El liberalismo económico y los monopolios

Iván Carrino / Domingo 27 de diciembre de 2020 / Dejá un Comentario

Un nuevo análisis y video a raíz del debate con Roxana Kreimer.

¿Cuántas veces escuchaste que el capitalismo inevitablemente lleva a la concentración económica? Parece ser que eso de dejar que las empresas compitan entre sí, siempre lleva a que unas les ganen a las otras, y eso tiene que sí o sí ser un problema.

No importa si cada vez hay más gente con trabajo, si cada año mejoran los niveles globales de vida o si cada vez hay menos pobreza. Como el liberalismo lleva al monopolio, debe haber algo malo con el sistema.

¿Ahora realmente esto es así?

https://www.youtube.com/watch?v=i-afg3zwfvc

Transitorios, pero monopolios al fin

Quien recientemente insistió con este punto fue la filósofa argentina Roxana Kreimer en su video dedicado a criticar al liberalismo económico. En mi respuesta -que pueden ver acá-, sostuve que la tesis no superaba la prueba empírica ya que si medimos por capitalización bursátil, empresas que no existían hace 40 años hoy son las más valiosas a nivel global, desplazando a gigantes con un siglo de historia.

En una respuesta a ese punto, ella dice que el hecho de que las empresas más poderosas vayan cambiando en el tiempo, o que Blackberry y Kodak, pasados “monopolios”, hayan casi desaparecido, no niega que en el liberalismo haya monopolios.

Roxana dice que esto:

“No niega que en algún momento determinado algunas empresas sean monopólicas, como Amazon ahora por ejemplo… Pero todo se termina en algún momento”

Ahora bien, el hecho de que sea en el propio sistema capitalista en donde esos monopolios se crean pero también se destruyen nos dice algo sobre la relación entre una cosa y la otra:

sí, en un momento dado una empresa puede ser la líder de su segmento, pero si no está en permanente evolución para satisfacer los deseos de los consumidores, entonces pasará al olvido. Le pasó eso a Blockbuster, que en su momento desplazó a los videoclubs de barrio, pero luego quebró cuando apareció Netflix.

Y también le puede pasar a Amazon. De hecho, no es cierto que sea un monopolio si definimos monopolio como la única empresa del mercado. De acuerdo con la firma de investigación Pipe Candy, en el mundo existen 100.000 empresas similares, que solo venden a través de Internet.

Y Amazon -gracias a que los consumidores la eligen día tras día- representa no menos, pero tampoco más, que el 50% del mercado de e-commerce en EEUU.

¿Qué sistema genera más concentración?

Roxana dice que ella no sostiene que los monopolios se mantengan eternamente sino que simplemente existen y que hay sistemas que llevan a eso. En sus palabras: “yo sostuve que existen monopolios y que tienden a generarse en un determinado sistema”

¿Pero qué sistema es más pro-monopolios?

Si pensamos en países comunistas, donde todo depende del estado, la respuesta es más que evidente. Pero lo mismo ocurre con sectores económicos en economías mixtas que se encuentran fuertemente regulados por el estado.

Un artículo del año 2013 publicado en The Atlantic explica la fenomenal caída del 50% en los precios de pasajes de avión en los últimos 30 años.

Allí, explican que:

“Antes de 1978, las aerolíneas seguían las reglas de Washington. El gobierno determinaba si una nueva aerolínea podría volar a una ciudad determinada, cobrar un precio determinado o incluso existir en primer lugar.”

Esto llevaba a pocas líneas aeŕeas y precios muy elevados.

Pero la realidad cambió en la presidencia de Jimmy Carter, donde el mercado aéreo se desreguló, eliminándose tanto los precios mínimos como los límites a la competencia que el gobierno imponía.

El resultado fue espectacular. En 1965 no más de 20% de los estadounidenses había viajado alguna vez en avión, mientras que en el año 2000, 50% de los ciudadanos de ese país tomaba al menos un avión al año. El número de pasajeros, además, se triplicó entre 1970 y el 2011.

Algo similar ocurrió recientemente en el mercado aéreo argentino cuando se permitió el ingreso de las aerolíneas Low Cost que comenzaron a viajar desde el aeropuerto de El Palomar. Según datos oficiales, el número de pasajeros se incrementó un 60%, mientras que los precios por viajar cayeron a la mitad.

Otro sector que se desreguló en EEUU en el año 1978 fue el de la cerveza. En dicho año, y por herencia de la era de la prohibición, en Estados Unidos solo había 44 fábricas de cerveza. Sin embargo, tras la desregulación del sector y la legalización de la producción artesanal, hoy existen 1.400 fabricantes nacionales. El aumento es del 3.000%

¡Ojo con la competencia perfecta!

