¿A dónde se fue la plata de la deuda?

Iván Carrino / Viernes 28 de diciembre de 2018 / 5 Comentarios

Entre 2015 y 2018 el endeudamiento público aumentó en USD 86.500 millones.

Llega el fin de año y con él las reuniones del trabajo,  las de los amigos y las de la familia para pasar en conjunto las fiestas.

Es una tradición que se repite a nivel global, casi independientemente de la religión de cada uno. Llega la navidad y todos esperan dar y recibir regalos. Pocos días más tarde, un año nuevo comienza, junto con todos los deseos y las expectativas para los 365 días que vienen.

Otra tradición, tal vez más argentina, a causa de nuestras repetidas y casi inevitables crisis económicas, es la discusión política. En algunas mesas, esto prefiere evitarse, ya que puede dar lugar a grietas. En otras, el tema se lleva mejor.

Este año en mis reuniones hubo una pregunta que se repitió bastante. Ya sea en mi grupo de amigos de la vida o entre la familia, una duda recorría las mentes de todos: ¿qué se hizo con la plata de la deuda?

¿Con toda la deuda que tomó este gobierno, cómo  es posible que sigan igual (o incluso peor) la seguridad, la salud, y el estado de la economía?

A continuación, intentaré responder esta pregunta.

El estado como una empresa

Por más que a algunos les resulte totalmente irritante la comparación entre el gobierno y una empresa, para analizar este tema en particular el recurso es realmente útil.

Así que imaginemos que una empresa tiene gastos anuales por USD 10.000, que cubre con sus ingresos anuales por USD 12.000. A fin de año, la ganancia de la compañía es de USD 2.000.

Los USD 10.000 de gasto están divididos de la siguiente forma:

—> USD 5.000 son salarios.

—> USD 2.000 se llevan los gastos de electricidad, gas y agua.

—> USD 1.000 es decoración de las oficinas.

—> USD 1.000 se van en servicio técnico de las computadoras.

—> USD 1.000 son impuestos a los ingresos brutos.

En este esquema, si la empresa decidiera comprar una nueva computadora de unos USD 3.000, no podría hacerlo con los ingresos corrientes. Dado que de sus USD 12.000 solo le quedan USD 2.000 una vez que se deducen los gastos, si quisiera comprar un bien de capital por USD 3.000, entonces le estarían faltando USD 1.000.

Aquí es donde ingresa el endeudamiento. La empresa podría ir al banco y pedir mil dólares en préstamo, comprometiéndose a pagar intereses y devolver el monto en un plazo futuro.

Frente a este escenario: ¿qué responderíamos a la pregunta de a dónde se fue la plata de la deuda?

Rápidamente, seguro que diríamos que los USD 1000 de deuda fueron a parar a la compra de la nueva computadora. Y eso es parcialmente cierto, pero dado que el dinero es fungible, también podríamos decir que  fueron a pagar la decoración de las oficinas.

Dicho de otra forma, si en el año 2019 la empresa decidiera no decorar nuevamente la oficina, entonces habría tenido los mil dólares disponibles para comprar la máquina,  por lo que no hubiera sido necesario endeudarse.

Pero dado que sí decidió decorar las oficinas, entonces ese préstamo permitió que eso ocurra.

Con esto en mente, analicemos el caso del gobierno durante los años de la “Gestión M”.

El problema es el gasto

En el caso particular del endeudamiento, al estado le ocurre lo mismo que a la empresa privada. Si gasta más de lo que ingresa, entonces tiene que endeudarse.

En 2018, de acuerdo con los datos del presupuesto aprobado recientemente en ambas cámaras del congreso, el cuadro de ingresos y gastos fue el siguiente:

Concepto

Monto (en millones de pesos)
Ingresos Totales (Impuestos, rentas, otros)2.625.000
Gasto Primario Corriente2.758.000
Gasto de Capital232.000
Pago de Intereses400.000
Resultado Total

-765.000

 

Aclarando un poco los números, resulta que los ingresos totales del estado nacional, explicados fundamentalmente por la recaudación de impuestos, ascendieron este año a $ 2,6 billones.

Por otro lado, el gasto primario corriente, que incluye jubilaciones, subsidios económicos, gastos de funcionamiento y transferencias a provincias, totalizó $ 2,76 billones. Por su parte, el gasto en obra pública fue de solo $ 232.000 millones, y el pago de intereses de la deuda se llevó $ 400.000 millones.

¿Qué nos dice esto?

En primer lugar, que el resultado fiscal del gobierno fue de menos 765.000 millones. Es decir, USD 19.000 millones de agujero fiscal que alguien tendrá que financiar. No extraña, entonces, que excluyendo Letes y Lecap, las emisiones de deuda de 2018 hayan totalizado USD 30.000 millones.

