahora, dado que la experiencia ha refutado con contundencia [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace poco escribí un breve post sobre <a href="http://ivancarrino.wordpress.com/2014/02/10/el-capitalismo-realmente-existente/">Hong Kong y el capitalismo</a>. Al compartirlo, recibí algunos comentarios críticos. Antes, las críticas hacia este sistema eran que explotaba a los países periféricos y a los trabajadores y, por tanto, empobrecía a unos mientras que enriquecía a otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, dado que <a href="http://ertenembaum.blogspot.com.ar/2013/07/bello-y-provocativo.html">la experiencia</a> ha refutado con contundencia esta teoría, la crítica se enfoca en la desigualdad creciente que el capitalismo aparentemente genera. Pasará a la posteridad el escrito <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-238017-2014-01-18.html">del Papa Francisco</a> que critica la &#8220;autonomía absoluta de los mercados&#8221; y rechaza la &#8220;economía de la exclusión y la inequidad&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, cabe preguntarnos: ¿es la autonomía absoluta de los mercados la que genera exclusión e inequidad o debemos mirar otra cosa?</p>
<p style="text-align: justify;">Juan Carlos Hidalgo, analista político para América Latina del Instituto Cato escribió hoy en el diario El País sobre este tema:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">los liberales no podemos obviar las causas de la persistente desigualdad en la región. Friedrich Hayek, uno de los grandes pensadores liberales del siglo XX, sostenía que siempre y cuando las reglas del juego fueran justas, el resultado sería justo. Esto nos lleva al hecho de que en América Latina el sistema económico imperante desde tiempos de la colonia se ha caracterizado por ser mercantilista. Es decir, el Estado escoge a los ganadores y perdedores.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Según parece, poco podríamos atriburle a la autonomía absoluta de los mercados si, en realidad, no es este el modelo económico imperante en nuestra región. Finalmente, concluye:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Como vemos, en América Latina la desigualdad es, en gran medida, un resultado injusto porque las reglas del juego nunca han sido justas. La solución no consiste en agrandar aún más unas burocracias nacionales elefantiásicas; sino en recortar las múltiples distorsiones estatales en la economía que perjudican a los que menos tienen. En eso, los liberales tenemos mucho que contribuir a la discusión.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El artículo completo es muy bueno y puede leerse en <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2014/02/11/actualidad/1392146869_223411.html">este link</a>.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter" alt="" src="http://lazarohades.files.wordpress.com/2011/05/rico_e_pobre.jpg" width="439" height="391" /></p>
<p style="text-align: justify;">PD: Mi humilde aporte al debate, en línea con lo que escribe Juan Carlos, puede leerse <a href="http://carrino.libertadyprogresonline.org/2013/06/19/sensacion-de-corrupcion-y-pobreza/">aquí</a>.</p>
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