Lo que muchos críticos del liberalismo tienen en mente cuando hablan de mercados concentrados es el modelo de competencia perfecta que se ve en los cursos introductorios de microeconomía.

Allí se dice que para que haya “verdadera competencia” tiene que haber muchos compradores, muchos vendedores, no puede haber ninguna diferenciación, y tampoco sería posible que haya diferencias en los precios a los que se venden los productos.

Claro, cuando uno mira la realidad, no hay nada que siquiera se parezca a esto. Pero no hay que confundir un modelo simplificado para entender la realidad, con un modelo idealizado contra el cual comparar la realidad.

Joseph Stiglitz, por ejemplo, dice que en la economía de hoy hay sectores como la telefonía, la TV por cable y los buscadores de internet que no funcionan de ninguna forma como dice el modelo de competencia perfecta que deberían funcionar.

Esto es evidente. Pero lo que hay que analizar es si eso es un problema para los consumidores. Y los datos dicen que no.

Por ejemplo, entre 1997 y 2020, los precios de los aparatos telefónicos se derrumbaron un 87,1%, mientras que el servicio de conexión wireless para teléfonos móviles cayó un impresionante 51,6%. En promedio, en ese mismo período el precio de los servicios telefónicos en general cayó solo 5%, pero a esto hay que compararlo con el aumento de precios de la economía en su conjunto, que acumuló un 61,3%. Es decir que la caída en términos reales fue de 41%.

Fuente: Elaboración propia en base a Bureau of Labor Statistics, USA.

O sea que incluso cuando en muchos sectores no podamos hablar de competencia como se habla en los libros de texto, esto no es un problema.

¿Cuál es el problema de que Google sea el buscador más utilizado por los usuarios del mundo? ¿A quién afecta esto? A nadie, más allá de que las autoridades antimonopolio de Europa o Estados Unidos digan lo contrario. Google nos da a costo cero lo que antes proporcionaban cientos de bibliotecas, revistas, y aparatos electrónicos inalcanzables para la persona promedio.

No confundir liberalismo con capitalismo de amigos

Un último tema es que no debe confundirse al libre mercado con el capitalismo de amigos.

Roxana Kreimer hace esto al citar a Stiglitz, quien dice que los bancos presionan al congreso para conseguir legislación a su favor. Ahora bien, ¿qué tal si el gobierno no tuviera ninguna legislación para ofrecer?

Ya en 1971, George Stigler, economista galardonado con el Nobel en 1982, explicaba que la regulación estatal a menudo no existía solo para servir al interés público, sino que era utilizada por algunas empresas para conseguir privilegios especiales, entre ellos, evitar la competencia.

Ahora obviamente en un sistema de libre empresa, donde el estado tuviera nula intervención, no sería posible utilizar ese instrumento. Cuando se usa al estado para estos fines, entonces ya no estamos hablando de capitalismo ni de liberalismo económico.

Datos más recientes confirman esta hipótesis. Según un estudio de Germán Gutiérrez y Thomas Philippon, que en la actualidad haya menor entrada de nuevas empresas en sectores con ganancias extraordinarias no se explica por la dinámica concentradora del liberalismo, sino por el aumento de las regulaciones estatales. 

Los autores encuentran una relación directa entre las regulaciones, el lobby, y la menor competencia.

Por último, qué pasa si una empresa, por poseer mayor capital, puede realizar ciertas acciones que otras no podrían. ¿No genera eso menor competencia? ¿No lleva eso a la concentración? Lo cierto es que la respuesta también es negativa. Por supuesto que esa empresa o empresario tendrá mayores posibilidades de emprender nuevos negocios.

Pero insisto con una idea: el capital, o los recursos presentes de una empresa, no determinan su cuantía futura. Lo único que garantiza que ese capital se incremente en el futuro es el servicio que va a proporcionar a los consumidores. Un gran capital, si se invierte mal, será inevitablemente dilapidado.

Conclusiones

Para ir cerrando, no es cierto que el liberalismo lleve a los monopolios pero tampoco es cierto que si existe un monopolio en un esquema de libre mercado eso sea algo digno de rechazar.

En un mercado libre puede haber empresas que transitoriamente sean predominantes, eso es cierto. Pero si el mercado es libre, esa posición solo puede mantenerse si a los consumidores se les ofrece buen precio y buena calidad. En este sentido, no hay ningún problema con estos liderazgos.

Ahora bien, cuando el gobierno concentra los medios de producción, o los regula excesivamente, entonces ahí queda abandonado el vínculo entre la producción y el consumo, y los monopolios necesariamente estarán enfrentados con los intereses de los consumidores.

Esto es lo que los críticos del capitalismo no quieren ver. Que incluso cuando puedan existir monopolios en el capitalismo, eso es increíblemente más deseable que los monopolios que todos los sistemas alternativos han creado hasta hoy.

 

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