Es que el gobierno no solo se endeuda para poder solventar su nuevo déficit, sino también para pagar los intereses que le generaron sus déficits pasados. Si sumamos los $ 765.000 millones y los $ 400.000 millones y los dividimos por un tipo de cambio de $ 39, llegamos a una cifra de casi USD 30.000 millones.

Respuesta final

Entonces, al final, ¿a dónde se va la plata de la deuda?

Pues muy sencillo: a pagar el déficit fiscal del gobierno y los intereses de deuda contraída en el pasado, explicados también por el déficit fiscal del gobierno.

O sea que discutir en qué se va el dinero de la deuda es lo mismo que discutir el cómo y cuánto gasta el gobierno. En resumidas cuentas, si se quiere menor deuda, pero no se quieren subir impuestos, entonces la única solución es tener menor gasto.

La deuda es hija del gasto público, y el único motivo de su existencia es todos y cada uno de los rubros del gasto que, una vez que superan a los ingresos, deben necesariamente financiarse con endeudamiento.

Para cerrar, la plata de la deuda no va a la fuga de capitales como dicen algunos. Va a pagar subsidios, jubilaciones, salud, educación, seguridad, salarios estatales, Aerolíneas Argentinas, pauta publicitaria oficial, diputados, senadores, etc. etc. etc.

¿Te molesta la deuda? Entonces andá pensando qué rubro del gasto te parece que es mejor reducir.

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Comentarios

  1. Gabriel Rocco

    Lunes 31 de diciembre de 2018 a las 2:58 pm

    Hola ivan. Teniendo en cuente que es necesaria la baja del gasto publico, existe la posibilidad mas alla de quien sea el gobierno de eliminar subsidios, pensiones, y toda esa asistencia estatal en un pais donde una parte tan grande de la poblacion ya tiene el populismo como cultura. Vos que pensas se puede realizar

    Responder
  2. Rodrigo

    Sábado 31 de agosto de 2019 a las 2:34 am

    El error es compararlo con una empresa donde los empleados deben amoldarse a las decisiones de la compañía sin voz ni voto. X lo cual -utilizando tu ejemplo- los empleados no pueden hacer nada si elijen ahorrar en la decoración de las oficinas.
    Un país es mas parecido a la administración económica de una familia.. donde las decisiones tienen que evaluarse para evitar conflictos internos, ¿estamos dispuestos a sacar el cable para poder irnos de vacaciones? sabés q si sacas el cable y tus hijos patalean.. les explicas q a fin de año se van de vacaciones.. pero en el trabajo no te dieron las vacaciones, y el esfuerzo que se hizo solo se padeció sin ver ningun beneficio.. genera discusión y conflicto.
    Por tanto es necesario mediar entre acomodar el gasto y minimizar el impacto en la gente.. hacerlo de a poco para q no duela, y mostrando los logros del esfuerzo, por ejemplo.. las tarifas de luz aumentaron exponencialmente.. y no solo sigue habiendo cortes sino q tuvimos el mayor corte de la historia.. x lo tanto el esfuerzo pierde sentido, como en el ejemplo de sacar el cable y despues no poder ir de vacaciones.
    El error de esta gestión es querer manejar la economía como si fuese una empresa, hasta daba discursos motivacionales y usaba estratégias de endomarketing para vender su formula y q la gente siga acompañando. Y se les escapó… el hecho de que están en política… lo cual involucra ocuparse de cuidar y mimar a la gente que después esperás que te vote. Pensaron que, como en una empresa, los empleados (ciudadanos) estábamos obligados a comernos la que venga en post del beneficio de la compañía.. y no.. estos empleados (ciudadanos) eligen a sus CEOS (politicos).

    Responder
  3. Carlos

    Miércoles 16 de octubre de 2019 a las 11:36 am

    Si claro las empresas que se fundieron estos últimos años si hubieran reducido sus gastos estarían vivas, pero no ,redujeron todo igual quebraron ,hay algo que a uds grandes doctores de la economía no saben y nunca sabrán porque no se lo enseñaron son como ciegos

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  4. Pablo Fera

    Jueves 17 de octubre de 2019 a las 8:26 pm

    Yo lo compararia con un consorcio de propietarios donde lo normal sería tener 2 empleados por ejemplo encargado y ayudante pero tiene 40..inviable. Un dia se junta el Consejo y decide recortar personal …de repente salta un progre y dice esa gran estupidez de que los numeros tienen que cerrar con la gente adentro…y al final nl se echa a nadie. Con el tiempo se dejan de hacer arreglos y el edificio se cae a pedazos o explota por fuga de gas.

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