Haga patria: compre importado

Iván Carrino / Jueves 16 de marzo de 2017 / Dejá un Comentario

Contrariamente a lo que el gobierno propone, cuanto más compremos del mundo, más beneficios obtendremos como sociedad.

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Aplicado a los países, yo diría que Argentina es el único país que tropieza 100 veces con la misma piedra.

En la década del ‘40, fue el peronismo el que, para promover la industria nacional, levantó barreras a las importaciones y quitó recursos al campo para transferírselos a los sectores manufactureros.

En 1971, durante el gobierno militar de Roberto Marcelo Levingston, fue su flamante ministro de economía, Aldo Ferrer, el que promovió el decreto de Compre Nacional para nuevamente apoyar a la industria.

Treinta años después, en el año 2001, el país volvía a probar la misma receta. El 27 de diciembre de ese año, el Congreso de la Nación sancionó la ley de “Compre Trabajo Argentino”, que exigía al estado y a las empresas prestadoras de servicios públicos priorizar a los productores nacionales al momento de realizar adquisiciones.

El tiempo ha pasado, estamos en 2017, y el equipo que gobierna el país supuestamente se identifica con los ideales del “Cambio”. Sin embargo, hay hechos muy concretos que deberían hacernos dudar firmemente de esta premisa. En la reunión que el Ministro de Trabajo (Jorge Triaca) y el Ministro de Producción (Francisco Cabrera) tuvieron el martes con representantes gremiales, ofrecieron a éstos darle impulso a una nueva ley de “Compre Nacional”, para apuntalar a los sectores afectados por la caída de la actividad económica y, así, “reactivar la industria”.

Lo lamento por los defensores del gobierno, pero la idea es un completo disparate. De hecho, si queremos que nuestra economía se recupere y crezca de manera sostenible, hay que hacer todo lo contrario: haga patria, compre bienes importados.

En primer lugar, el hecho de que tenga que existir una ley que obligue al sector público o privado a “priorizar” a los proveedores locales de bienes o servicios demuestra de manera automática que los bienes que ofrece la industria local son de mala calidad o de precio demasiado elevado. Si así no fuera, el comprador no dudaría en contratar proveedores argentinos, puesto que éstos satisfarían plenamente sus necesidades a precios razonables.

Seguido de lo anterior, queda claro que cuando el gobierno promueve este tipo de leyes, está favoreciendo solamente a un grupo de empresarios que no puede tolerar la competencia y que necesita del subsidio público (o del cierre de la economía) para sobrevivir. O sea que, como suele decirse, se les da permiso a ciertos empresarios para “cazar en el zoológico”. Esto, sin embargo, se produce a costa de los demás sectores no privilegiados.

Si a un privado, por medio de una ley, se lo obliga a “priorizar” la compra de bienes hechos en Argentina, y si estos bienes tienen precios más altos que los que pudieran obtenerse de proveedores extranjeros, es claro que estamos beneficiando al vendedor a costa del comprador. Además, si el consumidor es una empresa, entonces estaremos reduciendo su rentabilidad y generando la posibilidad de desempleo. Así, los puestos de trabajo “protegidos” de la industria local, son puestos de trabajo “desprotegidos” en otros sectores económicos no favorecidos por la ley.

Si la medida aplica solo al gobierno, como la que está bajo estudio, entonces el problema pasa por las cuentas fiscales y la presión tributaria. Cundo el gobierno compre un bien “Made in Argentina” en detrimento de uno fabricado en el extranjero, y por ello tenga que pagar más dinero o sacrificar calidad, entonces estará aumentando el gasto público. Y ese gasto no es otra cosa que una mayor presión tributaria, ya que -a la larga- somos nosotros los que financiamos al estado con nuestros impuestos. La ley de “compre nacional” transfiere recursos de los contribuyentes a las empresas favorecidas y, en nuestro caso, aumenta la presión tributaria o el déficit fiscal, dos cosas que no podemos permitirnos.

Un último dato a considerar es que esta propuesta nacionalista que sugirió el gobierno resulta contradictoria con lo que recientemente explicaba el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, a un canal de televisión. El lunes por la noche, al ser consultado acerca de las importaciones, el Ministro afirmó que nuestro país es “el que menos importa de toda la región”. A renglón seguido, sostuvo que “si queremos frenar las importaciones, estamos diciendo que queremos frenar la producción”, y que eso nos iba a dejar “sin futuro”.

Por si quedaban dudas, Dujovne también sugirió que el gobierno anterior sobreprotegió a la industria y que una economía integrada al mundo le iba a permitir al país crecer más rápido,  generar mayor prosperidad y tener salarios reales mucho más altos.

La ley de “compre nacional” que proponen Triaca y Cabrera va totalmente en contra de lo que planteó Dujovne.

¿A quién escuchará Macri? Esperemos que a la sensatez y no a la demagogia que nos viene hundiendo hace décadas.

 Publicado originalmente en El Liberal, de Inversor Global.

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